lunes, 12 de noviembre de 2012

Pesadilla sin fin

Gonzalo Gayo
No sé por qué tanto empeño en hundir a este país pero parece que lo están consiguiendo, los unos, los otros y los de más allá. Y digo yo si costará tanto poner un poco de cordura a tanta sin razón para salir de esta pesadilla que parece no tener fin.
Salir, saldremos. No les quepa duda, solo hace falta que quienes disponen del dinero de los ciudadanos pongan un mayor empeño en que este revierta en crear las condiciones para generar empleo y atender a las personas más necesitadas. No es mucho pedir.
De momento, se está haciendo todo lo contrario y desde todos los frentes. Les sorprenderá saber que en 2013 los Presupuestos Generales del Estado certifican que tendremos más deuda y déficit pese a los recortes de este año y ello nos llevará a tener más paro y menor actividad económica. O lo que es lo mismo estaremos peor, pagando más intereses de una deuda que crece como nunca al destinar recursos públicos para salvar a bancos quebrados que no devolverán las ingentes cantidades de dinero de sus rescates. Lo sorprendente, es que los PGE-2013 y las medidas anunciadas seguirán sin dar soluciones a los problemas actuales, agravándolos si cabe aun más para seguir recortando en la misma columna del estado del bienestar, y en esas estamos.
También el euro pondrá su granito de arena para empeorar las cosas. De hecho es la única moneda del mundo que castiga o premia a sus miembros según el dictado de agencias, especuladores y artimañas en los mercados secundarios. A tal punto, que las empresas, los particulares y el estado alemán se financian entorno al 1% frente a más del 6% del sistema privado y público en España. Lo cual es insostenible, por mucho que la señora Merkel trate de disfrazar sus vergüenzas viendo la paja en el ojo ajeno. Lo que no dice Merkel es que su deuda es impagable, superando casi  20 puntos del PIB a la española y teniendo un sistema de pensiones que hace agua por los cuatro costados. Podrá financiar su deuda aprovechando la crisis del euro o alimentar las deficitarias cuentas de su seguridad social con cotizantes españoles pero a buen seguro será el principio del fin de la moneda única si en la cumbre de diciembre el euro no es capaz de reinventarse como una verdadera moneda única, con los mismos condicionantes en derechos y deberes para todos sus miembros.