lunes, 14 de marzo de 2011

NECESITAMOS

Gonzalo Gayo
Necesitamos emprendedores y mentes dispuestas a asumir el reto de generar riqueza y empleo. Necesitamos empresarios que dejen de utilizar la crisis para saldar cuentas con despidos salvajes. Necesitamos trabajadores dispuestos a luchar por la mejora en los costes de sus empresas que las hagan más competitivas a base de mayor productividad. Necesitamos abrir mercados en cada rincón y en cada palmo de una economía globalizada, allá donde aun no se conoce la excelencia de los productos made in Spain.
Necesitamos toneladas de confianza en nosotros mismos, como país capaz de las mayores hazañas para superar un tiempo difícil que nos pone a prueba en nuestras capacidades como pueblo y como nación para superar adversidades y asumir los retos de un nuevo tiempo.
Necesitamos políticos y administraciones que atiendan a sus ciudadanos, que escuchen y sepan entender el noble oficio de la política como un servicio hacia la sociedad y no del que servirse en sus intereses. Necesitamos gobernantes que abran caminos para generar empleo y riqueza y una oposición que genere confianza desde la lealtad a los ciudadanos y con alternativas reales de progreso.
Necesitamos de empresas responsables que sean conscientes de su papel social y de sindicatos solidarios con quienes perdieron su empleo. Necesitamos de bancos y cajas de ahorro que apoyen a las empresas y a las familias como instrumentos necesarios para el progreso de la sociedad.
Necesitamos que quien produce obtenga una renta acorde a su esfuerzo y que quien especula deje de llenarse los bolsillos a costa del trabajo ajeno. Necesitamos de una economía verde que haga justicia a los agricultores y premie su esfuerzo por una alimentación saludable que contribuye a la mejora del medioambiente y debe obtener precios justos y pensiones dignas para las mujeres y los hombres del campo.
Necesitamos consumir productos de nuestra tierra, de nuestras fábricas y servicios en una economía que precisa del esfuerzo de todos para generar empleo y salir de la actual crisis y ocupar el lugar que nos corresponde en el mundo.
Necesitamos un plan energético sobre la mesa que garantice un 70% de la producción propia de energía en las próximas décadas con una mayor apuesta de las energías renovables y que defina el papel de la energía nuclear. No es posible pensar en empleo y pensiones de futuro sin resolver la excesiva dependencia y exposición de la economía española al caprichoso precio de los carburantes y derivados del petróleo.
Necesitamos agua para todos desde la solidaridad de los territorios, que garantice el suministro y potencial económico de los ciudadanos, desde trasvases sostenibles hasta las necesarias desaladoras en el litoral pasando por el ahorro de un recurso escaso y necesario para la vida y el progreso.
Necesitamos a la generación de jóvenes mejor preparada de la historia para liderar el cambio de un modelo económico en el siglo XXI siendo necesario un plan de choque que de facilidades a los emprendedores así como incentivos para despertar vocaciones que generen empleo y riqueza.
Necesitamos de la experiencia de nuestros mayores, de una alianza de generaciones capaz de trabajar codo con codo para conquistar el presente y el futuro como un modelo de probado éxito en sectores como la sanidad publica y que debe extenderse hacia el ámbito de lo privado para transmitir la excelencia y experiencia del trabajo bien hecho.
Necesitamos preservar y fortalecer un estado del bienestar solidario con quien más lo necesita y justo con el esfuerzo dedicado durante toda la vida laboral aprovechando mejor las capacidades del sistema productivo infrautilizadas en la actualidad en más de un 45% y que sin duda constituye el mayor potencial para el crecimiento en el empleo y generación de riqueza.
Necesitamos del liderazgo de la mujer en el siglo XXI para que sus capacidades impulsen el cambio de un modelo económico en la toma de decisiones en los consejos de administraciones de las empresas, en las cooperativas, en la vida pública y en el mundo rural. Necesitamos conciliar una vida laboral y familiar con la participación de tod@s que permita una mayor tasa de natalidad que garantice las pensiones de futuro y el desarrollo equilibrado de generaciones futuras.
Necesitamos austeridad en lo publico, suprimir privilegios de quienes representan a los ciudadanos y viven de sus impuestos, de transparencia y eficacia en cada euro que sale del bolsillo de los ciudadanos.
Necesitamos infraestructuras que hagan más competitivas a nuestras empresas y que permitan colocar nuestros productos en cualquier lugar o mercado del mundo sabiendo potenciar los centros logísticos e infraestructuras intermodales.
Necesitamos dejar atrás una crisis que dura demasiado y que ha generado en España una profunda herida que amenaza con la exclusión social de miles de ciudadanos y que sin duda lograremos superar con el esfuerzo, la solidaridad y lealtad de todos. El reto merece la pena y sin duda que lo lograremos.

jueves, 3 de marzo de 2011

El petróleo por las nubes

El gasóleo agrícola está por las nubes y sigue su escalada alcista iniciada en la segunda mitad de 2010 tras alcanzar esta semana su máximo con cotizaciones de 0,90 euros por litro, casi un 30 por ciento más que hace un año. En la última década la subida fue del 182,27 por ciento lo que ha supuesto una ruina para nuestros agricultores.
En el año 1975 un litro de gasoil costaba 6 pesetas y el agricultor vendía el kilo de uva a 20 pesetas, en la actualidad el litro de gasoil cuesta 140 pesetas y el agricultor continúa vendiendo el kilo de uva a 20 pesetas o menos cuando en este país ningun otro trabajo o profesión cobra los mismo o menos que hace 35 años, salvo en el caso de los agricultores.
Hoy más que nunca es urgente que el Gobierno cumpla la palabra de crear un gasóleo profesional para los agricultores. Conviene recordar que el Gobierno se comprometió hace cuatro años con todas las organizaciones agrarias a crear un gasóleo profesional en 2009 y es hora que se aplique como tienen otros países de la UE.
De hecho, España paga hoy la electricidad, gasóleo y el gas más caros de Europa, lo que está llevando al abandono del campo y a la deslocalizacion de empresas en otros países cuando sufrimos una tasa de paro de 4,3 millones de personas.
La subida de los precios energéticos nos hace ser menos competitivos y nos empobrece como pais. De hecho, retrocedemos en nuestra convergencia con Europa y este año España no consiguió situar ninguna de sus regiones entre las 20 más ricas de la UE. El retroceso que experimenta nuestra renta se debe al dudoso honor de ser el Estado con la tasa de desempleo más alta (20,2%), más del doble de la media de la OCDE (8,5%). Aunque en ese mes hubo países que registraron descensos en el número de parados, así como leves crecimientos, ningún país se acerca a las cifras españolas, ya que Eslovaquia, el segundo país, cuenta con un paro del 14,5%. Algunas, como Extremadura, apenas llegan al 75% de la media comunitaria, mientras que otras como el País Vasco o Madrid la superan en más de un 30%.
La subida del precio del petróleo amenaza seriamente la recuperación de la economía mundial y especialmente la española si los precios del petróleo incrementan otro 30%, tal y como advierten los expertos. De extenderse las tensiones geopolíticas en los países productores de petróleo del norte de África se corre el riesgo de que el precio del hidrocarburo incremente más, lo que impondría severas presiones en la recuperación de la actividad en el mundo. África abastece una tercera parte de la producción mundial de petróleo, y una quinta parte de la producción de gas. El temor es que las protestas de Bahrein se extiendan hacia Arabia Saudita y al resto de países productores. La amenaza de contagio hacia la débil recuperación económica mundial podría transmitirse vía precios de energéticos e inflación.
Este lunes el INE publica el indicador adelantado de febrero del IPC y el del IPC armonizado, el Banco de España los datos de la balanza de pagos (2010), Fomento los visados de los colegios de arquitectos técnicos para la construcción de viviendas e Industria la encuesta de gasto turístico lo que constituye un test a tener en cuenta sobre la situación de la economía española.
España es un país netamente dependiente de los países productores de petróleo y gas y sufrirá mucho si el barril de Brent se mantiene por encima de los 100 dólares. Cuando la crisis económica sigue arreciando fuerte en algunos países de la Unión, y justo en el momento que empezarían a verse los primeros brotes verdes en Alemania o Francia, la crisis se perfecciona en forma de una escalada sin igual del petróleo.
El crudo es el elemento básico para el funcionamiento de la economía, y afecta a todos los sectores productivos. Los ministros europeos de energía abordan esta semana el impacto que tienen las revueltas en el mundo árabe en el precio del petróleo y el suministro de gas a la UE.
Los datos aportados por las empresas hasta el momento señalan que Libia habría dejado de producir entre 300.000 y 400.000 barriles por día de crudo, lo que equivale hasta un 25% de su bombeo diario. Otro problema acuciante, especialmente para España e Italia, es el gas libio. La falta de suministro puede resultar más difícil de suplir que la del crudo debido a que su transporte hasta la UE se realiza a través de gasoductos.
El sector agrario se encuentra en un momento muy delicado, al que se suma el incremento del precio del combustible por lo que urge adoptar medidas. Los sectores más afectados son el cereal, cuya recolección consume grandes cantidades de combustible; el aceitero y el lechero, que arrastran dos años de ventas por debajo de costes, así como la ganadería por el precio de los piensos.
Este mismo lunes conociamos el repunte inflacionista que provoca el petroleo en un IPC que se dispara hasta el3,6% en su tasa anual tras subir en febrero tres decimas de punto debido, principalmente, a la subida de los precios de los carburantes y lubricantes y de los alimentos y bebidas no alcohólicas. Este nuevo incremento de la inflación pone en evidencia que seguimos empobreciendonos ya que apenas crecemos dos decimas frente a un ritmo inflacionista del 3,6% que amenaza con una nueva crisis si no actuamos.