viernes, 5 de junio de 2015

Mirando al futuro


José María O’Kean. Foto:G.Gayo

El tsunami de la crisis se llevó por delante más del 20% del tejido empresarial en España y aun hoy seguimos sin un modelo productivo capaz de dar respuesta a los retos de futuro. El gobierno de turno ha fiado la recuperación a un euro a la baja, a la tregua de los mercados con tipos de interés asumibles para una deuda galopante mientras el petróleo aporta su granito de arena con precios más baratos que hace un año.
Los vientos soplan a favor de las exportaciones en las áreas dominadas por el dólar mientras las empresas tratan de renegociar una deuda a tenor de los tipos de interés más baratos y el consumo se recupera del encefalograma plano.
La mejoría de las exportaciones y el consumo interior alimentan el arranque de una recuperación que debería asentarse sobre un nuevo impulso en sectores estratégicos de futuro y en un modelo económico que encare con garantías los retos del siglo XXI. Lo están haciendo países como Alemania, EE.UU e incluso los países llamados a llevar la batuta del liderazgo mundial como China.
España debería asentar las bases de un modelo económico de futuro y una visión de país que en la actualidad siguen estando demasiado expuesto a las crisis dada la dependencia energética y una estructura productiva demasiado atomizada y con preocupantes debilidades ante nuevos seísmos en la economía mundial en un futuro más o menos lejano.
Debemos ser conscientes que la crisis ha dejado un país endeudado hasta las cejas, con salarios por los suelos y un ejército de 5 millones de ciudadanos en el paro siendo el más alto de la UE. Además, se ha abierto una brecha social insoportable en cualquier sociedad. Un 1% de la población española dispone de más del 50% de las riquezas mientras se supera el 25% en la tasa de pobreza de una ciudadanía perpleja y sedienta de nuevas políticas. En plena crisis, España ha registrado un incremento del 13% de las grandes fortunas mientras la pobreza infantil afecta ya a casi uno de cada tres niños en edad de escolarización.
La semana pasada aterrizaban en Valencia algunos de los gurús más renombrados de la economía para reunirse con empresarios en unas jornadas organizadas por Cajamar. La expectación era máxima tras las elecciones celebradas el 24M y los interrogantes sobre la durabilidad y calado de la recuperación. Los ponentes, José María O’Kean  y Juan Martín Alonso, expusieron su visión sobre los ‘Nuevos horizontes y perspectivas de futuro’. O’Kean es un prestigioso economista cuyo nombre suele aparecer en las quinielas de ministrables y Martin Alonso es uno de los fichajes estrella de Mars, una de las grandes empresas multinacionales que reivindica su ADN de empresa familiar.
Martín apuesta por la necesaria visión global de toda empresa “quien piense en su nicho local de mercado está muerto” sentencia. En su receta para el éxito figura en un lugar destacado la comunicación al mundo exterior de cómo se hacen las cosas, de la constante reinversión de los beneficios y de prever el destino creándolo. Advierte que en toda empresa (y lo mismo podemos apuntar en todo gobierno) hay que apostar siempre por los mejores “quien considere en la empresa que es el Inem familiar está condenada al fracaso”. El camino de la excelencia obliga a que cada incorporación sea mejor que la media para no caer en el círculo de la mediocridad.
Martin hace un llamamiento para que las empresas exporten ya que hay un enrome potencial “tenemos que ser capaces de buscar nuestras propias oportunidades” mientras reivindica que el empleo lo crean las empresas por lo que sugiere también un modelo educativo más acorde con las necesidades del mercado. La clave de un nuevo tiempo es “cooperar y competir en un mundo que cambia a pasos agigantados. Las mejoras de hoy no son suficientes mañana”.
O’Kean abandera la necesidad del cambio continuo y permanente capaz de dar respuestas al ‘neociudadano’ que esta siempre conectado y con aptitudes cambiantes. Sentencias que “España no tiene una estrategia como país” por lo que estamos perdiendo oportunidades y las necesarias garantías de futuro ante una evidente “falta de visión”.
Para ambos expertos resulta inconcebible que lo mejor de nuestros jóvenes se esté yendo a Alemania, EE.UU o Japón por lo que reivindican una España de las oportunidades para la gente formada.
Los pilares de la estrategia económica para España pasan necesariamente por una decidida apuesta por el coche eléctrico en el que deberíamos ser pioneros en su fabricación y consumo. O’Kean señala que resulta inconcebible que nuestro país no apueste por las energías renovales de futuro como la eólica y solar, cuando la tecnología ya ha alcanzado su nivel de maduración y ofrece grandes oportunidades de empleo y generación de riqueza en un país dependiente del exterior. Hay necesidad también de simplificar la vida cotidiana, los tramites, la excesiva normativa que pesa en la creación de empleo y riqueza mientras “la gente encargada de simplificar vive de complicar aún más las cosas”.   
El turismo de la salud podría ser también un nicho de empleo y riqueza a tenor de las tasas de envejecimiento en el viejo continente que precisan de atención sanitaria especializada y con la calidad de vida que ofrece el turismo en nuestro país.
Poner a las empresas que no exportan en el camino de los mercados internacionales mientras se fortalece la formación profesional a pie de fábrica son retos  imprescindibles en un nuevo tiempo para reducir el galopante desempleo. O’Kean señala que el mundo va a tener mucho paro aunque será también un mundo con muchos bienes. Entramos en un mundo robótico que deberá financiar el estado del bienestar con un empleo muy cualificado pero no sabemos ni cómo ni cuándo.