lunes, 25 de agosto de 2014

EL VETO LO PAGAN LOS DE SIEMPRE




Gonzalo Gayo
Muchos se preguntará a estas alturas ¿Por qué del veto ruso a la agricultura europea y no a la siderurgia, o el sector del automóvil o quizás a la poderosa industria nuclear que tan sustanciosos beneficios obtiene de Moscú? Sin duda, la agricultura ha vuelto a ser la sacrificada en un veto negociado y que trata de evitar que los 46.000 millones de euros que Alemania vende a Rusia se resientan en tiempos de incipiente recuperación. Dicho en otras palabras, aquí siempre pagan lo mismos. No solo es una cuestión de lobbies, de presiones y de intereses, es también la poca dignidad que queda en una Europa que solo defiende a quien más tiene. Lo vimos en las recetas para salir de la crisis, con rescates a la banca y recortes al estado del bienestar.
Y ahora a una agricultura como sacrificio de una Ucrania convertida en tablero de ajedrez y donde los estrategas de ambos bandos siguen poniendo en juego una vez más la paz mundial.
La agricultura será quien pague la torpeza y los platos rotos de quienes han decidido, en la Corte de Arturo en Bruselas, jugar a geoestrategas utilizando a Ucrania para fines que van más allá de las buenas relaciones entre los pueblos. La jugada ha costado el zarpazo de Crimea, los miles de millones de euros que la UE está enviando para evitar la banca rota y el colapso del resto de la republica de Ucrania. Todo un ejército de inútiles sigue dilapidando el dinero de los europeos en la vieja Bruselas mientras cuando se les pide ayuda para calmar la sed de campo la única respuesta fue que ellos como buenos funcionarios burócratas las vacaciones son lo primero.
Cabria pensar que ante cualquier boicot que sufra Europa responderíamos como una piña. ¿Qué hay del veto Europeo a productos rusos? Nada de nada. Los burócratas europeos han decidido poner a salvo a la industria pesada a cambio de gas y petróleo y sacrificar una vez más a la agricultura.
Esos mismos burócratas son los que abren puertas a productos que no cumplen las exigencias y controles a agricultores europeos.
Y que me dicen de la sequia que sufre el sudeste español, desastrosa a todos los niveles, con más de 500 millones en perdidas y ni Bruselas, ni Madrid han sido capaces de mandar una ayuda frente a los campos arrasados por la sequia. Es difícil de asimilar tanta insolidaridad y desprecio. Porque esa es otra, con el 70% de los pantanos llenos en este país, con lluvias que no cesan del Ebro para arriba y nadie se pregunta por qué seguimos sufriendo en esta España la insolidaridad del agua entre territorios.
Dicen desde el ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente que aún es pronto para saber si las medidas adoptadas por la Comisión Europea para paliar los efectos del cierre del mercado ruso a las frutas y hortalizas son suficientes. Según la ministra, en el caso de que sea necesario, “pediremos a la Comisión Europea que destine más recursos para que ningún sector se vea afectado por la decisión de la Federación Rusa”.
La Comisión ha anunciado ha anunciado un paquete adicional de medidas, dotado con 125 millones de euros, para la retirada de otras frutas y hortalizas que inician próximamente su campaña de comercialización. Se trata, ha añadido, de hacer retiradas de mercado, equilibrar la oferta y la demanda y, por lo tanto, mantener los precios.
Para Cristóbal Aguado,
presidente de AVA “la agricultura valenciana sería una de las más damnificadas por su condición eminentemente exportadora y por el liderazgo comercial en sectores como cítricos y caqui. Esta resolución supone un nuevo golpe para los agricultores valencianos en un año negro marcado por los bajos precios, la sequía o los temporales de granizo. Aunque Rusia sigue por detrás de la Unión Europea y Estados Unidos, no deja de ser un mercado importante donde el sector valenciano tenía guardada grandes expectativas”.
Según un estudio de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) basado en datos del IVEX, IVACE y Cámara Valencia, las pérdidas que sufrirían los productores en caso de confirmarse ese cierre del mercado moscovita ascenderían aproximadamente a 140 millones de euros. Las exportaciones agroalimentarias de la Comunitat Valenciana con destino a Rusia se han duplicado en los últimos cinco años –de 67 a 138 millones de euros en 2012– debido al incremento de la clase media y a la reducción arancelaria en productos agrícolas –del 13,2 al 10,8% de media– instaurada a raíz de la adhesión de Rusia a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2012. Los alimentos ya representan cerca de la cuarta parte de las exportaciones totales y destacan las frutas, a distancia, así como aceites, carnes, preparaciones alimenticias, legumbres y hortalizas.
La organización agraria reclama a las autoridades europeas y españolas que tomen medidas con carácter urgente para fomentar las exportaciones alimentarias hacia otros destinos. No pueden cerrar esta puerta por causas políticas, totalmente ajenas a la calidad y competitividad de nuestros alimentos –advierte Aguado–, de la misma manera que hasta ahora nos han mantenido cerradas en la práctica las puertas otros países terceros que ponen todo tipo de trabas a la hora de introducir nuestras frutas y hortalizas. Las administraciones deberían reaccionar de una vez por todas ayudando a los sectores productivos, que son los que van a volver a sufrir los efectos de sus equivocadas estrategias geopolíticas.
Desde la Unio se añade que tanto las autoridades de la Unión Europea como el Ministerio de Agricultura o la Generalitat Valenciana han de ser conscientes de la importancia de incorporar a estos cultivos, así como cualquier otro que pudiera verse afectado. Para Ramón Mampel, secretario general de LA UNIÓ, señala que “está claro que no estamos en campaña de estos productos pero si llegamos a la misma sin tener aseguradas esas compensaciones mucho nos tememos que tendremos complicaciones y al final nos quedaremos sin ayudas. Mampel insiste en que “no es tan fácil conquistar nuevos mercados con la competencia tan brutal que hay y si no se mandan esos productos a Rusia a ver lo que hacemos con ellos y sin compensaciones por los mismos”.
La Unio y el resto de organizaciones que forman la Unión de Uniones estudian la posibilidad de realizar actos de protesta a lo largo de esta semana porque las soluciones planteadas por parte de las autoridades comunitarias, españolas y autonómicas no son suficientes para paliar las consecuencias de un veto de esta naturaleza.