lunes, 26 de octubre de 2015

Cien días


Gonzalo Gayo
Cien días es poco tiempo para balances en la ingente tarea de gobierno de la Generalitat tras el cambio refrendado por las urnas en la pasada cita electoral del 24 de mayo. Sin embargo, se aprecia hechos relevantes que ponen de manifiesto un cambio de rumbo significativo y relevante de cara al futuro.
Se abre una etapa sin precedentes en el dialogo y consenso de los grandes temas que preocupan a los valencianos como es una financiación justa y un pacto generador de empleo, con nuevo modelo productivo incluido.
El gobierno que preside Puig ha logrado en tiempo record sumar a todas las fuerzas políticas valencianas así como agentes sociales en la reivindicación de una financiación justa que permita atender la demanda de servicios de los valencianos como en el resto del estado español. Con la actual financiación no se cubre ni el 80% de los servicios públicos básico recurriendo al endeudamiento año tras año.
La concreción de un nuevo sistema de financiación deberá aguardar a la próxima legislatura que se abrirá tras las elecciones generales del 20 de diciembre. Al nuevo gobierno central se le exigirá los más de 300 euros que cada valenciano ha dejado de percibir en sus servicios públicos cada año durante los últimos doce ejercicios así como un nuevo modelo justo y solidario. La factura histórica que adeuda el Estado a la Generalitat ronda los 15.000 millones de euros y que deberá ingresar en las arcas públicas de la Generalitat a fin de aminorar los más de 45.000 millones de deuda histórica. De hecho, la deuda por cada valenciano asciende a 9.000 euros y el pago de la carga financiera se ha convertido en la segunda ‘conselleria’ con mayor presupuesto…
El nuevo modelo de financiación podría situar la cesión de impuestos en el 75%, actualmente en el 50% del IRPF, y servir de antesala a la modificación de la carta magna hacia un estado federal. El razonamiento es evidente, ya que las comunidades autónomas soportan más del 80% del gasto en servicios a los ciudadanos, en sanidad, educación, prestaciones, infraestructuras… y lógico es que los impuestos que gestionan ronden la misma cantidad para hacer frente a los mismos en vez de depender de arbitrariedades que acaban engordando la deuda.
Otro de los retos encarado por el ejecutivo valenciano en estos primero 100 días ha sido poner en marcha una nueva edición del PAVACE que asiente nuevo plan valenciano por el crecimiento y el empleo. La prioridad es la creación de empleo desde un nuevo modelo sostenible y en la vanguardia de la innovación siendo el ex conceller García Reche el encargado de poner en marcha la Agencia de la Innovación. Se anuncia que se reedificará desde cota cero el anquilosado e ineficiente SERVEF y se pondrá en marcha un banco público valenciano sobre las cenizas de un IVF que arrastra un 60% de avales impagados.
La recuperación de la concesión de la A7 en un par de años sin duda constituye uno de los hitos anunciados por el nuevo ejecutivo y que apoyan el resto de fuerzas políticas lo que sin duda supondrá una notable mejoría en la vertebración del territorio para el desarrollo económico y social. Ello unido a los primeros contactos con el gobierno de Aragón para relanzar la olvidada autovía a Somport pondría alas al crecimiento de la economía valenciana y al Puerto de Valencia.
Sin duda, el nuevo ejecutivo está dotando de instrumentos para abordar los problemas desde un consenso y participación de los agentes sociales y con acierto en las prioridades estratégicas para el desarrollo económico. Sin embargo, se echa en falta una mayor participación de la economía social que reclama voz y voto en la construcción de una economía que atienda a las personas. Esperemos pues que las cooperativas agrarias, el Foro de Economía Social e incluso Fevecta y CONCOVAL sean llamados en este proceso de diálogo para un gran pacto de empleo y crecimiento productivo.
Las empresas valencianas saben, y nuestras cooperativas agrarias certifican, que el gran reto en los próximos años será las alianzas y fusiones que permitan alcanzar un tamaño mayor para conquistar nuevos mercados en un mundo globalizado y que requiere de grandes dosis de mejora de productividad a través de la innovación.
Apenas han transcurrido 100 días pero se percibe un nuevo diseño en la construcción de un futuro para la Comunitat Valenciana en el que habrá que pelear también en Bruselas para que la financiación llegue al corredor del mediterráneo, a la financiación de las empresas, y especialmente en el apoyo a los emprendedores para crear empleo tan necesitado en una sociedad castigada como pocas por una crisis que ha dejado a un tercio de la población por debajo del umbral de la pobreza.
Habrá que buscar nuevas inversiones y mercados para nuestros productos, como lo hacen esta misma semana empresarios acompañados por el presidente de la Generalitat que recorren EEUU en tiempos de bonanza del dólar frente al euro.
En materia social se ha trazado una línea roja a los desahucios, dotado de universalidad en la asistencia sanitaria, gratuidad de libros escolares en Primaria, el acceso a una educación gratuita en Infantil, muestras de solidaridad con las personas que sufren el éxodo de la guerra en Siria… situando a las personas en el centro de una acción política que huye del despilfarro en etapas anteriores.
Un balance pues positivo y esperanzador, sobre el que habrá que ser exigente ante las dificultades y dimensiones de retos y  que requerirá del esfuerzo de todos para crear empleo y riqueza para todos.