domingo, 23 de septiembre de 2012

Economía Social

Pescador en la Albufera de Valencia. Foto. G.Gayo

La economía valenciana se enfrenta a uno de los grandes retos de su reciente historia en la creación de empleo. La crisis financiera, así como los fallos habidos en el control de instituciones bancarias y públicas, ha disparado el endeudamiento provocando serias dificultades en la financiación de las familias, empresas e instituciones por lo que se dificulta aun más una salida de la crisis ante la falta de estímulos. Seguimos inmersos en un círculo vicioso del que hay que salir cuanto antes apostando por la economía real y de la que sin duda nuestros agricultores son pioneros a la hora de aunar esfuerzos entorno a cooperativas agrarias.
La economía social ofrece un abanico de posibilidades para crear empleo desde la economía real, con garantías de éxito probado dado que el 72% de estas empresas sobrevive más de tres años desde su creación frente a una tasa de apenas el 20% de supervivencia empresarial para el resto de iniciativas empresariales.
Hay datos que pasan desapercibidos entre tanta crisis y que sin embargo están indicando el camino a seguir para dejar atrás esta cruenta crisis que dura tanto. Mientras las cifras generales del desempleo en España alcanzan cotas record por encima de los 5,5 millones de parados, el empleo en las cooperativas, en su conjunto, ha crecido un 7,2%. Un buen ejemplo lo encontramos en las cooperativas agrarias y agroalimentarias se han configurado como un elemento clave para el desarrollo del sector agroalimentario, con más de un millón de socios, 4.000 entidades, 75.000 empleos, grupos empresariales líderes en sus respectivos productos, el 30% de la producción final agraria y 18.000 millones de euros en ventas siendo la Comunidad Valenciana líder.
Se crea empleo y además no es efímero. Los niveles de supervivencia empresarial en la economía social respecto al origen son del 72% al tercer año de vida y del 56% al quinto para las sociedades anónimas laborales, y del 65% y 49% para las sociedades limitadas laborales respectivamente. Respecto a los puestos de trabajo presentan niveles de supervivencia del 108% y del 90% para las SAL y del 95% y 79% para las SLL durante los primeros años.
Bruselas debería tener en cuenta que las empresas de la Economía Social tienen una importancia social y económica creciente en España y en la Unión Europea. Más de 2 millones de empresas (el 10% del total), el 7% del empleo asalariado, 143 millones de socios cooperativistas, 120 millones de mutualistas y más del 50% de la ciudadanía europea agrupada en asociaciones dan fe de la gran importancia que el sector de la Economía Social tiene en Europa.
En España, los empleos directos generados por el conjunto de la Economía Social se aproximan al millón y medio. Junto a ello, cabe decir que en el sector agrario, de las 800.000 personas ocupadas en el mismo, el 75% se benefician en sus empleos de forma decisiva del apoyo de las estructuras empresariales cooperativas en las actividades de transformación, comercialización y aprovisionamiento.
Pero las empresas de la Economía Social no sólo constituyen un sólido pilar en materia de empleo. También resultan determinantes para favorecer la cohesión social y la innovación e incrementar la eficiencia productiva y la competitividad empresarial.
El secreto del éxito de la empresa de Economía Social reside en los valores que conllevan destacando una organización con espíritu democrático, predominio de la persona por encima del capital, o el reparto de beneficios o resultados con criterios colectivos o su reinversión en el objeto social de la empresa. Se caracterizan por ser especialmente solidarias con el entorno, provocan cohesión social y funcionan con criterios de responsabilidad social. Se definen pues como “otra forma de hacer empresa” que combina criterios de rentabilidad y eficacia empresarial con criterios de solidaridad y responsabilidad social. Son empresas que actúan allá donde se precisa una solución a problemas locales de empleo, de necesidades de las personas, de emigración, de desarrollo económico, de integración de colectivos en exclusión o de acceso a cualquier parcela del estado de bienestar, influyendo en la construcción de una sociedad más equitativa y cohesionada.
Es de esperar que la UE empiece a apostar por la economía real con el anunciado fondo para el crecimiento de 135.000 millones de euros y en el que la economía social debe jugar un papel importante en la creación de empleo que permita avanzar hacia un nuevo modelo que potencie la economía una economía real, solidaria y sostenible.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Para salir de esta crisis


Gonzalo Gayo/Valencia
El pasado viernes el Gobierno aprobó la reforma financiera que permitirá que miles de millones de euros acudan al rescate de bancos y cajas mal gestionados. Tanto es así, que el mismo viernes Bankia anunciaba unas pérdidas de 4.448 millones de euros y el Gobierno replicaba con una transferencia, vía FROB, de 5.000 millones apenas transcurridas unas horas. La noticia llego a las bolsas, que celebró tanta generosidad y complacencia con subidas del 5% en Bankia así como en la mayoría de bancos cotizados.
No les aburriré sobre la reforma financiera aprobada el pasado viernes, la tercera en poco tiempo, y que a la postre es más de lo mismo con la inyección de miles de millones de euros para maquillar los agujeros contables dejados por la burbuja inmobiliaria y la pésima gestión de quienes trataron de inflar sus beneficios a base de especular y engañar con la vivienda o las preferentes. A esos personajes el Gobierno les ha advertido que el tope salarial de directivos en entidades intervenidas queda fijado en 500.000 euros al año y punto pelota. En fin…sin comentarios.
Tanta generosidad a bancos y cajas mal gestionados contrastaba apenas transcurridas 24 horas con la anunciada subida del IVA, que castigará especialmente a los más débiles, con la supresión de casi un millón de tarjetas sanitarias, con el precio de carburantes más alto de la historia o el nuevo incremento en agua, luz o teléfono…
Nuestros agricultores no son ajenos a esta crisis que se retroalimenta ante la falta de medidas que permitan avanzar hacia la luz en este prologado túnel. Sus costes superan en demasiadas ocasiones lo que obtienen por sus cosechas mientras crece el abandono de explotaciones. Y se teme que el incremento de la IPC por el IVA la acaben pagando nuestros agricultores con masivas importaciones por la puerta de atrás. Y si no al tiempo.
Es necesario que el Gobierno entienda que los bancos no nos sacaran de esta crisis, ni tampoco la subida de impuestos. Tampoco la señora Merkel, que esta semana visitara a Rajoy en la Moncloa y tratara de vender un rescate que pagaremos con el mismo dinero que ha salido de nuestro país en los últimos seis meses y asciende a más de 230.000 millones. En fin…sin comentarios.
Para salir de esta crisis hay que apoyar a quien produce, a quien genera empleo, a quien crea un futuro sostenible y a quien trabaja de sol a sol. Si los miles de millones de euros que se volatilizarán en tapar agujeros contables de una banca mal gestionada se destinarán al desarrollo del potencial de nuestras empresas y trabajadores hace tiempo que abríamos salido de esta crisis. Pero seguimos en una crisis que se retroalimenta pretendiendo salvar a quien la ha creado.
España tiene un potencial económico incontestable en su tecnología, agricultura, turismo. Una agricultura globalizada que puede abastecer de productos de calidad a cualquier lugar del mundo. Nuestra situación geoestratégica y la variedad de clima nos permite alcanzar cualquier meta. De hecho  somos líderes absolutos en agricultura ecológica, en la revolución silenciosa capitaneada por Andalucía y que se extiende por todo el país.
Para salir de esta crisis hay que dar respuestas a la España del siglo XXI, al futuro. Hay que abordar la dependencia energética desde una energía renovable que ha alcanzado su madurez tecnológica y brinda la oportunidad de generar empleo y riqueza. Así como nuevos prototipos de vehículos eléctricos que aguardan en los departamentos de desarrollo en nuestras universidades a la espera de financiación. Hay que apostar por nuestra investigación, por nuestras universidades y por nuestros jóvenes.
Para salir de la crisis hay que dar respuesta a la demanda de empleo de 5 millones de ciudadanos y hay que hacerlo con valores, aprovechando el enorme potencial de la generación mejor preparada de la historia desde una economía social que ofrece oportunidades desde las cooperativas a las sociedades laborales.
La salida de esta crisis no pasa por salvar a bancos, ni asfixiar a la gente con recortes de derechos y más impuestos. Para salir de esta crisis hay que apoyar la economía real y a las personas.
Para que salgamos de una vez de esta maldita crisis debemos creer en nuestras capacidades para conquistar el futuro que merecemos, con el concurso de todos.
No saldremos de esta crisis salvando a quienes vivieron del artificio contable, a quienes dilapidan el dinero público o poniendo puentes de plata a defraudadores del erario público. Para salir de esta crisis nos basta con nuestro empeño y esfuerzo apoyando una economía real con valores y progreso.