lunes, 29 de junio de 2015

El caos del drama griego



Inventaron la democracia y puede que acaben con el euro a golpe de referéndum. Fieles a sus principios, los griegos han decidido no dar un paso atrás en las duras negociaciones impuestas por los ministros de Finanzas europeos para el pago de la deuda. Han alargado la situación lo que han podido para ir pagando la nómina de sus funcionarios y pensionistas mientras lograban aplazamientos en el pago de una deuda impagable.
Pero la cruda realidad es la que es, a los griegos les quieren hacer pagar el rescate de hace unos años con sangre, sudor y lágrimas mientras les pesará una hipoteca sobre el estado del bienestar de futuras generaciones. Un rescate propiciado por las trampas de gobiernos conservadores helenos que emitieron deuda fantasma en el estercolero de los mercados financieros en tiempos donde triunfaban hasta los bonos basura.
Hubo que salir al rescate de un país con más de 320.000 millones que únicamente se utilizaron para salvaguardar a la banca alemana y francesa en el cobro de la deuda basura que estaba depositada en sus cuentas y balances. Ni un euro de ese rescate se destino a la mejora productiva, ni a poner alas al crecimiento, ni a generar empleo. Esos 320.000 millones de euros del rescate que ahora deben pagar los griegos solo sirvió para que tuvieran que reconocer entonces una deuda fantasma que recorría los balances de la banca alemana y gala para recibir una ayuda con la que saldar la deuda en la banca privada para dispara su deuda histórica. Algo así como una conversión de deuda privada a deuda pública hipotecando para siempre a los griegos.
Supongo que algunos episodios del drama griego les sonara y es que España se ha convertido en el ejemplo a seguir. Aquí por una cuestión de léxico se habla de ayudas y no de rescates pero lo bien cierto es que el sistema financiero volvió a ser protagonista indiscutido e indiscutible.
La ayuda destinada en España a salvaguardar a entidades financieras quebradas supera los 120.000 millones de euros destinados reconvertir el humo patrimonial que figuraba en los balances de dicha entidades financieras asumiendo las pérdidas los ciudadanos a golpe de deuda pública. Así pues la burbuja inmobiliaria, los fallidos crediticios y los excesos en inversiones han pasado de figurar en los balances de entidades financieras quebradas a deuda del Estado que supera más del 100% de nuestro PIB cuando apenas llegaba al 65% en tiempos del ex presidente Zapatero.
Las ayudas destinadas en España a rescatar a la banca o a pagar a tocateja a una empresa privada el depósito de gas frente a las costas de Vinaroz supone poner el Estado y los recursos de los ciudadanos al servicio de la banca y las grandes empresas para luego tener que pagar dichos rescates a golpe de recortes ciudadanos.
Desde que se produjo el rescate a la banca hemos sufrido recortes en todos los frentes, desde las jubilaciones que deberán cotizar más tiempo para jubilarse ahora a los 67 años de edad, pasando por todas y cada una de las partidas presupuestarias que afectan a la educación, sanidad e investigación o desempleo.
Así pues rescates como el de Bankia lo pagaremos a tocateja hasta 2027 a casi 2.000 millones de euros al año sin que hasta la fecha sepamos cuando esta entidad privada nos piensa devolver el dinero. Y ya les adelanto que el timo tiene proporciones históricas y que pagarán las futuras generaciones mientras siguen los deshaucios de la gente arruinada por esta crisis.
El ministro de Economía y candidato a presidir el Eurogrupo anda estos días por Bruselas tratando de convencer a los griegos de que el camino emprendido por España es el adecuado mientras recibe el aplauso de alemanes y sajones, principales valedores de una política a al servicio de la banca alemana y francesa.
Ha habido otras fórmulas para salir de la crisis como la islandesa o finlandesa que hicieron la lectura adecuada en tiempos de crisis para profundizar en la modernización del sistema productivo y hacer pagar a los responsables de las entidades financieras su mala gestión hasta incluso con la cárcel, sin un euro público en rescates.
También, la salida de Obama a esta crisis era la que en un principio estaba diseñada para España, con una fuerte apuesta por un nuevo modelo energético siendo pioneros en renovables, añadiendo valor añadido en la cadena de producción e incrementar las alianzas e integración de empresas para acometer la conquista de los mercados exteriores y con una decidida apuesta por la economía verde que tiene reservados más de un millón de empleos según distintos estudios.
Pero la historia cambio de rumbo a golpe de primas y de miedos alentados desde el ‘Olimpo de los mercados financieros’ y que subyugaron voluntades, programas y objetivos aquel mes de mayo en el que Zapatero claudicó y Rajoy cogió la antorcha y las bendiciones de Merkel y los poderes financieros.
Grecia ha optado por el drama para escribir una de tantas páginas de su historia en la que ahora se anuncia un corralito bancario para evitar fugas tras la ruptura de los acuerdos o imposiciones de Bruselas. El gobierno Griego ha convocado un referéndum ya que entiende que la propuesta que proponen los acreedores traspasa la línea roja de recortes en un estado del bienestar que es hoy un estado de subsistencia. Mientras, se prepara el drakma para sustituir a un euro que les asfixia en tanto se busca el amparo de una solicita Rusia deseosa de ver que en su área de influencia cae nuevos aliando con los que compensar la partida de ajedrez que vive los bloques desde la caída del muro de Berlín.
Y en esas estamos en busca de un plan B que permita a Grecia abandonar el euro por el tiempo necesario para reflotar su economía y encontrar el camino y la senda del crecimiento y el crédito de los mercados internacionales.

viernes, 5 de junio de 2015

Mirando al futuro


José María O’Kean. Foto:G.Gayo

El tsunami de la crisis se llevó por delante más del 20% del tejido empresarial en España y aun hoy seguimos sin un modelo productivo capaz de dar respuesta a los retos de futuro. El gobierno de turno ha fiado la recuperación a un euro a la baja, a la tregua de los mercados con tipos de interés asumibles para una deuda galopante mientras el petróleo aporta su granito de arena con precios más baratos que hace un año.
Los vientos soplan a favor de las exportaciones en las áreas dominadas por el dólar mientras las empresas tratan de renegociar una deuda a tenor de los tipos de interés más baratos y el consumo se recupera del encefalograma plano.
La mejoría de las exportaciones y el consumo interior alimentan el arranque de una recuperación que debería asentarse sobre un nuevo impulso en sectores estratégicos de futuro y en un modelo económico que encare con garantías los retos del siglo XXI. Lo están haciendo países como Alemania, EE.UU e incluso los países llamados a llevar la batuta del liderazgo mundial como China.
España debería asentar las bases de un modelo económico de futuro y una visión de país que en la actualidad siguen estando demasiado expuesto a las crisis dada la dependencia energética y una estructura productiva demasiado atomizada y con preocupantes debilidades ante nuevos seísmos en la economía mundial en un futuro más o menos lejano.
Debemos ser conscientes que la crisis ha dejado un país endeudado hasta las cejas, con salarios por los suelos y un ejército de 5 millones de ciudadanos en el paro siendo el más alto de la UE. Además, se ha abierto una brecha social insoportable en cualquier sociedad. Un 1% de la población española dispone de más del 50% de las riquezas mientras se supera el 25% en la tasa de pobreza de una ciudadanía perpleja y sedienta de nuevas políticas. En plena crisis, España ha registrado un incremento del 13% de las grandes fortunas mientras la pobreza infantil afecta ya a casi uno de cada tres niños en edad de escolarización.
La semana pasada aterrizaban en Valencia algunos de los gurús más renombrados de la economía para reunirse con empresarios en unas jornadas organizadas por Cajamar. La expectación era máxima tras las elecciones celebradas el 24M y los interrogantes sobre la durabilidad y calado de la recuperación. Los ponentes, José María O’Kean  y Juan Martín Alonso, expusieron su visión sobre los ‘Nuevos horizontes y perspectivas de futuro’. O’Kean es un prestigioso economista cuyo nombre suele aparecer en las quinielas de ministrables y Martin Alonso es uno de los fichajes estrella de Mars, una de las grandes empresas multinacionales que reivindica su ADN de empresa familiar.
Martín apuesta por la necesaria visión global de toda empresa “quien piense en su nicho local de mercado está muerto” sentencia. En su receta para el éxito figura en un lugar destacado la comunicación al mundo exterior de cómo se hacen las cosas, de la constante reinversión de los beneficios y de prever el destino creándolo. Advierte que en toda empresa (y lo mismo podemos apuntar en todo gobierno) hay que apostar siempre por los mejores “quien considere en la empresa que es el Inem familiar está condenada al fracaso”. El camino de la excelencia obliga a que cada incorporación sea mejor que la media para no caer en el círculo de la mediocridad.
Martin hace un llamamiento para que las empresas exporten ya que hay un enrome potencial “tenemos que ser capaces de buscar nuestras propias oportunidades” mientras reivindica que el empleo lo crean las empresas por lo que sugiere también un modelo educativo más acorde con las necesidades del mercado. La clave de un nuevo tiempo es “cooperar y competir en un mundo que cambia a pasos agigantados. Las mejoras de hoy no son suficientes mañana”.
O’Kean abandera la necesidad del cambio continuo y permanente capaz de dar respuestas al ‘neociudadano’ que esta siempre conectado y con aptitudes cambiantes. Sentencias que “España no tiene una estrategia como país” por lo que estamos perdiendo oportunidades y las necesarias garantías de futuro ante una evidente “falta de visión”.
Para ambos expertos resulta inconcebible que lo mejor de nuestros jóvenes se esté yendo a Alemania, EE.UU o Japón por lo que reivindican una España de las oportunidades para la gente formada.
Los pilares de la estrategia económica para España pasan necesariamente por una decidida apuesta por el coche eléctrico en el que deberíamos ser pioneros en su fabricación y consumo. O’Kean señala que resulta inconcebible que nuestro país no apueste por las energías renovales de futuro como la eólica y solar, cuando la tecnología ya ha alcanzado su nivel de maduración y ofrece grandes oportunidades de empleo y generación de riqueza en un país dependiente del exterior. Hay necesidad también de simplificar la vida cotidiana, los tramites, la excesiva normativa que pesa en la creación de empleo y riqueza mientras “la gente encargada de simplificar vive de complicar aún más las cosas”.   
El turismo de la salud podría ser también un nicho de empleo y riqueza a tenor de las tasas de envejecimiento en el viejo continente que precisan de atención sanitaria especializada y con la calidad de vida que ofrece el turismo en nuestro país.
Poner a las empresas que no exportan en el camino de los mercados internacionales mientras se fortalece la formación profesional a pie de fábrica son retos  imprescindibles en un nuevo tiempo para reducir el galopante desempleo. O’Kean señala que el mundo va a tener mucho paro aunque será también un mundo con muchos bienes. Entramos en un mundo robótico que deberá financiar el estado del bienestar con un empleo muy cualificado pero no sabemos ni cómo ni cuándo.