lunes, 16 de marzo de 2015

Una economía con corazón



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Gonzalo GayoTras los zarpazos de esta crisis vivida en los últimos siete años reconforta saber que es posible generar empleo y que además sea estable desde planteamientos que combinan la eficiencia empresarial con los valores de solidaridad, responsabilidad y cohesión social. La economía social está dando respuesta al paro y a la precariedad laboral y sin demasiados apoyos públicos.
A muchos puede sorprender que en el epicentro de esta crisis, entre los años 2008 al 2014, haya ejemplos de actividades y modelos de economía que hayan capeado el temporal generando empleo y riqueza. Sorprende aun mas que lo hayan hecho a pesar de que se les ha recortado hasta un 72% en las ayudas que se destinaban a la creación de cooperativas y sociedades anónimas laborales. Pero ahí están los datos para ser analizados y aprender que es posible salir adelante desde una economía que mira a las personas.
Esta semana conocíamos las cifras que ofrece la patronal de la economía Social española, CEPES, a la que pertenecen nuestros agricultores y en la que se afirma que entre 2008 y 2014 se crearon 29.000 nuevas empresas de este sector y 190.000 puestos de trabajo. La guinda es que además un 80% de los contratos de la Economía Social son indefinidos, con paridad en la contratación de mujeres, y un 45% de los puestos están ocupados por menores de 40 años.
El secreto lo desvelaba se basa en un modelo empresarial que está dando alternativas y soluciones para construir una sociedad más inclusiva, más diversa y más igualitaria a través de una empresa responsable, transparente, democrática, solidaria, competitiva, viable, comprometida con valores y principios y que prioriza a la persona por encima del capital y construye una economía más humana. Una fórmula que bien conocen los agricultores valencianos pioneros en el cooperativismo agrario en España.
Que en los tiempos que corren hayamos encontrado empresas que están dando respuesta al paro y la precariedad laboral al crear y mantener empleo, desde la sostenibilidad y la redistribución de la riqueza debería ser motivo de apoyo sin paliativos, desde cualquier gobierno y además desde cualquier formación política que aspire a representa a los ciudadanos en las próximas citas electorales.
A las 29.000 nuevas empresas y más de 190.000 puestos de trabajo creados en los años más duros de esta crisis hay que añadir la estabilidad del empleo y la paridad real alcanzada ya que el empleo femenino representa casi la mitad de los trabajadores y que el 38% de las mujeres de la Economía Social ocupan puestos de liderazgo, frente al 4% del resto de las empresas.
Los datos ofrecidos desde la economía social hablan también de que los jóvenes apuestan por emprender actividades desde la creación de cooperativas sociedades anónimas laborales siguiendo los pasos de un sector agroalimentario que aposto decididamente por un cooperativismo capaz de sumar esfuerzos y comprometerse con el desarrollo local.
La Economía Social promueve la actividad emprendedora y genera ilusión y nuevas oportunidades para los jóvenes. El 45% de los empleos de este sector está ocupado por personas menores de 40 años, y más del 12,5% en mayores de 55 años.
Que en tiempos de crisis, nos acordemos de los más débiles demuestra que en la economía no solo mandan la cifras y los recortes también es posible ofrecer oportunidades a mas de 128.400 personas con discapacidad o de otros colectivos en riesgo de exclusión trabajan en este sector.
Los cooperativistas valencianos marcaron el camino a seguir en el campo, desarrollando un poderoso sector agroalimentario con profunda vinculación con el desarrollo local que  fomenta y mantiene los puestos de trabajo en el territorio, evitando deslocalizaciones empresariales y el despoblamiento de las zonas rurales.
Aquellos pioneros del cooperativismo agrario cuentan hoy con el renacer de otra forma de generar riqueza, de compartirla y de responder a lo que la sociedad está demandando, a la vez que es un modelo empresarial que corrige desigualdades y desequilibrios sociales.
Un ejemplo más pero que se sucede a lo largo de la geografía española. En tierras navarras, dos de cada tres nuevos empleos que se crearon en el sector privado en el segundo semestre de 2014 son de empresas de Economía Social, que en la Comunidad foral cuenta ya con más socios y trabajadores que en 2007.
Es hora pues, que los partidos políticos tomen nota para que en las próximas citas electorales en ayuntamientos y comunidades autónomas apoyen decididamente a una economía que escucha los latidos del corazón de las gentes, en su afán de un trabajo digno, que les de la necesaria estabilidad para desarrollar su proyecto vital desde valores solidarios, democráticos y que defienden a las personas. Lo han demostrado en los peores años de la crisis, y es hora de brindar apoyos a quienes lo merecen.
Un último dato y una petición que lanzan desde el cooperativismo a quien corresponda. En 2014 se incrementó el empleo en cooperativas y sociedades laborales un 1,6 % hasta alcanzar los 355.930 trabajadores, por lo que demandan un mayor apoyo político a la Economía Social, no solo por la creación de empleo, sino también por los valores que estas empresas representan. Esperemos que así sea.