martes, 24 de marzo de 2015

Houston, tenemos un problema



Houston, tenemos un problema. Y bien gordo. Nuestros agricultores vuelven a perder renta, un año más, y en esta ocasión del 7,1% durante el año 2014. Suma y sigue en esta crisis silenciada, que tan sustanciosos beneficios reporta a las políticas financieras ya que permite a los gobiernos mantener a raya un IPC bajo mínimos para situar la tasas de tipos de intereses al 1% y con ello pagar la ingente deuda contraída o anunciar subidas salariales en la nómina de funcionarios, pensionistas y demás receptores del erario público acorde a ese ‘IPC trucado’.
Hace tiempo que deje de creer en las casualidades, y menos aun cuando el problema del precio en los productos del campo se utiliza para controlar un IPC a costa del bolsillo de los agricultores. No me dirán que no es de escándalo que el precio de la patata haya caído un 45% en 2014 cuando apenas la producción se incrementó un 7%. ¿Casualidades de la vida? Para nada. Se importa patata masivamente y se hunden los precios nada más comenzar la cosecha con unos cuantos contenedores que aguardan la orden de descarga en los puertos del mediterraneo.
Y el gran beneficiado, los de siempre. El gobierno de turno que consigue arañar una decimas al IPC con el que se referencia los pagos de un estado que anda con una deuda del 110% del PIB cuando apenas hace siete años no alcanzaba el 70%. Y por supuesto las grandes cadenas de distribución que pagan lo que quieren, cuando quieren y a quien se les antoja mientras incrementan el precio a los consumidores hasta un 800% respecto a lo que pagan al agricultor.
Durante el 2014 el desplome de precios llegó, como les decía al 45% en la patata, pero no hay producto del campo que se haya salvado de esta debacle de precios que lleva a la ruina a nuestros agricultores. En el caso de las frutas la caída fue del 10%,
vino y mosto (-20%), aceite de oliva (-16%), plantas industriales (-8,8%), plantas forrajeras (-6,7%), hortalizas (-6,2%), cereales (-2,5%)...¿seguimos?.
Y se preguntarán, ¿Cuánto le costó al agricultor las semillas o los plantones para trabajar de sol a sol para luego recoger tan ruinosos precios…? Pues en el INE que todo lo saben, tienen el dato exacto: un 12,4% de incremento en los precios que pagaron los agricultores en 2014 respecto al año anterior, cuando en cantidad apenas se incremento un 0,9%. Lo dicho, también las multinacionales forrándose, los distribuidores forrándose, el gobierno aplaudiendo hasta con las orejas con la caída de precios, y todo a costa de la ruina de nuestros agricultores que en 2014 fueron un 7,4% más pobres que el año anterior.
Houston tenemos un problema. Se llama injusticia hacia el esfuerzo de nuestros agricultores, a los que se les paga con precios de miseria para que tras un año de esfuerzos disminuya su renta un 7,4%:
Tenemos un serio problema, porque así no habrá futuro si se carga sobre la misma espalda todos los sacrificios y esfuerzos, para que otros, que casualmente son los de siempre, se llenen los bolsillos con el esfuerzo ajeno.
Verán ustedes. A estos señores a los que se les roba en su renta y que trabajan de sol a sol han situado a España
como octava potencia mundial exportadora en el sector agroalimentario, según la Organización Mundial del Comercio (OMC). Precisamente, las exportaciones agrarias, pesqueras y alimentarias de enero a diciembre de 2014 han mantenido la tendencia creciente y han alcanzado el valor de 40.830 millones de euros, un 3% superior al mismo periodo anterior y contribuyen a generar empleo y riqueza.
Con estas cifras, el sector agroalimentario se consolida como segundo sector en importancia dentro del comercio exterior español por delante del sector del automóvil y el sector de industria química, con el 17 por ciento del total.
En la última campaña, España ha batido récord de producción y de exportación de aceite de oliva y es el primer productor de vino del mundo, además de contar con una amplia gama de productos agroalimentarios, cuya calidad le concede un gran potencial de crecimiento internacional.
En relación con el aceite de oliva, la última campaña se ha caracterizado por sus récords de producción y de exportación. De hecho, las exportaciones se han situado en 1.110.800 toneladas, con un incremento del 76% sobre la campaña anterior y del 43% respecto a la media de las cuatro precedentes. Esta cantidad supone un nuevo récord histórico, con 235.000 toneladas más que en el anterior récord registrado en la campaña 2011/2012. Mientras, la producción se situó en la pasada campaña en 1.780.200 toneladas, superando en casi 165.000 toneladas la producción de la anterior campaña récord 2011/2012.
España es también el primer país del mundo en superficie plantada de viñedo (957.573 ha.)  En la campaña 2013-2014, España ha sido el país con más producción de vino, con 53,5 millones de hectólitros, lo que supone un récord histórico. El valor de la producción de vino y mosto en 2013 fue de 2.142 millones de euros, mientras que las exportaciones alcanzaron un valor de 2.880 millones de euros, un 5% más que en 2012, de los que el vino supone el 90% del total.
No les hablaré de la importancia de los cítricos, siendo líderes mundiales en comercio internacional y de otros tantos productos que hablan del esfuerzo de nuestros agricultores a los que pagamos un año más con recortes en sus rentas que apenas dan para sobrevivir a los actuales precios en las producciones. Se imaginan a los directivos de las entidades financieras, a nuestros representantes políticos, a los funcionarios o a cualquier sector de la actividad en la que por decreto se les recorte un 7,4% en su renta. Pues eso.
Pero esto ha de cambiar y existe solución. Únanse, fortalezcan las alianzas a todos los niveles, desde la producción hasta la distribución, y si me apuran también en grandes asociaciones a nivel nacional y europeo, que permitan conseguir que el beneficio de quien produce sea para las mujeres y los hombres del campo con precios justos y rentas dignas. Ni más, ni menos. 




lunes, 16 de marzo de 2015

Una economía con corazón



www.diariovalencia.es
Gonzalo GayoTras los zarpazos de esta crisis vivida en los últimos siete años reconforta saber que es posible generar empleo y que además sea estable desde planteamientos que combinan la eficiencia empresarial con los valores de solidaridad, responsabilidad y cohesión social. La economía social está dando respuesta al paro y a la precariedad laboral y sin demasiados apoyos públicos.
A muchos puede sorprender que en el epicentro de esta crisis, entre los años 2008 al 2014, haya ejemplos de actividades y modelos de economía que hayan capeado el temporal generando empleo y riqueza. Sorprende aun mas que lo hayan hecho a pesar de que se les ha recortado hasta un 72% en las ayudas que se destinaban a la creación de cooperativas y sociedades anónimas laborales. Pero ahí están los datos para ser analizados y aprender que es posible salir adelante desde una economía que mira a las personas.
Esta semana conocíamos las cifras que ofrece la patronal de la economía Social española, CEPES, a la que pertenecen nuestros agricultores y en la que se afirma que entre 2008 y 2014 se crearon 29.000 nuevas empresas de este sector y 190.000 puestos de trabajo. La guinda es que además un 80% de los contratos de la Economía Social son indefinidos, con paridad en la contratación de mujeres, y un 45% de los puestos están ocupados por menores de 40 años.
El secreto lo desvelaba se basa en un modelo empresarial que está dando alternativas y soluciones para construir una sociedad más inclusiva, más diversa y más igualitaria a través de una empresa responsable, transparente, democrática, solidaria, competitiva, viable, comprometida con valores y principios y que prioriza a la persona por encima del capital y construye una economía más humana. Una fórmula que bien conocen los agricultores valencianos pioneros en el cooperativismo agrario en España.
Que en los tiempos que corren hayamos encontrado empresas que están dando respuesta al paro y la precariedad laboral al crear y mantener empleo, desde la sostenibilidad y la redistribución de la riqueza debería ser motivo de apoyo sin paliativos, desde cualquier gobierno y además desde cualquier formación política que aspire a representa a los ciudadanos en las próximas citas electorales.
A las 29.000 nuevas empresas y más de 190.000 puestos de trabajo creados en los años más duros de esta crisis hay que añadir la estabilidad del empleo y la paridad real alcanzada ya que el empleo femenino representa casi la mitad de los trabajadores y que el 38% de las mujeres de la Economía Social ocupan puestos de liderazgo, frente al 4% del resto de las empresas.
Los datos ofrecidos desde la economía social hablan también de que los jóvenes apuestan por emprender actividades desde la creación de cooperativas sociedades anónimas laborales siguiendo los pasos de un sector agroalimentario que aposto decididamente por un cooperativismo capaz de sumar esfuerzos y comprometerse con el desarrollo local.
La Economía Social promueve la actividad emprendedora y genera ilusión y nuevas oportunidades para los jóvenes. El 45% de los empleos de este sector está ocupado por personas menores de 40 años, y más del 12,5% en mayores de 55 años.
Que en tiempos de crisis, nos acordemos de los más débiles demuestra que en la economía no solo mandan la cifras y los recortes también es posible ofrecer oportunidades a mas de 128.400 personas con discapacidad o de otros colectivos en riesgo de exclusión trabajan en este sector.
Los cooperativistas valencianos marcaron el camino a seguir en el campo, desarrollando un poderoso sector agroalimentario con profunda vinculación con el desarrollo local que  fomenta y mantiene los puestos de trabajo en el territorio, evitando deslocalizaciones empresariales y el despoblamiento de las zonas rurales.
Aquellos pioneros del cooperativismo agrario cuentan hoy con el renacer de otra forma de generar riqueza, de compartirla y de responder a lo que la sociedad está demandando, a la vez que es un modelo empresarial que corrige desigualdades y desequilibrios sociales.
Un ejemplo más pero que se sucede a lo largo de la geografía española. En tierras navarras, dos de cada tres nuevos empleos que se crearon en el sector privado en el segundo semestre de 2014 son de empresas de Economía Social, que en la Comunidad foral cuenta ya con más socios y trabajadores que en 2007.
Es hora pues, que los partidos políticos tomen nota para que en las próximas citas electorales en ayuntamientos y comunidades autónomas apoyen decididamente a una economía que escucha los latidos del corazón de las gentes, en su afán de un trabajo digno, que les de la necesaria estabilidad para desarrollar su proyecto vital desde valores solidarios, democráticos y que defienden a las personas. Lo han demostrado en los peores años de la crisis, y es hora de brindar apoyos a quienes lo merecen.
Un último dato y una petición que lanzan desde el cooperativismo a quien corresponda. En 2014 se incrementó el empleo en cooperativas y sociedades laborales un 1,6 % hasta alcanzar los 355.930 trabajadores, por lo que demandan un mayor apoyo político a la Economía Social, no solo por la creación de empleo, sino también por los valores que estas empresas representan. Esperemos que así sea.

domingo, 8 de marzo de 2015

Cada 8 de Marzo



Cada 8 de marzo celebramos el Día de la Mujer Trabajadora mientras el resto de 364 seguimos viendo las secuelas de una sociedad injusta con el esfuerzo, el sacrificio y la valía de las mujeres. Al mismo trabajo se les paga con un 20% menos de salario, además de asumir las cargas familiares mientras esperan la benevolencia de quienes deciden compartir la educación de los hijos y las tareas domesticas.
Cada 8 de marzo volvemos a recordar lo poco que avanzamos en el camino de una igualdad real, necesaria y urgente hacia quienes nos dieron la vida. Así llevamos años, décadas y siglos para no acabar de entender tanta involución del ser humano.
Cada 8 de marzo las mujeres del campo celebran su invisibilidad y sus silencios. Casi cinco millones de mujeres viven en este ámbito, lo que representa el 15% de la población española.
A las labores agrarias, añaden casi en exclusiva las faenas domésticas, el cuidado de la casa, de los hijos y de los mayores, sin reconocimientos, sin derechos mientras es el varón el que representa a la explotación públicamente.
Pero lo pagaremos caro si no solo capaces de favorecer el liderazgo de las mujeres en el mundo rural. El éxodo rural de las mujeres condena al envejecimiento y a la falta de relevo. El mundo rural acoge el 24% de la población que vive en algo más del 80% del territorio, dedicándose fundamentalmente a la actividad agraria y con un nivel de rentas que apenas alcanza el 50% de la media europea, según un estudio del sector.
Quienes deberían impulsar los instrumentos para una igualdad real de las mujeres en el campo son los primeros en aferrarse a los principios de la Edad Media. No llega al 10% de los puestos en organizaciones agrarias y consejo de administración de grandes empresas agroalimentarias ocupados por mujeres.
Es urgente que las
organizaciones agrarias se doten de la valía de las mujeres en  puestos de responsabilidad, hoy mayoritariamente ocupados por varones aferrados a la idea de que la cesión de parcelas de poder a la mujer sólo como una pérdida irremediable de su dominio absoluto y exclusivo.
Menos del 9% de las explotaciones son dirigidas por mujeres y son de dimensiones bastante más pequeñas que las dirigidas por hombres. El 82% de ellas ayudan en las explotaciones agrarias, pero el 59% no paga ninguna cotización social por el desempeño de una actividad económica. Esto hace que su aportación sea considerada “invisible” y sufre la ausencia de derechos y reconocimiento.
A este hecho, hay que añadir el progresivo envejecimiento de la población rural, como

consecuencia del éxodo de mujeres y jóvenes, de tal forma que el 60% de los titulares de las explotaciones agrarias tienen más de 55 años y solamente el 6% tiene menos de 35 años.
Lo pagaremos caro si seguimos celebrando cada 8 de Marzo sin que nada cambie en el campo. Un 32% de las mujeres de las pocas mujeres que son titulares de explotaciones son mayores de 65 años, un 7.4% menores de 35 y sólo un 1.3% menores de 25 años. Una de cada cuatro personas que se dedican a la actividad agrícola ha superado la edad de jubilación.
Actualmente, menos del 9% de las explotaciones son dirigidas por mujeres y éstas son más pequeñas que las dirigidas por los hombres, así se registran 45 mujeres por cada 100 hombres propietarios de una explotación de menos de una hectárea, proporción que se reduce en las explotaciones con más de 50 ha, donde apenas representan el 3% del total.
Las pocas mujeres que dirigen explotaciones lo hacen en ínfimas condiciones, con una dimensión económica notablemente inferior a las gestionadas por los hombres, y en las que es casi imposible obtener un nivel de renta suficiente para subsistir.
En el VII Congreso de las Cooperativas Agro-alimentarias celebrado en Valencia se apunto un rayo a la esperanza desde el emprendimiento y el tesón de las mujeres, sin la sombra del hombre. El 54% de las microempresas que se están creando en el campo están lideradas por mujeres y el 60% tienen una licenciatura.
Las emprendedoras rurales han entendido que la diversidad es fuente de riqueza. La transformación artesanal de productos agroalimentarios, actividades económicas relacionadas con el valor añadido de los productos agrarios, fundamentalmente en la transformación y comercialización de los mismos. Lideran proyectos que hablan de agricultura ecológica, de pequeñas industrias agroalimentarias o derivadas del ocio que compaginan con gastronomía propia del lugar ofreciendo un nuevo horizonte que hay que apoyar desde todos los ámbitos, administraciones, organizaciones agrarias y ayudas europeas.
Nuestros vecinos europeos han puesto en marcha el reconocimiento jurídico del Estatuto del cónyuge colaborador, establecido en Francia, Austria, Finlandia o Suecia e incluso el “Estatuto del Agricultor/a y Ganadero/a” , que recoja los derechos y las obligaciones de los profesionales de la agricultura y la ganadería, así como que regule y conceda de una vez por todas el necesario status legal a mujeres que hasta ahora sólo figuran como ayuda familiar, haciendo dimanar para ellas la precisa protección social y el justo reconocimiento jurídico que su actividad merece.
La situación actual en nuestro país exige una política de igualdad de oportunidades, que la equipare al hombre  y también una mejora del propio medio que facilite su desarrollo personal y profesional. Ambas necesidades son conocidas por la UE, quien está planteando a los estados miembros actuaciones en este sentido y ha promovido iniciativas que tratan de mejorar esta situación. Todo ello redundará en un mundo rural más joven, tanto social como productivamente, más formado y diversificado, con más oportunidades de futuro y fortalecerá actividades fundamentales como la conservación del patrimonio rural, gastronómico y del medio ambiente.
Proyectos como el desarrollado en Asturias por Campoastur, bajo el lema  “Más que un respiro”, pretende buscar el desarrollo personal y profesional de las mujeres rurales. El servicio ofrece sustituir y cubrir todos los trabajos que realizan las mujeres cooperativistas y ganaderas, tanto en el ámbito de la explotación como en las tareas de cuidado y trabajo doméstico. Además de cubrir los periodos vacacionales, bajas laborales o picos de actividad, permite a las mujeres disponer de tiempo para su desarrollo personal, profesional y social, liberándola de sus largas jornadas de trabajo. Este servicio se ocupa también de la formación profesional y ocupacional, la actividad de gestión de la explotación con el objeto de ofrecer las mismas condiciones que los hombres en el desarrollo cooperativo.
La Comisión Europea acaba de publicar la aprobación del Marco Nacional de Desarrollo Rural de España para el periodo 2014 – 2020. Constituye el primer documento de programación, consensuado con las Comunidades Autónomas, necesario para la aplicación armonizada de la programación de Desarrollo Rural para el horizonte 2020 en España y esperemos que estas ayudas sean el instrumento que permita a las mujeres liderar el enorme potencial del mundo rural para que los próximos 8 de marzo podamos celebrar que entre todos avanzamos hacia un mundo rural más prospero y más justo desde la igualdad por el bien de todos-as.

domingo, 1 de marzo de 2015

Los retos del campo






El Congreso de Cooperativas-agroalimentarias celebrado los días 26 y 27 en Valencia ha sido un éxito y el punto de partida de un nuevo tiempo en el que se afrontarán las grandes alianzas y fusiones que permitan alimentar al mundo. La hoja de ruta está trazada y el primer paso será adquirir dimensión que permita dar respuesta a los retos que plantea una globalización que anuncia para los próximos 35 años un incremento de las necesidades alimenticias del 70%. Y ahí van a estar nuestras cooperativas, creciendo desde las nuevas oportunidades que ofrece una población creciente y que demanda productos, especialmente entre los países en desarrollo del sudeste asiático.
La necesidad de incrementar el tamaño desde la Integración es la “i” más importante y que cambiará el mapa agroalimentario actual. La Integración permitirá abordar las otras dos “i” que se anunciaban como retos de futuro en la Innovación e Internacionalización para dar la adecuada respuesta a los millones de futuros clientes del “made in Spain”.
Quizás pueda sorprendernos hoy que una sola cooperativa española comercialice más aceite de
oliva que toda la producción en Italia, pero eso hoy ya es una realidad. Y lo será también con otros muchos productos desde la integración de unos productores que harán que sus cosechas puedan ser negociadas de igual a igual con las grandes cadenas de distribución en el mundo.
Desde la integración todos ganan si somos capaces de dejar a un lado los personalismos para atender las oportunidades que ofrece a nuestros productores y cooperativas. La unión hace la fuerza, sin duda, y más ahora que nunca en el que el mundo anda negociando tratados que permitan desterrar aranceles y favorecer el creciendo ante la creciente demanda de la población.
Decía con razón, el presidente de las cooperativas agrarias valencianas que a lo largo de la vida alguna vez necesitaremos a un abogado, más de una quizás a un médico, a un fontanero, a un político… pero todos los días necesitaremos de nuestros agricultores e incluso más de dos veces al día.
Debemos poner en valor a nuestros agricultores y ganaderos, para que de una vez traspasen el umbral de la rentabilidad que les permita vivir con la dignidad que reclama su esfuerzo y el oficio más noble que existe. Son nuestros guardianes en la salud, en nuestro medio ambiente y en la calidad de unos productos que nos ofrece la buena mesa y sin duda un sector estratégico sin paragón. De la variedad de sus productos ha surgido toda una saga de grandes cocineros y de un turismo  gastronómico que mueve más de 5 millones de turistas que vienen a España solo por el placer del buen comer. Pero las estrellas Michelin y la fama se la llevan otros.
Decía Cicerón que la agricultura es la profesión propia del sabio, la más adecuada al sencillo y la ocupación más digna para todo hombre o mujer libre. Si ese agricultor pertenece además a una cooperativa añadiremos también valores que van desde la solidaridad, transparencia y desarrollo local. Como dijo Su Majestad el Rey Felipe VI en la clausura "hacéis vuestros los principios éticos de la honestidad, la transparencia y la vocación social".
Sin duda un broche de oro a un congreso de retos que van a requerir generosidad y sobre todo la última de las “i” que se incorpora a las anteriores: Ilusión para construir un mundo mejor para todos, como apuntó el presidente de las cooperativas Agroalimentarias de España Ángel Villafranca.
De las distintas mesas y talleres quedaron los testimonios del camino andado por quienes vieron la oportunidad de avanzar en la integración, apostando por una innovación que satisfaga las necesidades de los clientes y entendiendo que el mundo que nos toca vivir no conoce más frontera que nuestros propios miedos y limitaciones.



En las próximas fechas se hablará de nuevas alianzas, tras las primeras nota nupciales manifestadas en las mesas debate de este congreso. Muy pronto en Europa se hablará del mayor productor de carne de ovino para atender a todos los mercados de todas las religiones, acercando el producto a cada consumidor. Alianzas que unirán grandes y pequeñas cooperativas de distintas comunidades para ofrecer cantidad y calidad con la que abastecer grandes mercados que buscan proveedores solventes todo el año. Extremadura, Andalucía y León ya están dando los pasos adecuados en la dirección correcta y les permitirá obtener volúmenes de facturación inimaginables hoy en día en las cuentas de nuestras cooperativas.
Asia pero también EEUU ofrecerán grandes oportunidades a nuestros cooperativistas y más aun si finalmente hay acuerdo para desterrar aranceles agroalimentarios entre la UE y Norteamérica. Un acuerdo que según quedó dicho en la mesa redonda moderada por Joan Mir, de Anecoop, está a punto de caramelo, con acuerdo escrito tras meses de negociación pero sin la necesaria voluntad de los políticos que permita en poco tiempo abrir una nueva era de crecimientos a ambas orillas del Atlántico. O dicho en palabras de una de las negociadoras del acuerdo, el documento está elaborado pero se ha de firmar antes de que lleguen las elecciones para la Casa Blanca ya que cambiaran los equipos y las perspectivas negociadoras. Confiesa que Obama da prioridad máxima a un acuerdo porque generara empleo y crecimiento económico tan necesitado en la que sería la mayor área de comercio del mundo.
Mientras tanto nuestros agricultores salen del congreso celebrado en Valencia con las pilas puestas, con la agenda llena de contactos y retos y sobre todo con la ilusión y la esperanza de que serán los grandes protagonistas de una recuperación en un país que les necesita hoy más que nunca.