sábado, 19 de febrero de 2011

La oportunidad perdida

La renta agraria se sitúa en 22.547,5 millones de euros en 2010, ejercicio en el que ha aumentado un 6,5%, la mitad que el resto de socios europeos aunque mejora sustancialmente respecto a la caída del 1,6% registrada el año pasado, según la primera estimación dadas a conocer por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. España se sitúa en el decimonoveno lugar en cuanto a crecimiento en la Europa de los 27, frente a otros países como Francia, donde el ascenso ha sido del 31,4 por ciento. Los mayores incrementos se han registrado en Dinamarca (54,8%); Estonia (48,8%); Irlanda (39,2%) y Holanda (32%)
Las subvenciones han salvado un año mas del naufragio a que se ven abocados los agricultores ante las miserias con las que pagan las grandes superficies y centros logísticos. Con un montante de 6.851,9 millones de euros, lo que representa el 30,4% del valor de la renta agraria, los agricultores españoles salvan un año mas la temporada pero con la preocupación en el horizonte de la nueva PAC que deberá estar lista para sentencia el año próximo.
De hecho, España lleva perdiendo renta desde 2007 y que, tras la subida de 2010, sólo se consigue remontar hasta los mismos niveles de 2005, lo que no sirve para compensar a los profesionales de la agricultura por el alza del coste de la vida en todo este tiempo.
El incremento de la renta no ha sido suficiente para paliar la perdida de renta de años anteriores en tanto en Europa se experimenta un fuerte incremento de la renta de los agricultores. La renta agraria española se mantiene en niveles similares a los registrados a principios de la década y muy alejada de los valores que actualmente se están registrando en el resto de países de la Unión Europea.
Desde las organizaciones agrarias se advierte tambien que el aumento estimado en la renta agraria en España puede quedar en un artificio contable ya que la fuerte revisión a la baja del dato de 2009 puede ser el motivo de que comparativamente se abandonen los números rojos. Es por ello que las organizaciones agrarias reclaman mecanismos de regulación de mercados que permitan a los agricultores obtener precios dignos y vivir de lo que producen y no tanto de las subvenciones.
En el balance provisional de este ejercicio al que apenas le quedan unos dias para su cierre, la producción vegetal experimentó un aumento en valor del 4,6% motivada por un alza tanto en precios como en volúmenes recolectados. Se han producido otros aumentos en volumen en cereales (8,9%), aceite de oliva (32,6%) y plantas forrajeras (10,5%) y descensos en frutas (-5,8%) y hortalizas (-4,3%). En precio, según el MARM, se observan ascensos en patata (51,8%), frutas (8,1%) y cereales (11,8%).
Otro dato significativo es que los agricultores han incrementado el consumo en fertilizantes del 18,6%, seguidos de los servicios agrarios (1,7%), frente a las partidas de servicios de intermediación financiera que cayeron un 4,2% y el mantenimiento y reparación de maquinaria, con una caída del 1,4%. En energía y lubricantes ha habido que soportar un incremento del 18% en los costes frente a una caida de los fertilizantes del 15,2%.
En cuanto a la media de ocupados, los niveles son muy similares a los del año 2009, con un ligerísimo aumento del 0,2%, que en tiempos de crisis demuestran la capacidad de la agricultura de generar empleo si se reequilibra la cadena agroalimentaria mediante un sistema que garantice precios justos para el sector. De hecho, la agricultura da empleo a un 4% de la población activa y podra incrementarse en la medida en que se potencie la agricultura ecológica asi como la mejora por otros ingresos proporcionados en energias renovables y sostenibles y potenciar las exportaciones.
Para los agricultores el ejercicio del 2010 ofrece un balance muy pobre que viene a corroborar la crítica situación por la que atraviesa la agricultura en España que se ve agravada por los recortes 13% del presupuesto del ministerio en tanto en Europa se registran claros síntomas de recuperación y sustanciosas mejoras en las rentas agrarias
De hecho, la renta agraria española ha aumentado la mitad que la media europea mientras 18 países comunitarios se sitúan por delante de España en crecimiento de renta. Entre ellos destaca los fuertes incrementos experimentados en las rentas de los agricultores daneses con un 54% de incremento a del 23% en Alemania.
La grave crisis de precios en origen afecta especialmente a las producciones mediterráneas que estan siendo castigadas por las grandes cadenas de distribución sin que hasta la fecha las administraciones desde Madrid a Bruselas se hayan tomado en serio las exigencias de los agricultores en defensa de un comercio justo con los productores. Los agricultores manifiestan sentirse solos y desamparados mientras califican 2010 como el año de las oportunidades pérdidas y de decepcionante en comparación con el resto de Europa donde la agricuñltura toma un respiro tras años de crisis e incertidumbres.
Respecto al futuro, los agricultores ven con preocupacion la reforma de la Política Agraria Común (PAC) y las ayudas directas, que representan de media el 30% de la renta y que se ven amenazadas con la propuesta europea de tarifa plana cuya finalidad ultima es meter la tijera alli donde menos se defiende al agricultor.
Dicha medida supondría pérdidas de 1.000 millones de euros al año entre 2013 y 2020 y sería catastrófico para algunos sectores agrícolas en la cuenca mediterránea. Esperemos que los responsables de negociar la nueva PAC sepan defender a los agricultores y hacer valer su esfuerzo en el nuevo año y venideros. Feliz 2011 y que este sea el año de la salida de una crisis que dura ya demasiado tiempo.

APRETARSE EL CINTURON

La economía española afronta este año un ajuste brutal, que obligará a todas las administraciones públicas a apretarse el cinturón para ahorrar 18.000 millones, el 1,75% del producto interior bruto (PIB), que se suman a los 15.000 millones de las medidas de choque aprobadas en mayo pasado. El objetivo es reducir el déficit público al 6%, desde el 9,3% previsto para el 2010. La contención presidirá toda la gestión gubernamental. Las partidas destinadas a pagos se contraerán un 15,6%, porcentaje que retrotraerá a todos los departamentos dependientes del Ejecutivo central hasta niveles del 2006. Las inversiones reales caerán un 38,3%, desde 9.390 a 5.793 millones, y las destinadas a infraestructuras, un 29,6%.
Todos los dispendios, hasta el último euro, quedan supeditados al cumplimiento del plan de consolidación fiscal iniciado tras el desastre del 2009, cuando se registró un déficit del 11,1% del PIB. En el 2011 habrá de caer al 6% y en el 2013 al 3% que fija el Pacto Europeo de Estabilidad y Crecimiento.
El 2011 será un año de abundancia en los países emergentes y debilidad en los avanzados. De hecho, el año 2010 que dejamos atrás ha sido especialmente duro para la Unión Europea (UE), que ha visto cómo varios de sus estados miembros sufren crisis de deuda soberana mientras el bloque se esfuerza por superar los efectos de la crisis financiera global. La dramática situación vivida durante 2010, que aún no ha concluido, ha situado al euro ante su mayor desafío desde su creación, en 1999. Son muchos los que opinan que la UE tardará varios años en recuperarse del todo mientras el año que comienza será sin duda el de los recortes.
Desde el Banco de España se aprecia una suave recuperación del gasto en el último trimestre de este año y una moderación del ritmo de destrucción de empleo pero insuficiente como para lanzar las campanas al vuelo.
El consumo parece que retomaría este nuevo año una senda de suave recuperación mientras el empleo sigue generando incertidumbres tras el último dato de noviembre en el que el número de afiliados a la Seguridad Social retrocedió a una tasa del 1,3% interanual.
La confianza de los consumidores se incrementó en octubre y noviembre con respecto al tercer trimestre pero este se situó por debajo del nivel de los meses de verano por lo que la recuperación anunciada sigue siendo lenta para salir de la crisis.
En el lado negativo del consumo, el Banco de España señala las matriculaciones de automóviles con una caída del 25% en noviembre mientras el sector industrial destaca un retroceso en la cartera de pedidos en los últimos meses del año. El nivel de utilización de la capacidad productiva experimentó una pequeña reducción al inicio del cuarto trimestre del año, hasta el 72,4%, tras cuatro trimestres seguidos de aumentos.
En cuanto a la construcción, el Banco constata que la evolución reciente de la inversión en este sector ha sido predominantemente desfavorable y destaca el indicador de confianza de los empresarios del sector, que ha alcanzado en noviembre su nivel más bajo del actual ciclo recesivo.
Sobre la situación de los mercados financieros, el informe de la autoridad supervisora bancaria asegura que en la parte transcurrida de diciembre se ha observado un cierto alivio de las tensiones que afectaron a los mercados financieros españoles durante noviembre, lo que ha permitido una recuperación de los índices bursátiles y un ligero descenso de las primas de riesgo que, no obstante, continúan en niveles altos.
En cuanto a la financiación obtenida por los hogares y las empresas, según recoge el informe, ha seguido avanzando a una tasa interanual prácticamente nula.
Respecto a los tipos de interés aplicados por las entidades de crédito en las operaciones con su clientela, el Banco de España explica que se incrementaron en octubre, tanto en el caso de los préstamos a los hogares para adquisición de vivienda como en el de la financiación otorgada a sociedades (en 5 puntos básicos y 34 puntos básicos, respectivamente), situándose en el 2,71% y el 3,46%.
Por su parte, el déficit del Estado ha cumplido con las previsiones de reducción ya que hasta noviembre suma 38.000 millones de euros (un 3,7% del PIB), un 47% menos al que había en el mismo período del año anterior, cuando se elevó a más de 71.000 millones de euros (6,8% del PIB).
Según el mismo informe, el Banco de España considera que los efectos de la reducción de los salarios públicos en el mes de junio y una mayor contención esperada en las transferencias corrientes deberían contribuir a intensificar, en el último mes del año, la disminución acumulada de los gastos. La Comisión Europea pronosticó que el bloque registrará un crecimiento económico del 1,7 por ciento en 2011 y advirtió de los riesgos de un descenso incluso mayor, ante las elevadas incertidumbres existentes por lo que sin duda seguiremos apretándonos el cinturón en este nuevo año que comienza.

ATRAPADOS EN LA PAC

Los ministros de Agricultura de los 27 países de la Unión Europea vuelven a la carga en el debate sobre la reforma de la Política Agrícola Común (PAC) que deberá estar lista este verano para sustituir a la actual que caduca a finales de 2013.
Sobre la mesa figura el compromiso con los productores hacia una agricultura más ecológica por lo que Bruselas anuncia iniciativas para premiar a los agricultores que hagan más esfuerzos medioambientales. El objetivo es asegurar que la nueva política camina hacia el desarrollo sostenible de los recursos naturales y luchar además contra el cambio climático. Sin embargo, los agricultores recuerdan a los responsables europeos que la sostenibilidad comienza por garantizar precios justos a los productores frente a las prácticas de oligopolio de las grandes cadenas de distribución. Añaden que un carácter más verde sin ayudas económicas supone una amenaza para la competitividad de los productores de la Unión Europea cuando por la puerta de atrás Europa negocia con países terceros la apertura de productos sin los controles de calidad exigidos a los agricultores locales.
La nueva PAC estudiará modificar el cálculo de las ayudas directas por otro sistema en el que se combinarían varios factores, como el tamaño de la superficie, el empleo que genera o el poder adquisitivo del agricultor. En el debate se tratará el informe recién aprobado por el Parlamento Europeo en el que se pide, entre otras cosas, que se acabe con la especulación financiera para evitar la volatilidad de los precios que amenaza al sector. Según la Eurocámara, los movimientos especulativos son responsables de casi el 50 por ciento de los recientes aumentos de precios.
Además, se augura un aumento de la volatilidad de los precios de los productos agrícolas y problemas en los mercados por una falta de oferta de materias primas tal y como advierte la FAO que considera “alarmantes” los últimos datos de los precios de los alimentos, que apuntan a una escalada similar a la vivida durante la crisis alimentaria del verano de 2008. Añade que 2010 cerró con 925 millones de hambrientos en el mundo mientras crece exponencialmente la demanda de alimentos en países emergente, sobre todo China y la India.
Ante este panorama, Bruselas se limita a admitir que en estos momentos en los mercados agrícolas hay más incertidumbre que nunca respecto a las oscilaciones de precios, si bien esa inestabilidad se debe a sectores no agrícolas, ligados a otras materias primas como el petróleo.
Como dato a tener en cuenta de la escandalosa evolución vivida en los últimos años del precio del gasoil, en 2004 éste se situó en 0.49 euros por litro, con lo que en los últimos seis años el incremento total se cifra en el 63%. Algo inasumible para el campo, que lleva años perdiendo rentabilidad a causa de este incremento desmedido en los precios. Para la Unió de Llauradors el precio del gasóleo agrícola ha subido un 14% en el último mes y un 42% en un año con lo que ya alcanza el valor más caro de su historia con una media actual de 0,88 euros por litro en el conjunto de la Comunitat Valenciana lo que sin duda contribuirá a empobrecer la renta agrícola.
No obstante, en el informe sobre las perspectivas para los mercados agrícolas de la UE entre 2010-2020 Bruselas prevé una mejora de las rentas agrícolas de aquí a 2020, cuando calcula que superaran en un 20 por ciento los niveles del periodo 2005-2009 tras superar los efectos de la crisis económica, pero asume que los periodos de inestabilidad en los mercados y volatilidad en los precios serán cada vez más frecuentes.
El ritmo de recuperación será muy distinto entre las rentas de los agricultores de los antiguos Estados miembros, entre los que se cuentan los españoles, y los de los nuevos países de la Unión Europea, principalmente los países del este, con una subida del 10 por ciento para los primeros y de hasta el 45 por ciento para los segundos, para quienes las ayudas al productor serán clave ya que también se incrementarán en el mismo periodo. En cualquier caso, la mejoría en las rentas se verá limitada por el aumento de los costes de producción y por lo que podemos ver el gasóleo y derivados del petróleo están mermando la renta de los agricultores sin que Bruselas apoye con ayudas directas.
Desde Asaja se pide una vez más establecer un gasóleo profesional para el sector, ya que actualmente la única medida para abaratar este coste es la devolución del Impuesto Especial de Hidrocarburos y que ya no se aplica la deducción fiscal de la factura del gasóleo, que estuvo vigente durante unos años. Habría que contemplar o la exención del mismo como en pesca o lo mismo que se ha acordado en el transporte aplicando el mínimo permitido por la UE.
Asaja señala una vez más que el incremento en los costes de producción, junto a la volatilidad de los precios y la crisis financiera en general están llevando a los agricultores y ganaderos a que su negocio viva situaciones críticas con muy poco y, en algunos casos, nulo margen de beneficios en sus explotaciones. Esperemos que Bruselas tome cartas en el asunto.