lunes, 4 de marzo de 2013

Por un banco público


Gonzalo Gayo
A estas alturas de la película de esta crisis no sé si hemos aprendido la lección o más bien persistimos en los mismos errores para hundirnos aun más en el fango y dificultar la salida hacia un nuevo modelo que incorpore soluciones a una economía enferma.
Me temo que quienes nos gobiernan echan mano de doctrinas e hipotecas ideológicas para dilapidar lo público en aras de un estado del bienestar que responde al grito de guerra de quien pueda que se lo pague.
Y mientras tanto las arcas del erario público se van quedando vacías, esquilmadas en rescates para tapar con miles de millones de los ciudadanos los agujeros de los balances bancarios en rojo. No deja de ser sorprendente que el supuesto ahorro de tantos recortes en derechos y en el estado de bienestar apenas alcance para pagar el rescate de bancos quebrados con el añadido de una prima que nos impone los mercados a los más tontos de la zona euro.