lunes, 30 de mayo de 2011

Indignados con Alemania

Alemania ha desatado una crisis agrícola en España a raíz de una serie de intoxicaciones en Hamburgo. Las autoridades germanas han desatado todas las alarmas al filtrar a los medios de comunicación y sin pruebas que el origen de las contaminaciones de una bacteria esta en los pepinos españoles. Sin embargo, las mismas partidas de pepinos no han causado daño alguno en diversos destinos, incluidos en nuestro pais.


El origen de esta contaminación esta en Hamburgo, presumiblemente en las instalaciones portuarias desde donde están siendo contaminadas partidas aun por determinar de pepinos o de salchichas Frankfurt… aun por saber. De hecho, entre las personas contaminadas e ingresadas en Hamburgo hay una atleta española que no comió pepino alguno según ha declarado a distintos medios de comunicación.
Conviene recordar que el año pasado la misma bacteria afectó a unas 3.500 personas en cuatro estados miembros, entre los que se encontraba Alemania, según el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de la UE (ECDC) y no en España.
Alemania ha quebrantado los procedimientos de alerta, inmovilización y localización de focos fijados por la Unión Europea (UE) para tratar de desviar la atención al tratar de acusar a otros de los daños que ellos mismos vienen padeciendo por una bacteria instalada en suelo germano desde hace años. Acusan a los pepinos españoles pero de igual modo podrían ser las salchichas alemanas.
Bueno seria que investigaran otros alimentos como las salchichas alemanas ya que los alemanes se han dado cuenta que están comiendo salchichas y embutidos que contienen tejido cerebral a raíz de unas investigaciones científicas. Los investigadores desarrollaron un test que permite detectar en un alimento la existencia de tejido cerebral y de la médula. Con ello han demostrado que el 15% de sus cecinas contenían tejido cerebral (New Scientist, Marzo 2000, pág. 7). Si bien es cierto que en Alemania no es ilegal el agregado de tejido cerebral a las cecinas, la población está temerosa, ya que nadie puede certificar que la enfermedad de las vacas locas no haya ya infestado al ganado de Alemania, como ya se ha demostrado en otros países de Europa.
La indignación y perplejidad son el sentimiento que respiran los agricultores españoles cuando han visto cómo Alemania acusaba a los productores hortofrutícolas de comercializar pepinos contaminados por la bacteria escherichia coli cuando los mismos pepinos con otros destinos, incluido en España, no han ocasionado daño alguno.
Alemania debe rectificar y no acusar de esta manera, pues ha perjudicado enormemente a la imagen y seriedad que tienen nuestras frutas y hortaliza causando unas perdidas de 9 millones de euros al día a los agricultores españoles y que deberá reponer tras las investigaciones pertinentes. El sector hortofrutícola español tiene como primer destino de exportaciones a la Unión Europea, con más de 9,5 millones de toneladas en 2010 y las autoridades alemanas están causando un grave daño económico a un sector en crisis.
La contaminación por la bacteria se produjo en algún lugar de la cadena de trazabilidad en Alemania y habrá que investigar otros posibles alimentos entre ellos, las salchichas que ingirieron los turistas suecos y británicos.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha confirmado que en ese lote de pepinos específico no hay ningún caso asociado a este brote en España, por lo que el consumo de esta hortaliza debe seguir siendo el habitual. Las autoridades españoles deberian investigar sobre terreno alemán los casos habidos ya que no es descartable que estén echando balones fuera sin importar el daño ocasionado a nuestra agricultura.
Así pues habrá que investigar en las condiciones que las grandes superficies alemanas distribuyen los alimentos y especialmente en el centro logístico de Hamburgo ya que llueve sobre mojado en un país que sufre la contaminación de esta bacteria desde hace años. Y también habrá que investigar quienes y por que filtraron una noticia antes de investigar y poner en marcha los protocolos necesarios en cualquier caso similar.
Y digo que espero una disculpa de Alemania de la misma manera que hay que investigar hasta las últimas consecuencias la falta de control y garantías hacia los consumidores europeos en los alimentos que comercializan desde el país germano. Ninguna prueba hace pensar que la contaminación de los pepinos que han provocado una infección alimentaria en Alemania se haya producido en España. La investigación abierta determinará cuál puede haber sido el origen: Bien el transporte, bien la manipulación, bien en el momento de consumo o incluso otros alimentos como las salchichas de Frankfurt o de Hamburgo. Todos los elementos deben ser investigados.
Es más e insisto, en que Alemania es uno de los cuatro estados de la UE que el pasado año registró casos de contaminación de esta bacteria y en España no y deberían determinar el origen de sus males antes que otros paguen injustamente por ello.

lunes, 16 de mayo de 2011

Europa en crisis

Europa atraviesa una profunda crisis de identidad que amenaza con agravar la situación económica a golpe de planes de rescate que conducen a ninguna parte. Las recetas financieras de la señora Merkel y Sarkozy apenas han servido para apuntalar el crecimiento de las economías de Alemania y Francia al tiempo que incrementa la amplia brecha entre los países fuertes y los débiles en la UE.


El crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) alemán se ha situado en el 1,5 por ciento y con una de las tasas de paro más bajas de su historia mientras el PIB francés alcanza un 1,0 por ciento frente al estancamiento de la economía española que apenas crece un 0,3 por ciento y sufre una tasa de paro que supera el 20%. La situación de los mercados de trabajo europeos sigue siendo diversa, con una tasa de desempleo que oscila entre el 4-5 % en los Países Bajos y Austria y el 17-21 % en los países bálticos y España.
Bruselas no prevé ni tiene intención de que cambie la actual crisis de empleo que sufren países europeos mientras en Alemania y Francia no se entiendan las luces de alarma. De momento, a los actuales dirigentes de Europa tan solo les preocupa que las entidades financieras salven lo mejor posible esta crisis aun a costa de hundir el proyecto de una Europa de los ciudadanos.
De hecho, las recetas financieras de la señora Merkel y Sarkozy apenas han servido para mejorar sus perspectivas económicas mientras contribuyen a profundiza las recesión que sufre Portugal y Grecia, asfixiados por su enorme deuda y que se vera incrementada con el incremento de los tipos de interés del BCE. De hecho, los planes de rescate lo único que han contribuido es a espantar la inversión extranjera generadora del verdadero empleo y a ahuyentar a las entidades financieras a la hora de prestar dinero a empresas y ciudadanos.
Alemania y Francia están retrasando la recuperación de la economía europea por un puro interés egoísta en ostentar la hegemonía en el viejo continente cuando en el resto del mundo desarrollado la recuperación avanza a pasos agigantados.
Conviene recordar que la gravedad de la actual crisis europea tiene sus orígenes en la negativa de Francia a una Constitución europea y también al interés de Alemania para que Europa no tuviera un liderazgo capaz de potenciar una Europa social y de los ciudadanos colocando al frente de las principales instituciones perfiles grises que no hagan sombra a las pretensiones alemanas de controlar el BCE y la agenda exterior europea.
Aquellos movimientos trataron de consolidar una Europa bajo la dirección del eje franco-alemán que esta frenando una salida de la recesión, la crisis del euro, el déficit de la política exterior y la ausencia de liderazgo en una Europa sin rumbo.
El eje franco-alemán se aferra a la Europa de los mercaderes y al dictado de las grandes entidades financieras mientras los problemas de la economía real no tienen un lugar en la agenda comunitaria. Ni el desempleo, ni la mejora de la actividad económica, ni una agricultura competitiva, ni siquiera el impulsar las exportaciones made in Europa cuentan con un plan específico de los países europeos pese a que en ello esta en juego la financiación del estado del bienestar.
Merkel y Sarkozy han dispuesto ingentes cantidades de recursos públicos para tratar de salvar los números rojos de los excesos cometidos en los últimos años en las cuentas públicas y de entidades financieras cuando habría bastado la mitad de los mismos para poner en marcha el motor económico capaz de crear riqueza y empleo.
Los ministros de Economía de la UE empezarán a preparar este lunes el segundo plan de rescate para Grecia -que podría ascender a 60.000 millones de euros que se sumarían a los 110.000 millones actuales. Además, aprobarán el programa de asistencia a Portugal de 78.000 millones de euros para los próximos tres años, cuyo tipo de interés será superior al 5,5% y que en ningún caso garantiza la solución a los verdaderos problemas que afectan a Portugal. Además, la Unión Europea sopesa pedir a los bancos y a las aseguradoras comunitarios que participen en este segundo plan de rescate de Grecia para evitar que sean los países de la eurozona los que tengan que asumir toda la carga de la nueva ayuda lo que sin duda acarreará mayores dificultades a los ciudadanos y empresas para obtener prestamos agravando la crisis de la economía real.
Este no es el camino para salir de la crisis sino que además puede empeorar la situación de una Europa que manifiesta su incapacidad de respuesta y de su falta de visión de futuro al dilapidar los recursos públicos que no dan respuesta a los problemas reales de los europeos.
El modelo de Merkel y Sarkozy para esta crisis ha fracasado y es el mismo que se utilizó con la denominada Iniciativa de Viena para el apoyo a los bancos en crisis de los países del centro y el este de Europa aprobado en 2008 sin embargo los problemas de Europa hoy son otros y lo sufren millones de ciudadanos sin empleo que no tienen respuesta de Europa.
La aprobación esta semana del plan de rescate para Portugal traerá consigo la desconfianza de los mercados y los inversores como ha sucedido con Grecia ante la falta de respuestas y apoyo a la economía real. Si los 78.000 millones de euros que se inyectará a la economía portuguesa se destinara a mejorar sus infraestructuras y a la modernización del tejido productivo en vez de tapar agujeros en las cuentas publicas otro gallo cantaría en la Europa del siglo XXI. Y por si no fuera poco, el rescate de Portugal incluirá un paquete de 12.000 millones de euros para recapitalizar el sector bancario lo que sin duda evidencia que Europa solo tiene recursos para tratar de salvar manzanas podridas del sistema financiero dejando de lado a millones de ciudadanos sin empleo.
El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, ha callado durante mucho tiempo y su silencio ha contribuido a que Europa este hipotecada con planes de rescate que conducen a ninguna parte. Ahora que se jubila y parece que dejará el sillón del BCE ha advertido que nuestras democracias no están preparadas para proporcionar otra vez la ayuda financiera que evite una gran depresión en caso de otra crisis de la misma naturaleza cuando hemos movilizado un 27% del PIB, con dinero de los contribuyentes, para evitar la crisis del sector financiero y que deja sin recursos a la Europa social que exige respuestas a los problemas de empleo y deterioro del estado del bienestar.
Gonzalo Gayo