lunes, 27 de agosto de 2012

Salidas a la crisis



El periodo estival no ha despejado el mar de dudas que acechan sobre la economía española asumida en una profunda crisis de la que aun no se atisba una salida convincente. Seguimos en la senda de los rescates a los bancos y pendientes del rescate de las cuentas públicas olvidando a los ciudadanos que han caído en el pozo, perdiendo sus empleos y hasta la camisa que llevan puesta. Para ellos van destinadas las últimas medidas del gobierno en estos meses de agosto limitando las ayudas de los 400 euros o estableciendo el desalojo exprés a quienes no han podido pagar sus alquileres.
La vuelta al cole traerá también mayores cargas en sus matrículas a los estudiantes que han elegido una carrera universitaria para labrarse un porvenir en medio de tanta incertidumbre y escasez de oportunidades en un mercado laboral deprimido y que invita a hacer las maletas para ir a Alemania.
Tras un verano poco productivo en la elaboración de un verdadero plan para salir de esta crisis, los responsables y mandatarios siguen empeñados en una política de recortes que afecta especialmente a quienes menos tienen y a las capas más débiles de la población y que culmina en este mes de septiembre con la aplicación de la subida del IVA, el copago de recetas sanitarias y unos servicios básicos más caros mientras se extiende la generosidad hacia los rescates de bancos y administraciones mal gestionadas cuyos balances arrojan perdidas y agujeros negros que tratan que paguemos entre todos.
El tiempo transcurre y seguimos en las mismas. Cada día que pasa peor las pintan ya que hasta la fecha ni en la UE, ni en nuestro país se ha puesto sobre la mesa un plan para crear empleo y empresas que permita atisbar una salida a esta crisis.
Nuestros agricultores afrontan la vuelta al cole sin un día de vacaciones, trabajando de sol a sol en la culminación de las grandes cosechas de arroz, vid y cítricos que llegan como cada año por estas fechas para culminar una campaña de esfuerzos y falta de apoyo. Tras soportar el agosto más caluroso de los últimos 40 años, el precio de los carburantes más elevado en la historia y rodeados en muchos casos por los más de 140.000 hectáreas de montes calcinados, nuestros agricultores se disponen a ofrecer la calidad de unos productos y el sacrificio realizado a expensas de unos mercados que siguen estando en manos de unos pocos para seguir pagando precios de miseria.
Es por ello que va siendo hora que tomen conciencia de la necesaria unidad entorno a sus asociaciones profesionales y que emprendan el camino de la comercialización propia de sus productos acortando loa distancia del campo a la mesa del consumidor. La necesidad de estrechar los márgenes comerciales para que estos redunden en una mejora de la renta agraria se hace cada día más evidente y necesaria y que es posible alcanzar con la puesta en marcha en la concentración de cosechas y la logística necesaria con el apoyo de las nuevas tecnologías.
El camino emprendido por pequeños agricultores que comercializan sus cosechas por internet está dando excelentes resultados así como en la creación de puntos de venta compartidos por los productos y en algunos casos con el apoyo de organizaciones agrarias.
Para salir de esta crisis debemos empezar a ser conscientes de las fortalezas del campo y de la enorme variedad de productos de primera calidad que ofrecen nuestros agricultores para poner en marcha nuevas herramientas en la comercialización tanto en el mercado interior como en la exportación en fresco. Necesitamos de ese valor añadido, de esa alianza que los agricultores deben buscar entre nuestros universitarios para poner en marcha plataformas en internet que nos permitan llegar a cualquier rincón del mundo. Los holandeses lo hicieron con sus tulipanes, logrando que tan delicada flor llegara hasta los puestos de venta de la quinta avenida de Nueva York apenas trascurridas unas horas de su recolección en el campo.
Lo mismo debe suceder en nuestra tierra, aprovechando la excelencia de nuestros productos, con su adaptación a las necesidades de los mercados del mundo y con las plataformas logísticas necesarias para dar el salto a una economía globalizada y que puede generar riqueza y empleo en el campo. Es por ello necesario que la voz de nuestros agricultores se escuche en la necesaria reivindicación del corredor del mediterráneo e incluso elaborar un plan logístico que pueda garantizar que nuestros productos pueden estar en cualquier parte del mundo por tierra, mar o aire y sin duda Sagunto con su puerto e incluso con el aprovechamiento del aeropuerto de Castellón y el corredor del ferrocarril del mediterráneo puede crear el mayor centro logístico de Europa para atender desde nuestra agricultura las necesidades de una economía global que valora y paga el esfuerzo de nuestros agricultores.