lunes, 3 de junio de 2013

RETOS DE LA PAC

La crisis económica y financiera ha dejado su huella en el sector agrario. Prueba de ello es que entre 2008 y 2009 la renta agraria ha descendido un promedio del 12%. Además, la crisis también ha impactado negativamente en el consumo, cuyo descenso ronda el 10% mientras las dificultades de los agricultores y ganaderos para encontrar financiación en las entidades de crédito es creciente.
El envejecimiento y masculinización de la población agraria son todavía más acusados que en otros sectores económicos, existiendo además aún problemas de sustitución de titularidad de las explotaciones. La volatilidad de los mercados y la necesidad de encontrar un equilibrio entre la liberalización comercial y la garantía de abastecimiento local y regional.
Además la actual Política Agraria Común no ha mejorado la fijación de la población en las zonas rurales dada el escaso desarrollo de infraestructuras lo que repercute en la vida de los pobladores.
Es pues necesario la reforma y el diseño de una nueva política agraria con objeto de garantizar un sector agrícola europeo más innovador y sostenible, en un entorno rural más dinámico. Los borradores de la PAC apuntan hacia objetivos relacionados con la seguridad, calidad y soberanía alimentaria, pero no aborda decisivamente aspectos como la creación de empleo, el desarrollo de infraestructuras y el aumento en la calidad de vida de los habitantes del medio rural. La necesidad de reformar el sistema de pagos directos, rediseñar las modalidades de ayudas a la renta para los agricultores en su totalidad y  una red de seguridad frente a riesgos de volatibilidad del mercado y posible crisis, precisara de nuevos recursos y marcos jurídicos.
Además,  hay que recordar que de todo el presupuesto que la Unión Europea destina para el medio rural (PAC + FEADER), tan solo alrededor del 2% va destinado a la diversificación económica y mejora de la calidad de vida.
La Unión Europea precisa de una política común para el medio rural con un determinado nivel de subsidiaridad que permita a través de programas nacionales y regionales tener en cuenta la diversidad de los Estados miembros. A través de la solidaridad, debe contribuir al refuerzo de la cohesión económica y social de la Unión Europea, sin perder de vista la diversidad de la agricultura europea.
La Política Agraria Común debe apostar por un sector agrícola sostenible, productivo y competitivo, teniendo en cuenta el potencial de crecimiento y empleo de las zonas rurales.  Un sector agrícola competitivo, capaz de explotar las oportunidades que existen en los mercados mundiales sin ayudas excesivas, garantizando al mismo tiempo un nivel de vida adecuado a la comunidad agraria.
La agricultura debe proporcionar alimentos que representen la rica diversidad y tradición de la producción agrícola europea, además de alimentos innovadores y productos de valor añadido. Los ciudadanos europeos abogan por una dignificación del trabajo agrario sustanciada en una cadena de valor justa que retribuya suficientemente la producción con el fin de mantener al renta agraria al tiempo que se satisface a los consumidores con precios razonables. La futura PAC tendrá que garantizar el justo nivel de rentas y perspectivas a largo plazo que garanticen el relevo generacional- apoyo a los jóvenes- en las explotaciones agrícolas y ganaderas.
Sin lugar a dudas, la actividad agraria debe garantizar en Europa el suministro no solo de alimentos, sino también de otro tipo de servicios no agrarios  como las energías renovables y de bienes públicos de naturaleza social, medioambiental y paisajística.
Otro de los retos de la agricultura europea en las próximas décadas pasará necesariamente por contribuir con eficacia al mantenimiento en cantidad y calidad de los recursos naturales, suelo, hábitats, agua y bosques. Debería ser uno de sus objetivos combatir el cambio climático y fomentar la conservación de la biodiversidad y del paisaje.
La nueva Política Agraria Común debería tener una visión global, encaminada a la gestión sostenible de los territorios, a la producción de bienes públicos para el conjunto de la sociedad y no dirigido al interés económico de los miembros más fuertes de un único sector en aras a la  mejora de la calidad y competitividad de nuestros agricultores y de las zonas rurales, fijar población, y preservar y valorizar su patrimonio natural y cultural, con el fin de contribuir a un medio rural vivo.
De momento, la comisión de Agricultura del Parlamento Europeo ha pedido que no se decida ningún recorte a las ayudas directas a los agricultores en 2014 hasta que no se hayan cerrado las negociaciones del presupuesto plurianual de la Unión Europa para 2014-2020. Algo es algo.