martes, 3 de noviembre de 2015

Presupuestos GVA 2016



Gonzalo Gayo
Los presupuestos de la Generalitat ya han salido del horno, con sorpresa incluida dado que incluye una partida de 1.300 millones de euros que deberá abonar el próximo Gobierno central. La política presupuestaria para el 2016 tiene como prioridades impulsar el cambio hacia un modelo productivo que permita mejorar la competitividad y, al mismo tiempo, el mantenimiento del modelo social europeo, atendiendo a las fracturas que en la cohesión social se ha producido en la Comunitat Valenciana.
El conseller de Hacienda y Modelo Económico, Vicent Soler, califica estos presupuestos de reivindicativos y subraya el giro en las prioridades de gasto, en línea con los pactos alcanzados en el Acuerdo del Botánico.
La Generalitat asume en sus políticas para 2016 nuevas partidas para el rescate de las personas afectadas por una crisis que ha empobrecido a la sociedad valenciana como nunca antes. Soler señala que estos presupuestos apuestan por las personas y dan un viraje hacia lo social, además de sentar las bases de lo que será el nuevo modelo económico mientras se pone fin a una era de recortes sociales.
Así pues se produce un incremento histórico en aquellas políticas destinadas a las personas, como son la dependencia, autonomía personal y renta garantizada de ciudadanía, que crecen un 35%. También destaca la partida destinada a vivienda social, que aumenta un 110%, y la apuesta por una línea específica de crédito destinada a cubrir la pobreza energética. Así como el incremento del 23% que experimentan las ayudas y becas para comedores escolares y los fondos destinados a cooperación, que pasan de suponer una inversión per cápita de 0,55 euros a alcanzar los 2,44 euros.
Para el máximo responsable de las cuentas públicas las prioridades presupuestarias responden a la realidad que viven los valencianos, incluida la reivindicación de una financiación que debería haber ingresado 1.300 millones de euros en las arcas de la Generalitat y que se anotan en estos presupuestos. Argumenta Soler que estos presupuestos se ajustan a las bases fijadas en la Ley, cumplen con la LOFCA y la Constitución, y por ello “hemos incluido 1.300 millones que necesitamos y reivindicamos como transferencia de urgencia para 2016 mientras no se apruebe un nuevo modelo de financiación”. De hecho, la Comunitat es la única que combina una balanza fiscal negativa y un nivel de renta 12 puntos por debajo de la media española. Somos pobres y nuestros impuestos financian a regiones más ricas.
El principal problema de los valencianos sigue siendo el empleo con uno de cada cuatro en paro, más del doble de la media europea y lejos países como Islandia y Noruega (4,2 por 100 en ambas economías), Suiza (4,4 por 100) y Alemania (5 por 100).
Más de 4.500 millones de euros destinara el gobierno valenciano a pagar los intereses de lo que debemos, siendo esta partida la segunda más importante de gasto y una autentica losa para el presente y futuro de la Generalitat. De hecho, sorprende que en estos primeros presupuestos no se haya articulado un plan de empleo que permita a la sociedad incorporar al sistema productivo a miles de valencianos que con su consumo e impuestos pondrían alas a la Comunitat Valenciana.
De hecho, hay signos para la esperanza en una economía valenciana que gana terreno en los mercados internacionales, demostrando su competitividad y buen hacer. Durante el primer semestre del año la balanza comercial valenciana sigue mostrando saldos positivos todos los meses, mientras que por el contrario la española muestra en todos ellos un saldo negativo. El superávit acumulado de enero a junio para la Comunitat Valenciana arrojaba un saldo de 2.243,7 millones de euros frente a un déficit de 11.480,4 del conjunto del Estado. En el acumulado de enero a junio, el tamaño del superávit valenciano aumentó 401,4 millones de euros respecto al mismo período de 2014, y el déficit de la economía española lo hizo en 402 millones de euros. Y a que no adivinan quien está dando el Do de pecho. Nuestros agricultores.
Las frutas son los productos agroalimentarios valencianos más exportados junto con las verduras, sobresaliendo particularmente los cítricos. Estos dos sectores, el del automóvil y el de alimentos representaron entre los dos el 41,3 por 100 del total de las exportaciones valencianas en junio de 2015. El único capítulo que redujo sus ventas al exterior fue el de productos  energéticos, cuya disminución durante los seis primeros meses del año fue del 34,2 por 100.
Es conocido que el grueso de las exportaciones valencianas se dirigen a nuestros socios europeos y más concretamente a los de la Unión Europea. Así pues, el pasado mes de junio, el 65,4 por 100 de las ventas valencianas al extranjero fueron dirigidas a países europeos, concretamente de ese 65,4 por 100, un 58,8 fue a países de la UE-28. Estados Unidos es el primer destino no europeo para las exportaciones de la Comunitat Valenciana, destacando a su vez como el mercado más dinámico entre los principales destinos.
Durante el presente año la evolución de la ocupación del sector ha sido muy positiva con crecimientos por encima del 30 por 100 en los dos trimestres del año, registrando un total de 72.400 ocupados en el sector al finalizar junio, un 36,1 por 100 más que hace un año y esperemos que siga en la senda de liderar una recuperación valenciana que requiere de apoyo a una agricultura demasiado atomizada y que debe afrontar una etapa de concentración frente a los casi  120.000 explotaciones agrarias en la actualidad. Esperemos que en el detalle de estos presupuestos y durante su tramitación parlamentaria se ponga de manifiesto el apoyo a un sector como el agrícola y alimentario llamado a escribir las mejores páginas de su historia en los próximos años.

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