domingo, 9 de marzo de 2014

Cooperativismo agrario, a toda vela

Las cooperativas agroalimentarias juegan un papel de gran relevancia a la hora de ayudar a los agricultores a obtener una mayor cuota del valor añadido en la cadena de suministro de alimentos en todos los estados miembros de la Unión Europea y en el mundo.
El cooperativismo agrario ha demostrado durante esta crisis global ser algo más que una alternativa para la producción agraria. La mitad de lo que se produce hoy en el viejo continente está en manos de las cooperativas pero sorprende que el país líder en agricultura ecológica, con mayor diversidad de productos y producción no figure en el ranking de grandes empresas cooperativas en el mundo y en Europa. Es posible que haya llegado la hora de que España ocupe el lugar que le corresponde en el concierto del cooperativismo mundial y puede ser una bandera que deberían enarbolar conocidas empresas cooperativas españolas dado su experiencia internacional.
El top 100 mundial de cooperativas agroalimentarias y empresas propiedad de los agricultores y ganaderos representan una facturación combinada de 382 mil millones de euros y en el que apenas hay presencia española. En un reciente estudio realizado por Eduardo Baamonde sobre las Cooperativas Agro-alimentarias en España y en el mundo  señala que las cooperativas agroalimentarias europeas no solo demuestran su resistencia ante la crisis económica, sino que siguen creciendo con dinamismo. Las 100 primeras cooperativas agrícolas europeas, con una facturación total de 195.000 millones de euros, crecieron a un ritmo del 14 % y sin embargo seguimos sin tener presencia destacada en un pastel que se reparten holandeses, franceses y alemanes pese a que la gran producción agraria esta en el sur de Europa.
Cabe destacar que el índice de crecimiento medio de las 100 mayores cooperativas en el mundo se sitúa en un 10% y demuestra también el mencionado estudio publicado por Caja Mar que la unión hace la fuerza en el sector agroalimentario. Un sector que va viento en popa y que si cruzamos el charco nos encontraremos que dan saltos de alegría ya que las cinco cooperativas agrícolas más importantes de América lograron aumentar sus ingresos en un 34 %, superando de lejos a las ocho cooperativas de sectores agrícolas europeas.
Puede sorprender que el país con más cooperativas es para sorpresa de muchos los Estados Unidos de América que representan el 21,7 % de los ingresos totales del sector agroalimentario en aquel país. Le siguen Francia, Alemania y Países Bajos y nos preguntamos ¿por qué sigue sin haber grandes cooperativas españolas en el mercado internacional, salvo honrosas excepciones como Anecoop y otras.
Si bien en España, Bélgica o Alemania, la cuota de mercado de las cooperativas está entre el 40 y 50 % la posición de nuestro país se diluye en el ranking de las 100 grandes empresas cooperativas en el mundo, sin apenas presencia dándose la paradoja de que países como Holanda o Alemania controlan buena parte de lo que aquí se produce.
Durante las dos últimas décadas, la cuota de mercado de las cooperativas ha aumentado en la mayoría de sectores y de países. Desde los años 90, las cooperativas agrícolas han aumentado de forma continua la internacionalización de sus actividades de producción. La función clave de todas las cooperativas de marketing es mejorar el poder negociador de sus miembros y permitirles beneficiarse de las economías de escala. Además, las cooperativas reducen los riesgos del mercado, reduciendo los costes de transacción, proporcionando acceso a los recursos y reforzando su posición competitiva mediante la innovación de la producción, así como garantizando la calidad y seguridad de los alimentos.
Un gran número de cooperativas esta ampliado sus actividades hacia la cadena de alimentación, reforzando así su orientación a los clientes y consumidores mediante la mejora de los esfuerzos en comercialización. La mayor profesionalización y la unión de cooperativas están impulsando la exportación agroalimentaria española hacia todas las zonas del planeta y quizás sea el momento en el que una gran empresa cooperativa ocupe el lugar que le corresponde en el ranking mundial por el peso de nuestra agricultura.
En el estudio de Baamontes, publicado por Cajamar, se destaca también que se aprecia una incipiente pero firme tendencia de diversificación en cuanto a mercados de destino. Por tanto, los productos agroalimentarios españoles son competitivos y apreciados cada vez en un mayor y mas diferenciado número y tipo de mercados, lo cual representa una oportunidad magnífica a no desaprovechar por parte de las cooperativas agroalimentarias españolas.
En Europa hay unas 38.000 cooperativas agrarias, que representan la mitad de las transacciones de la industria agroalimentaria europea y dan empleo a cerca de 660.000 personas. El valor total de la producción agraria en la UE-27 alcanzo los 350.000 millones de euros en 2010, mientras que la facturación de las cooperativas agrarias alcanza los 360.000 millones en 2012-13. Si dejamos de lado el hecho de que aproximadamente el 50 % de la producción agraria europea se recoge y comercializa a través de las cooperativas, la conclusión es que las cooperativas duplican el valor de la producción agrícola.
Las cooperativas siempre han sido instituciones muy relevantes a la hora de reforzar la posición económica de los agricultores. Participan en negociaciones colectivas con los vendedores de insumos agrícolas o con los compradores de producción agrícola. En las últimas décadas los distribuidores (supermercados) se han convertido en compradores muy potentes, y los agricultores necesitan aglutinarse en organizaciones que equilibren su poder en el mercado e incluso creen sus propias cadenas de distribución. Además, las cooperativas contribuyen a la reducción de los costes de transacción en las relaciones comerciales entre los agricultores y sus clientes.

domingo, 2 de marzo de 2014

Los informes de Bruselas



La Comisión Europea publicará esta semana su evaluación sobre los desequilibrios económicos de España -en particular el alto nivel de paro y de deuda pública y privada- y de las reformas económicas emprendidas. Adelantan sus autores que el análisis se hará en profundidad, pero mucho me temo que desde Bruselas no se asomarán ni de lejos a la realidad, y lo que aun es peor serán incapaces de entonar el ‘mea culpa’ de una Europa que no ha sabido poner en marcha un plan de empleo que corte de raíz la hemorragia sufrida por 26 millones de parados en Europa, siendo uno de cada cinco español.
Sólo el rescate y ayudas a la banca habrían acabado con el paro de haberse destinado ese dinero, más de 124.000 millones de euros, a la economía real. Bien está que ahora Bruselas descubra que el problema más grave en nuestro país es el paro. También lo era hace tres años, antes de dilapidar 124.000 millones de euros que no vamos a recuperar si no es por la vía judicial y que eleva nuestra deuda pública a casi el 100% del PIB. Si a ello añadimos la deuda privada que anda por el 194% del PIB, o la posición neta de inversión internacional que es negativa en un 93% del PIB ya me dirán a donde vamos con esta Europa de mercaderes, que utilizan informes ‘made in Bruselas’ para tapar las vergüenzas de una política económica que se traduce en el mayor atraco de la historia a las arcas públicas para salvar a cuatro bancos quebrados.
Convendría que Bruselas supiera que mientras se siga dilapidando el dinero público en la economía financiero-ficticia las cosas no irán bien salvo para los bancos como ha quedado demostrado mientras el eslabón más débil de la economía real sufre las consecuencias de esta la crisis que inventaron otros. Ahí están los casi 6 millones de parados pero les recordaría también a los ‘burócratas de Bruselas y Madrid’ que hoy en día un agricultor gana casi un 20% menos que hace 20 años.
Debería informar que como es posible las Sociedades de Inversión de Capital Variable (Sicav) están crecieron en algunos casos hasta un 50%, en contraste con el descenso de 3,2% de la renta disponible en los hogares españoles en el segundo trimestre de 2012 y un 21,8% de la población en el umbral de pobreza. ¿En cabeza, en Constitución y en que informe cabe tanta injusticia?, señores de Bruselas.
Supongo que sabrán los eruditos que hacen estos informes que las cuatro grandes eléctricas con actividad en España, que son Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa y EDP España, obtuvieron un beneficio de 6.021 millones de euros en 2013. Nada del otro mundo, replican e incluso se enfadan con amenazas de no invertir en su propio país porque no quieren más y nada les importa lo que sufren sus conciudadanos.
Pues bien, desde que en junio de 2008 desparecieron las tarifas especiales de riego y se incorporó este sector al mal denominado mercado libre, los regantes han visto aumentada progresivamente su factura energética, que ha alcanzado incrementos medios cercanos al 110%. A partir de dicha fecha y antes de la publicación de la Orden IET/1491/2013 por la que se revisan los peajes de acceso de energía eléctrica para su aplicación a partir de agosto de 2013, los incrementos medios acumulativos de las tarifas eléctricas han sido del 230% y están arruinando al campo. Y así continúan, con alzas sobre alzas como el pasado mes de agosto o en enero para que al final la electricidad pase a ocupar el primer lugar de la lista en los costes de un agricultor de una explotación de regadío, superando a semillas, fertilizantes, gasóleo y, en muchos cultivos, incluso a los costes laborales.
Cuando emitan su informe señores ‘burócratas de Bruselas’ recuerden también que los grandes bancos españoles celebran su salida de la crisis con beneficios que cuadruplican los de años anteriores. Concretamente y para ser exactos, los cinco grandes bancos españoles —Santander, BBVA, Caixabank, Popular y Sabadell— obtuvieron en 2013 un beneficio neto de 7.674 millones de euros, cuatro veces más que un año antes.  Caso emblemático es la Caída que registró un beneficio de 745 millones de euros en 2013, más de cinco veces los 135 millones obtenidos en 2012, por la integración, ‘versus regalo’ de Banca Cívica y Banco de Valencia.
Pero no se preocupen, el campo español sigue enfermo gracias a ustedes, a sus informes y a gobiernos que desprecian el trabajo y sustentan tanta avaricia de unos para acabar con el resto de sectores productivos. La renta agraria ha caído en picado en los últimos 20 años, más de un 20% en el período que va desde 1990 hasta 20012, si bien en 2013 hubo un respiro de mejora de la renta agraria del 7,7%.
En cualquier caso, el informe de Bruselas que se publicará esta semana no será más que un canto al sol, en este juego de la confusión sin que se aborde los problemas reales de los ciudadanos, de los agricultores y los miles de parados, que no son pocos.
Gonzalo Gayo
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