lunes, 18 de julio de 2011

AFRICA SE MUERE Y EUROPA NO ESCUCHA

Mientras Europa se dedica a tirar a la cloaca miles de millones de euros para llenar los bolsillos de los especuladores en los mercados financieros, África se muere de hambre y de sed.
La ONU ha lanzado la alarma sobre la crítica situación que sufre el continente que dio vida y origen a la especie humana. La peor sequia de los últimos 60 años esta provocando un autentico holocausto por la falta de agua para beber, para regar las cosechas y por la especulación alimentaria que ha provocado que de la escasez se pase a la nada. Nada que comer, nada que beber, nada que cosechar, nada que poder comprar y nada de solidaridad.


Mientras, en esta vieja Europa, seguimos empeñados en que la burbuja que los especuladores crearon la acaben pagando los estados miembros de la zona euro, a golpe de informes de agencias al servicio de quienes les pagan para elevar artificialmente los tipos de interés que los estados deben pagar.
En 2010, España lleno los bolsillos de los especuladores con 5.000 millones de euros por el sobrecoste de la deuda al pairo de la crisis griega e informes moody’s y la inoperancia de Merkel-Sarkozy. No les fue mal y seguimos en las mismas, con planes de recortes para pagar a estos voraces especuladores. En lo que llevamos de año hemos desembolsado 1.700 millones de euros extras que salen del dinero de los ciudadanos.
La suma de esos 6.700 millones habrían bastado para atender las necesidades de nuestros conciudadanos en ayudas para que no les desalojen de sus casas impagadas o que simplemente no llegan ni a primero, ni a fin de mes, por culpa de una crisis que ellos no crearon. Esos 6.700 millones de sobrecoste en la deuda española habría sido también suficiente para atender la obligación moral y solidaria con los seres humanos que hoy piden agua y algo que comer en el continente africano.
Pero no se les oye. Es como si tanta muerte y tanto sufrimiento no importara en estas fechas en las que cada cual solo tiene en mente su destino para pasar unas maravillosas vacaciones de verano.
No se si las privilegiadas mentes de la ‘corte europea’ están ocupadas en otros asuntos, pero este también nos concierte por nuestra condición de seres humanos y no meros depredadores en esta selva de los mercados.
Africa necesita de Europa, y de toda la ayuda que podamos prestar para evitar que tantos inocentes mueran por falta de alimentos y agua. Es por ello urgente que Europa envie agua, medicamentos, hospitales móviles y alimentos para salvar vidas.
Es indignante que en la Europa de los pepinos estemos ahora tirando a los contenedores toneladas de frutas de verano por el hundimiento de precios que ha ocasionado la crisis que Alemania propicio con sus acusaciones infundadas para ganar tiempo a su incompetencia sanitaria. Esa fruta debe estar en Africa.
Les propondría a las organizaciones agrarias que organicen y Bruselas financie el envío de frutas de verano y alimentos europeos para paliar el sufrimiento de millones de ciudadanos. Y que con la misma disponibilidad que los países europeos y EEUU organizan intervenciones para preservar al mundo de sus libertades en la lucha contra potenciales amenazas terroristas, que lo hagan también para salvar vidas porque ya están muriendo por millares cada día. A ser posible, que el objetivo inmediato sean los niños porque ellos son los que menos culpa tienen del mundo que les hemos dejado.
Estamos hablando de al menos 20 millones de personas en África cuya vida está en juego por falta de agua, de comida y por la escalada de precios en los alimentos causada por los mismos especuladores que igual les da la deuda, que el precio del arroz o el maíz.
De los cuales, diez millones de africanos afrontan un riesgo inmediato de inanición mientras las potencias no han donado ni la mitad de lo comprometido pese a los llamamientos de la ONU sobre la grave situación en el este de África, que comprende Somalia, Kenia, Etiopía y Eritrea.
No ocuparan portadas para no amargarles la cena, ni aparecerán en sus diarios porque no hay corresponsales en el ‘continente de la nada y del silencio’, pero sobre nuestras conciencias pesará el sufrimiento y la muerte por hambre y sed de miles de niños y personas cuya voz no se escucha, ni se oye.
El primer mundo es co-responsable de este atroz holocausto al permitir que los alimentos básicos sean mercancía para la especulación y escalada de precios. Somos responsables de permitir las ingentes extensiones de tierras compradas por China, Japón, y países del G8 en Africa para abastecer a sus poblaciones mientras los nativos se mueren de hambre. Somos responsables de provocar el cambio climático que ocasiona la mayor sequía en 60 años en Africa y de convertir en estercoleros países donde enviamos nuestros residuos contaminantes y las basuras de nuestra obsolescencia programada.
La ONU ha advertido que esta sequía se puede convertir en la peor tragedia del siglo XXI y urge la solidaridad de todos para establecer reservas de alimentos en lugares estratégicos.
Con una tasa de desnutrición infantil de más del 30 por ciento en muchas regiones de estos países, el fracaso de la comunidad internacional a la hora de actuar representaría una grave violación del derecho a la alimentación y de la condición humana.
El director regional del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) para el este y el sur de África, Elhadj As Sy aseguró que a los niños “es a los que está afectando más el triple choque de la sequía, que está relacionada con el cambio climático y el alza del precio de los alimentos. Las personas han pasado muchas dificultades. Están muy débiles”.
Es la hora de los hechos y de las personas, no de los mercados. Es la hora de que Europa y sus ciudadanos respondan al SOS de Africa y se sienten las bases para que esto no vuelva a suceder. Contamos con los mejores agricultores que podrán enviar lo necesario con el apoyo de Bruselas, con los ciudadanos solidarios y esperemos que por una vez los gobiernos estén a la altura.