domingo, 23 de octubre de 2011

Indignados con la PAC

Las propuestas legislativas de Reforma de la PAC, presentadas por el Comisario de Agricultura de la UE, Dacian Ciolos, ante el Parlamento Europeo, no solo ha defraudado a todos, también ha causado una profunda indignación ya que suponen un claro retroceso para la viabilidad y competitividad de la agricultura europea. Desde el Gobierno central, a las comunidades autónomas pasando por cada una de las organizaciones agrarias y de consumidores se valora como muy negativas las propuestas de Bruselas, ajenas a la realidad del campo e incrementando de burocracia y exigencias cuya finalidad es la de estrangular a un sector que ha visto reducidos sus recursos e ingresos y por tanto sus rentas hasta mínimos históricos.
La propuesta de la nueva PAC sigue sin garantizar la necesaria renta agraria, los precios justos, el necesario relevo generacional, o la fortaleza de un sector estratégico como es el alimentario. Los burócratas de Bruselas y el Comisario Europeo de Agricultura y Desarrollo Rural, Dacian Ciolos, han puesto de manifiesto su incompetencia para potenciar el futuro desarrollo del campo en Europa y de las necesarias garantías para nuestros agricultores cuya renta sigue perdiendo poder adquisitivo tras las sucesivas reformas de la PAC en los últimos veinte años. Tanta obsesión por meter la tijera, y tantas campañas orquestadas para desprestigiar los productos europeos tiene como finalidad dar carpetazo a un sector y utilizar los recursos para tapar agujeros de una crisis financiera que consume ingentes cantidades para salvar bancos quebrados y que aun hoy no saben de donde saldrán.
La agricultura ha sido utilizada como ningún otro sector para mantener controlada la inflación en los últimos 10 años y especialmente desde la implantación del euro. Las medallas y galones que tanto gusta de exhibir al BCE son a costa de la pérdida de renta de los agricultores europeos a los que ahora se les trata a patadas con la nueva PAC.
Y lo más preocupante es que mientras el comisario Ciolos exponía sus despropósitos en el Parlamento Europeo los eurodiputados callaban. Sus euro-señorías, que cobran de nuestros impuestos más de 7.000 euros al mes, amen de un sin fin de privilegios, han sido incapaces de rebatir al comisario y salir en defensa de nuestros agricultores haciéndole ver que los hombres y mujeres del campo han sufrido una merma de su renta agraria hasta situarse en la actualidad en el 50% de la renta media del resto de ciudadanos europeos, y con la previsión `indignante´ de otro 11% de merma con la nueva PAC.
Esta será la primera reforma de la PAC en la que el Parlamento Europeo tiene mucho que decir y esperemos que lo haga antes de que sea demasiado tarde, ya que tras presentar la Comisión su planteamiento la semana pasada, ahora el trabajo lo recogerán los eurodiputados y esperemos que escuchen y hagan valer la voz de los agricultores y sus representantes para llegar a un acuerdo y sacarlo adelante en la votación que se celebrará en el entorno del verano de 2012.
Para muchos, los burócratas de Bruselas hacen gala de estar al servicio de las grandes corporaciones industriales y financieras para seguir castigando a la agricultura a la que pretender arrebatar recursos al tiempo que miran a otra parte ante la caída de precios y rentas con la finalidad de seguir encauzando una inflación bajo mínimos mientras se abre la puerta trasera a las importaciones, sin las garantías y la calidad que aquí se exige a nuestros agricultores.
De momento, el recorte de los Fondos destinados a la Agricultura, que ya se avanzó en las Propuestas sobre el Presupuesto de la UE 2014-2020 supondrá nada menos que una perdida de 600 millones de euros para España en pagos directos y hasta un 17% de media de merma en las ayudas comunitarias, según los primeros cálculos.
El agricultor y ganadero europeo es el profesional que más controles y requisitos en materia medioambiental y de bienestar animal debe superar de todo el planeta y eso también esta en peligro con el doble juego de las autoridades comunitarias, lo que sin duda preocupa también los ciudadanos y consumidores.
Una reforma que nada concreta en el urgente apoyo a los jóvenes agricultores y a la innovación aplicada a la agricultura a través de la transferencia de conocimientos tal y como demandan las organizaciones agrarias ya que debería plasmarse en ayudas a la instalación de agricultores, empezando con el acceso a la tierra, formación, medidas estructurales, mejora de instalaciones, etc.
Otra de las cuestiones que preocupan es la idea de liberalizar los mercados de algunos productos, sin planes de modernización y ayudas que garanticen el necesario suministro alimentario en el viejo continente, sin que la Comisión Europea haya presentado instrumentos públicos efectivos para regular y estabilizar los mercados agrarios.
El sector agrario español ha clamado contra la propuesta de reforma de la Política Agraria Común (PAC) presentada por la Comisión Europea ya que recortaría entre un 12 y un 20 por ciento las ayudas, traería más burocracia y el abandono de la actividad, por lo que están garantizadas las movilizaciones ante una reforma dañina, perjudicial e inasumible, que viene a agravar aún más la situación del campo y de las empresas agrarias españolas convirtiéndose en una amenaza para el empleo y la supervivencia de un sector vital para el futuro de Europa y de España.

Indignados con la PAC

Las propuestas legislativas de Reforma de la PAC, presentadas por el Comisario de Agricultura de la UE, Dacian Ciolos, ante el Parlamento Europeo, no solo ha defraudado a todos, también ha causado una profunda indignación ya que suponen un claro retroceso para la viabilidad y competitividad de la agricultura europea. Desde el Gobierno central, a las comunidades autónomas pasando por cada una de las organizaciones agrarias y de consumidores se valora como muy negativas las propuestas de Bruselas, ajenas a la realidad del campo e incrementando de burocracia y exigencias cuya finalidad es la de estrangular a un sector que ha visto reducidos sus recursos e ingresos y por tanto sus rentas hasta mínimos históricos.
La propuesta de la nueva PAC sigue sin garantizar la necesaria renta agraria, los precios justos, el necesario relevo generacional, o la fortaleza de un sector estratégico como es el alimentario. Los burócratas de Bruselas y el Comisario Europeo de Agricultura y Desarrollo Rural, Dacian Ciolos, han puesto de manifiesto su incompetencia para potenciar el futuro desarrollo del campo en Europa y de las necesarias garantías para nuestros agricultores cuya renta sigue perdiendo poder adquisitivo tras las sucesivas reformas de la PAC en los últimos veinte años. Tanta obsesión por meter la tijera, y tantas campañas orquestadas para desprestigiar los productos europeos tiene como finalidad dar carpetazo a un sector y utilizar los recursos para tapar agujeros de una crisis financiera que consume ingentes cantidades para salvar bancos quebrados y que aun hoy no saben de donde saldrán.
La agricultura ha sido utilizada como ningún otro sector para mantener controlada la inflación en los últimos 10 años y especialmente desde la implantación del euro. Las medallas y galones que tanto gusta de exhibir al BCE son a costa de la pérdida de renta de los agricultores europeos a los que ahora se les trata a patadas con la nueva PAC.
Y lo más preocupante es que mientras el comisario Ciolos exponía sus despropósitos en el Parlamento Europeo los eurodiputados callaban. Sus euro-señorías, que cobran de nuestros impuestos más de 7.000 euros al mes, amen de un sin fin de privilegios, han sido incapaces de rebatir al comisario y salir en defensa de nuestros agricultores haciéndole ver que los hombres y mujeres del campo han sufrido una merma de su renta agraria hasta situarse en la actualidad en el 50% de la renta media del resto de ciudadanos europeos, y con la previsión `indignante´ de otro 11% de merma con la nueva PAC.
Esta será la primera reforma de la PAC en la que el Parlamento Europeo tiene mucho que decir y esperemos que lo haga antes de que sea demasiado tarde, ya que tras presentar la Comisión su planteamiento la semana pasada, ahora el trabajo lo recogerán los eurodiputados y esperemos que escuchen y hagan valer la voz de los agricultores y sus representantes para llegar a un acuerdo y sacarlo adelante en la votación que se celebrará en el entorno del verano de 2012.
Para muchos, los burócratas de Bruselas hacen gala de estar al servicio de las grandes corporaciones industriales y financieras para seguir castigando a la agricultura a la que pretender arrebatar recursos al tiempo que miran a otra parte ante la caída de precios y rentas con la finalidad de seguir encauzando una inflación bajo mínimos mientras se abre la puerta trasera a las importaciones, sin las garantías y la calidad que aquí se exige a nuestros agricultores.
De momento, el recorte de los Fondos destinados a la Agricultura, que ya se avanzó en las Propuestas sobre el Presupuesto de la UE 2014-2020 supondrá nada menos que una perdida de 600 millones de euros para España en pagos directos y hasta un 17% de media de merma en las ayudas comunitarias, según los primeros cálculos.
El agricultor y ganadero europeo es el profesional que más controles y requisitos en materia medioambiental y de bienestar animal debe superar de todo el planeta y eso también esta en peligro con el doble juego de las autoridades comunitarias, lo que sin duda preocupa también los ciudadanos y consumidores.
Una reforma que nada concreta en el urgente apoyo a los jóvenes agricultores y a la innovación aplicada a la agricultura a través de la transferencia de conocimientos tal y como demandan las organizaciones agrarias ya que debería plasmarse en ayudas a la instalación de agricultores, empezando con el acceso a la tierra, formación, medidas estructurales, mejora de instalaciones, etc.
Otra de las cuestiones que preocupan es la idea de liberalizar los mercados de algunos productos, sin planes de modernización y ayudas que garanticen el necesario suministro alimentario en el viejo continente, sin que la Comisión Europea haya presentado instrumentos públicos efectivos para regular y estabilizar los mercados agrarios.
El sector agrario español ha clamado contra la propuesta de reforma de la Política Agraria Común (PAC) presentada por la Comisión Europea ya que recortaría entre un 12 y un 20 por ciento las ayudas, traería más burocracia y el abandono de la actividad, por lo que están garantizadas las movilizaciones ante una reforma dañina, perjudicial e inasumible, que viene a agravar aún más la situación del campo y de las empresas agrarias españolas convirtiéndose en una amenaza para el empleo y la supervivencia de un sector vital para el futuro de Europa y de España.