lunes, 21 de febrero de 2011

La lección no aprendida

Hace treinta años sufrimos otra gran crisis en la España de 1981 y del 23-F. Entonces sufríamos una tasa negativa del PIB del 0,2%, con un desempleo del 15% y unos tipos de interes que rozaban el 19%. De aquella España y de aquella profunda crisis salimos reforzados con esfuerzo y no pocos sacrificios en la modernización del sistema productivo y nuestra convicción de unir nuestro destino a Europa.
Fueron años difíciles. Años de reconversiones industriales dolorosas, de sacrificios en el campo y de perdida de rentas y empleos con un precio del dinero que alcanzaba el 19% mientras el sistema de la seguridad social hacia aguas y el sector publico sumaba escandalosas cifras de números rojos.
No fue fácil salir de aquel agujero negro de no de no ser por la determinación de los agentes sociales, de los sucesivos gobiernos y de los ciudadanos en luchar juntos para asentar los pilares de una España moderna y próspera. Aquellos años nos ofrecen hoy la lección aun no aprendida de que podemos salir de la actual crisis fortalecidos para asentar la solidez del estado de bienestar y el progreso de la economía en un mundo globalizado para la España del siglo XXI.
Los agricultores sufrieron doblemente aquella crisis económica dada las calamitosas condiciones climáticas que mermaron cosechas y rentas agrarias. El sector agrario no fue ajeno a aquella profunda recesión con una caída de la producción a la que se sumaba las secuelas que dejaba la sequía y heladas invernales, que provocaron serios daños en la cosecha de cítricos y hortalizas tempranas. La climatología adversa escribía un nuevo año negro para la agricultura con una sequía de verano que condicionó los rendimientos del viñedo, olivar y girasol lo que provocó la caída de las producciones y un nuevo retroceso de la renta agraria. En aquel 1981 sufrimos una tasa negativa de la producción final agraria de hasta el 43% en cereales, del 29% en leguminosas, del 35% en aceite, un 20% de caída en la producción de vino, y del 8% en cítricos. Sin duda un panorama de adversidades difícil de igualar y que superamos con sacrificio y esfuerzo.
Aquella crisis dejó una profunda cicatriz en el campo, cuyo sacrificio no fue reconocido entonces, ni ahora y que sin embargo sufrió como pocos sectores su integración en Europa siendo moneda de cambio. Desde hace 30 años el campo sigue demandando el necesario apoyo que garantice su viabilidad futura como están haciendo otros países como Francia.
Otros indicadores de la economía española de 1981 ofrecían un preocupante encefalograma plano dado el escaso ritmo de actividad económica en el primer semestre en el que el consumo de energía eléctrica apenas creció un 0,8%, cifra notablemente inferior al incremento medio de 1980 del 3,3 %; la matriculación de automóviles sufrió una disminución del 10% y del20% en camiones. Las encuestas de coyuntura industrial seguían arrojando niveles negativos en la cartera de pedidos, y el nivel de producción del total de la industria, y niveles de contratación eran cada vez más bajos en el sector de la construcción.
Ello condujo a tasas de desempleo del 14% en junio, con casi dos millones de parados en un país que tenia aun pendiente la revolución laboral en la incorporación plena de la mujer, mientras que el déficit de la balanza por cuenta corriente se situaba muy por encima de las previsiones oficiales, siendo de casi 600.000 millones de pesetas y la tasa de inflación anual medida era del 15 %. Con los tipos de interés al alza el precio del dinero interbancario alcanzaba un tipo medio diario del 19 % lo que sin duda pondría los pelos de punta a cualquiera hoy en día. El incremento de los costes financieros de la empresa española ponía más trabas para salir de una crisis que demandaba sacrificios dado el endurecimiento de los mercados financieros.
Aquel año de dificultades fue la antesala de un largo periodo de reformas impulsadas por el gobierno presidido por Felipe González para hacer frente a una economía estaba en una situación desesperada. La inflación se situaba en una tasa anual del 16 por ciento, el gasto público se había ido de las manos y las reservas de divisas se habían agotado. González optó entonces por políticas pragmáticas junto con una serie de medidas de reducción de personal vigoroso que le costó dos huelgas generales pero que a la postre enderezó el rumbo de la economía española. El cierre de grandes empresas estatales no rentables ayudó a corregir los desequilibrios y se lanzó un programa de reconversión industrial con no pocos sacrificios. La reformas emprendidas permitieron que el sistema de la seguridad social lograra un mejor equilibrio en sus cuentas y se introdujo una política energética de uso más eficiente mientras la economía enderezaba un crecimiento sostenido que generó empleo y el periodo de mayor incremento de la renta de los españoles y convergencia con Europa.
Los esfuerzos para modernizar y expandir la economía dieron sus frutos y la integración en la CE culmino un proceso de sacrificios en la modernización y convergencia de España en Europa. Hoy el reto es situar a la economía española en condiciones de competitividad respeto al mundo en una economía globalizada, con nuevos retos en la modernización de la agricultura y del sistema productivo, en una mayor independencia energética y uso de nuevas energias, en la racionalizacion del gasto corriente y en organismos públicos y en el aprovechamiento de las capacidades de nuestros jóvenes en la creación de empleo. Sin duda que lo conseguiremos si somos capaces de creer en nosotros mismos y en nuestra capacidad de esfuerzo.
Hace 30 años lo logramos y hoy la exigencia es que debemos hacerlo con la misma o mayor determinación que entonces para afrontar los nuevos retos de futuro desde una mayor solidaridad, unidad y esfuerzo de todos.

sábado, 19 de febrero de 2011

La oportunidad perdida

La renta agraria se sitúa en 22.547,5 millones de euros en 2010, ejercicio en el que ha aumentado un 6,5%, la mitad que el resto de socios europeos aunque mejora sustancialmente respecto a la caída del 1,6% registrada el año pasado, según la primera estimación dadas a conocer por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. España se sitúa en el decimonoveno lugar en cuanto a crecimiento en la Europa de los 27, frente a otros países como Francia, donde el ascenso ha sido del 31,4 por ciento. Los mayores incrementos se han registrado en Dinamarca (54,8%); Estonia (48,8%); Irlanda (39,2%) y Holanda (32%)
Las subvenciones han salvado un año mas del naufragio a que se ven abocados los agricultores ante las miserias con las que pagan las grandes superficies y centros logísticos. Con un montante de 6.851,9 millones de euros, lo que representa el 30,4% del valor de la renta agraria, los agricultores españoles salvan un año mas la temporada pero con la preocupación en el horizonte de la nueva PAC que deberá estar lista para sentencia el año próximo.
De hecho, España lleva perdiendo renta desde 2007 y que, tras la subida de 2010, sólo se consigue remontar hasta los mismos niveles de 2005, lo que no sirve para compensar a los profesionales de la agricultura por el alza del coste de la vida en todo este tiempo.
El incremento de la renta no ha sido suficiente para paliar la perdida de renta de años anteriores en tanto en Europa se experimenta un fuerte incremento de la renta de los agricultores. La renta agraria española se mantiene en niveles similares a los registrados a principios de la década y muy alejada de los valores que actualmente se están registrando en el resto de países de la Unión Europea.
Desde las organizaciones agrarias se advierte tambien que el aumento estimado en la renta agraria en España puede quedar en un artificio contable ya que la fuerte revisión a la baja del dato de 2009 puede ser el motivo de que comparativamente se abandonen los números rojos. Es por ello que las organizaciones agrarias reclaman mecanismos de regulación de mercados que permitan a los agricultores obtener precios dignos y vivir de lo que producen y no tanto de las subvenciones.
En el balance provisional de este ejercicio al que apenas le quedan unos dias para su cierre, la producción vegetal experimentó un aumento en valor del 4,6% motivada por un alza tanto en precios como en volúmenes recolectados. Se han producido otros aumentos en volumen en cereales (8,9%), aceite de oliva (32,6%) y plantas forrajeras (10,5%) y descensos en frutas (-5,8%) y hortalizas (-4,3%). En precio, según el MARM, se observan ascensos en patata (51,8%), frutas (8,1%) y cereales (11,8%).
Otro dato significativo es que los agricultores han incrementado el consumo en fertilizantes del 18,6%, seguidos de los servicios agrarios (1,7%), frente a las partidas de servicios de intermediación financiera que cayeron un 4,2% y el mantenimiento y reparación de maquinaria, con una caída del 1,4%. En energía y lubricantes ha habido que soportar un incremento del 18% en los costes frente a una caida de los fertilizantes del 15,2%.
En cuanto a la media de ocupados, los niveles son muy similares a los del año 2009, con un ligerísimo aumento del 0,2%, que en tiempos de crisis demuestran la capacidad de la agricultura de generar empleo si se reequilibra la cadena agroalimentaria mediante un sistema que garantice precios justos para el sector. De hecho, la agricultura da empleo a un 4% de la población activa y podra incrementarse en la medida en que se potencie la agricultura ecológica asi como la mejora por otros ingresos proporcionados en energias renovables y sostenibles y potenciar las exportaciones.
Para los agricultores el ejercicio del 2010 ofrece un balance muy pobre que viene a corroborar la crítica situación por la que atraviesa la agricultura en España que se ve agravada por los recortes 13% del presupuesto del ministerio en tanto en Europa se registran claros síntomas de recuperación y sustanciosas mejoras en las rentas agrarias
De hecho, la renta agraria española ha aumentado la mitad que la media europea mientras 18 países comunitarios se sitúan por delante de España en crecimiento de renta. Entre ellos destaca los fuertes incrementos experimentados en las rentas de los agricultores daneses con un 54% de incremento a del 23% en Alemania.
La grave crisis de precios en origen afecta especialmente a las producciones mediterráneas que estan siendo castigadas por las grandes cadenas de distribución sin que hasta la fecha las administraciones desde Madrid a Bruselas se hayan tomado en serio las exigencias de los agricultores en defensa de un comercio justo con los productores. Los agricultores manifiestan sentirse solos y desamparados mientras califican 2010 como el año de las oportunidades pérdidas y de decepcionante en comparación con el resto de Europa donde la agricuñltura toma un respiro tras años de crisis e incertidumbres.
Respecto al futuro, los agricultores ven con preocupacion la reforma de la Política Agraria Común (PAC) y las ayudas directas, que representan de media el 30% de la renta y que se ven amenazadas con la propuesta europea de tarifa plana cuya finalidad ultima es meter la tijera alli donde menos se defiende al agricultor.
Dicha medida supondría pérdidas de 1.000 millones de euros al año entre 2013 y 2020 y sería catastrófico para algunos sectores agrícolas en la cuenca mediterránea. Esperemos que los responsables de negociar la nueva PAC sepan defender a los agricultores y hacer valer su esfuerzo en el nuevo año y venideros. Feliz 2011 y que este sea el año de la salida de una crisis que dura ya demasiado tiempo.

APRETARSE EL CINTURON

La economía española afronta este año un ajuste brutal, que obligará a todas las administraciones públicas a apretarse el cinturón para ahorrar 18.000 millones, el 1,75% del producto interior bruto (PIB), que se suman a los 15.000 millones de las medidas de choque aprobadas en mayo pasado. El objetivo es reducir el déficit público al 6%, desde el 9,3% previsto para el 2010. La contención presidirá toda la gestión gubernamental. Las partidas destinadas a pagos se contraerán un 15,6%, porcentaje que retrotraerá a todos los departamentos dependientes del Ejecutivo central hasta niveles del 2006. Las inversiones reales caerán un 38,3%, desde 9.390 a 5.793 millones, y las destinadas a infraestructuras, un 29,6%.
Todos los dispendios, hasta el último euro, quedan supeditados al cumplimiento del plan de consolidación fiscal iniciado tras el desastre del 2009, cuando se registró un déficit del 11,1% del PIB. En el 2011 habrá de caer al 6% y en el 2013 al 3% que fija el Pacto Europeo de Estabilidad y Crecimiento.
El 2011 será un año de abundancia en los países emergentes y debilidad en los avanzados. De hecho, el año 2010 que dejamos atrás ha sido especialmente duro para la Unión Europea (UE), que ha visto cómo varios de sus estados miembros sufren crisis de deuda soberana mientras el bloque se esfuerza por superar los efectos de la crisis financiera global. La dramática situación vivida durante 2010, que aún no ha concluido, ha situado al euro ante su mayor desafío desde su creación, en 1999. Son muchos los que opinan que la UE tardará varios años en recuperarse del todo mientras el año que comienza será sin duda el de los recortes.
Desde el Banco de España se aprecia una suave recuperación del gasto en el último trimestre de este año y una moderación del ritmo de destrucción de empleo pero insuficiente como para lanzar las campanas al vuelo.
El consumo parece que retomaría este nuevo año una senda de suave recuperación mientras el empleo sigue generando incertidumbres tras el último dato de noviembre en el que el número de afiliados a la Seguridad Social retrocedió a una tasa del 1,3% interanual.
La confianza de los consumidores se incrementó en octubre y noviembre con respecto al tercer trimestre pero este se situó por debajo del nivel de los meses de verano por lo que la recuperación anunciada sigue siendo lenta para salir de la crisis.
En el lado negativo del consumo, el Banco de España señala las matriculaciones de automóviles con una caída del 25% en noviembre mientras el sector industrial destaca un retroceso en la cartera de pedidos en los últimos meses del año. El nivel de utilización de la capacidad productiva experimentó una pequeña reducción al inicio del cuarto trimestre del año, hasta el 72,4%, tras cuatro trimestres seguidos de aumentos.
En cuanto a la construcción, el Banco constata que la evolución reciente de la inversión en este sector ha sido predominantemente desfavorable y destaca el indicador de confianza de los empresarios del sector, que ha alcanzado en noviembre su nivel más bajo del actual ciclo recesivo.
Sobre la situación de los mercados financieros, el informe de la autoridad supervisora bancaria asegura que en la parte transcurrida de diciembre se ha observado un cierto alivio de las tensiones que afectaron a los mercados financieros españoles durante noviembre, lo que ha permitido una recuperación de los índices bursátiles y un ligero descenso de las primas de riesgo que, no obstante, continúan en niveles altos.
En cuanto a la financiación obtenida por los hogares y las empresas, según recoge el informe, ha seguido avanzando a una tasa interanual prácticamente nula.
Respecto a los tipos de interés aplicados por las entidades de crédito en las operaciones con su clientela, el Banco de España explica que se incrementaron en octubre, tanto en el caso de los préstamos a los hogares para adquisición de vivienda como en el de la financiación otorgada a sociedades (en 5 puntos básicos y 34 puntos básicos, respectivamente), situándose en el 2,71% y el 3,46%.
Por su parte, el déficit del Estado ha cumplido con las previsiones de reducción ya que hasta noviembre suma 38.000 millones de euros (un 3,7% del PIB), un 47% menos al que había en el mismo período del año anterior, cuando se elevó a más de 71.000 millones de euros (6,8% del PIB).
Según el mismo informe, el Banco de España considera que los efectos de la reducción de los salarios públicos en el mes de junio y una mayor contención esperada en las transferencias corrientes deberían contribuir a intensificar, en el último mes del año, la disminución acumulada de los gastos. La Comisión Europea pronosticó que el bloque registrará un crecimiento económico del 1,7 por ciento en 2011 y advirtió de los riesgos de un descenso incluso mayor, ante las elevadas incertidumbres existentes por lo que sin duda seguiremos apretándonos el cinturón en este nuevo año que comienza.

ATRAPADOS EN LA PAC

Los ministros de Agricultura de los 27 países de la Unión Europea vuelven a la carga en el debate sobre la reforma de la Política Agrícola Común (PAC) que deberá estar lista este verano para sustituir a la actual que caduca a finales de 2013.
Sobre la mesa figura el compromiso con los productores hacia una agricultura más ecológica por lo que Bruselas anuncia iniciativas para premiar a los agricultores que hagan más esfuerzos medioambientales. El objetivo es asegurar que la nueva política camina hacia el desarrollo sostenible de los recursos naturales y luchar además contra el cambio climático. Sin embargo, los agricultores recuerdan a los responsables europeos que la sostenibilidad comienza por garantizar precios justos a los productores frente a las prácticas de oligopolio de las grandes cadenas de distribución. Añaden que un carácter más verde sin ayudas económicas supone una amenaza para la competitividad de los productores de la Unión Europea cuando por la puerta de atrás Europa negocia con países terceros la apertura de productos sin los controles de calidad exigidos a los agricultores locales.
La nueva PAC estudiará modificar el cálculo de las ayudas directas por otro sistema en el que se combinarían varios factores, como el tamaño de la superficie, el empleo que genera o el poder adquisitivo del agricultor. En el debate se tratará el informe recién aprobado por el Parlamento Europeo en el que se pide, entre otras cosas, que se acabe con la especulación financiera para evitar la volatilidad de los precios que amenaza al sector. Según la Eurocámara, los movimientos especulativos son responsables de casi el 50 por ciento de los recientes aumentos de precios.
Además, se augura un aumento de la volatilidad de los precios de los productos agrícolas y problemas en los mercados por una falta de oferta de materias primas tal y como advierte la FAO que considera “alarmantes” los últimos datos de los precios de los alimentos, que apuntan a una escalada similar a la vivida durante la crisis alimentaria del verano de 2008. Añade que 2010 cerró con 925 millones de hambrientos en el mundo mientras crece exponencialmente la demanda de alimentos en países emergente, sobre todo China y la India.
Ante este panorama, Bruselas se limita a admitir que en estos momentos en los mercados agrícolas hay más incertidumbre que nunca respecto a las oscilaciones de precios, si bien esa inestabilidad se debe a sectores no agrícolas, ligados a otras materias primas como el petróleo.
Como dato a tener en cuenta de la escandalosa evolución vivida en los últimos años del precio del gasoil, en 2004 éste se situó en 0.49 euros por litro, con lo que en los últimos seis años el incremento total se cifra en el 63%. Algo inasumible para el campo, que lleva años perdiendo rentabilidad a causa de este incremento desmedido en los precios. Para la Unió de Llauradors el precio del gasóleo agrícola ha subido un 14% en el último mes y un 42% en un año con lo que ya alcanza el valor más caro de su historia con una media actual de 0,88 euros por litro en el conjunto de la Comunitat Valenciana lo que sin duda contribuirá a empobrecer la renta agrícola.
No obstante, en el informe sobre las perspectivas para los mercados agrícolas de la UE entre 2010-2020 Bruselas prevé una mejora de las rentas agrícolas de aquí a 2020, cuando calcula que superaran en un 20 por ciento los niveles del periodo 2005-2009 tras superar los efectos de la crisis económica, pero asume que los periodos de inestabilidad en los mercados y volatilidad en los precios serán cada vez más frecuentes.
El ritmo de recuperación será muy distinto entre las rentas de los agricultores de los antiguos Estados miembros, entre los que se cuentan los españoles, y los de los nuevos países de la Unión Europea, principalmente los países del este, con una subida del 10 por ciento para los primeros y de hasta el 45 por ciento para los segundos, para quienes las ayudas al productor serán clave ya que también se incrementarán en el mismo periodo. En cualquier caso, la mejoría en las rentas se verá limitada por el aumento de los costes de producción y por lo que podemos ver el gasóleo y derivados del petróleo están mermando la renta de los agricultores sin que Bruselas apoye con ayudas directas.
Desde Asaja se pide una vez más establecer un gasóleo profesional para el sector, ya que actualmente la única medida para abaratar este coste es la devolución del Impuesto Especial de Hidrocarburos y que ya no se aplica la deducción fiscal de la factura del gasóleo, que estuvo vigente durante unos años. Habría que contemplar o la exención del mismo como en pesca o lo mismo que se ha acordado en el transporte aplicando el mínimo permitido por la UE.
Asaja señala una vez más que el incremento en los costes de producción, junto a la volatilidad de los precios y la crisis financiera en general están llevando a los agricultores y ganaderos a que su negocio viva situaciones críticas con muy poco y, en algunos casos, nulo margen de beneficios en sus explotaciones. Esperemos que Bruselas tome cartas en el asunto.

jueves, 17 de febrero de 2011

El mayor atraco de la historia

La especulación sobre la deuda española nos ha costado nada menos que 5.000 millones de euros, un 22% más de lo previsto, durante el pasado año. Cantidad que suficiente para haber lanzado un plan de choque contra el paro, o la modernización de la agricultura hacia un modelo sostenible y en el que nuestros agricultores participaran en un proyectos de nuevas energías. Con 5.000 millones podríamos haber construido dos AVE como el de Madrid Valencia o celebrado 10 veces la Copa América con las inversiones realizadas en el puerto de Valencia en diez sitios diferentes.
Sin embargo, esos 5.000 millones de euros que nos ha costado el fuerte incremento de la rentabilidad ofrecida en 2010 para colocar Letras a corto plazo –con vencimiento entre tres meses y año y medio– esta hoy en el bolsillo de los especuladores que han logrado con infundíos que se disparará un 22% la partida destinada a la retribución de los inversores que en su día le prestaron su dinero a la economía española. Así, si el año pasado cobraron 23.000 millones en concepto de intereses por comprar la deuda del país, este año percibirán 28.000 millones.
A diferencia de países como Alemania en el que empresarios, sindicatos, gobierno y oposición reman en la misma dirección, aquí seguimos pensando en el corto plazo haciendo el juego a quienes están dispuestos a chuparnos la sangre de nuestros impuestos. Cierto es que parece, aunque un poco tarde, que nos ponemos las pilas tras los últimos acuerdos alcanzados por los agentes sociales y el Gobierno, pero seguimos necesitados de grandes acuerdos y consensos para afrontar el reto de la creación de empleo y la modernización del sistema productivo que permita mantener y mejorar el estado de bienestar.
Nuestra agricultura esta también necesitada de grandes acuerdos y más cuando a la vuelta de la esquina se prepara una nueva PAC que puede deparar sorpresas. Afortunadamente y esperemos que sirva de ejemplo en la defensa otros intereses del estado, el Pleno del Congreso de los Diputados ha aprobado una proposición de ley del PP, pactada con PSOE y CiU, que insta al Ejecutivo a trabajar activamente en la Unión Europea (UE) para garantizar el mantenimiento del mismo nivel de ayudas directas a los agricultores españoles y al desarrollo rural.
El texto de la iniciativa reclama que el Ejecutivo busque lograr una Política Agraria Común (PAC) sea fuerte y bien dotada económicamente que no reduzca el actual nivel de apoyo financiero que recibe la agricultura europea.
En este sentido, defiende que la PAC debe mantener dos pilares bien diferenciados con políticas de apoyo a las rentas y los mecanismos de gestión de mercados por un lado y, por el otro, con políticas orientadas al desarrollo rural.
Asimismo, apuesta por el mantenimiento de pagos directos como el mejor mecanismo de mantenimiento de renta. También plantea que las ayudas cuenten con unos criterios de diferenciación objetivos y no discriminatorios para que sigan suponiendo un apoyo a la renta que posibilite la viabilidad de las explotaciones agrícolas y ganaderas.
Además, pide que se mantengan los mecanismos de gestión de los mercados para evitar la volatilidad de precios y la descompensación en la cadena agroalimentaria de valor y que debieran ser efectivos a la hora de combatir el oligopolio de las cadenas de distribución y alos especuladores que campan a sus anchas en los mercados de futuros.
La especulación sobre el sector alimentario alcanza dimensiones globales y amenaza con la hambruna a los países más pobres.
Desde Bruselas se limita la Comisión Europea (CE) ha proponer realizar un estudio sobre el aumento de los precios de las materias primas y de los alimentos mientras el G20 afirma que no hay prisa y el tema se abordara en junio aunque sera demasiado tarde para millones de ciudadanos en el mundo. Los burócratas europeos tienen claro que existen vínculos entre los mercados financieros y los de las materias primas, pero no mueven un dedo, y menos cuando Alemania y Francia están detrás de las grandes cadenas de distribución alimentaria que arruina a los agricultores europeos.
Eso si. Para arrancar viñedos o que los agricultores se vayan a su casa surgen partidas de apoyo hasta debajo de las piedras. De hecho, España recibirá de Bruselas 127,97 millones de euros para el arranque de 26.316 hectáreas de viñedos esta campaña 2010-2011, lo que supone casi el 46,3% de las subvenciones previstas para el conjunto de la Unión Europea. Esperemos que las administraciones españolas apoyen a nuestros agricultores a seguir adelante y a no tirar la toalla. Las futuras generaciones se lo agradecerán.

lunes, 7 de febrero de 2011

especuladores

Los especuladores vuelven a la carga. Atrás van quedando los chantajes a los Estados europeos a través de su deuda soberana en los mercados. Ahora el turno son los precios especulativos alcanzados en materias primeas alimentarias y el petróleo y que sufren especialmente los países más pobres. No en vano el origen de las revueltas en Egipto y países del Magreb esta en la situación extrema que sufren miles de ciudadanos que no pueden pagar los precios alcanzados en alimentos. Tampoco los agricultores pueden hacer frente al precio de las semillas, fertilizantes y semillas lo que nos aboca a otra crisis alimentaria.
Los precios mundiales de los alimentos alcanzaron el nivel más alto en el último cuarto de siglo lo que condena a millones de personas a la extrema pobreza. El azúcar y las semillas oleaginosas lideran el alza, pero los cereales, que suponen el 46% del consumo mundial de calorías, aún se encuentran por debajo de los niveles máximos de 2008.
Quienes se ven más afectados por esta alza son los más pobres, quienes destinan más del 70 % de sus ingresos a la compra de alimentos. El único factor alentador hasta el momento es que en cierto número de países los precios domésticos de algunos alimentos básicos permanecen bajos comparados con los precios mundiales que están marcando los especuladores. El índice de precios de los alimentos de la FAO, que mide los cambios mensuales de los valores de una canasta compuesta de cereales, oleaginosas, lácteos, carne y azúcar, marcó un máximo de 214.7 puntos en diciembre, por encima de un récord anterior visto en junio de 2008, durante la crisis alimentaria.
Los altos precios de los alimentos han regresado al centro de la atención, después de que incentivaron las protestas en Túnez, que llevaron a la caída del presidente de ese país este mes, unas manifestaciones que continúan en Egipto y se extiende entre las poblaciones mas afectada por esta nueva escalada de precios.
Los líderes mundiales en el Foro Económico Mundial en Davos advirtieron la semana pasada que las alzas de los precios de los alimentos generaban riesgos de fogonear más inestabilidad, incluso llevar a guerras. Y lo sorprendente es que a los especuladores no hay quien les frene pese a haber desencadenado la mayor crisis financiera de la historias hace tres años sin una regulación que limite la especulación y la volatilidad.
La FAO advierte sobre el riesgo de una nueva crisis alimentaria global y de que se produzcan disturbios, y pidió una mayor regulación para controlar la especulación en los mercados de materias primas. Francia, que actualmente ocupa la presidencia rotativa del G-20, y la FAO culparon a la especulación financiera en los mercados de materias primas como un factor que contribuye a los elevados precios.
Francia ubicó el tema de la volatilidad de los precios alimentarios bien arriba en la agenda del G-20 y convocó a una reunión de ministros agrícolas del grupo en París, en junio, para discutir medidas concretas aunque para entonces puede ser demasiado tarde para miles de personas que cada día mueren de hambre.
La crisis alimentaria debe servir también para fortalecer a este sector estratégico en Europa a través de la nueva PAC así como en el control de precios que aplican las grandes cadenas de distribución mientras se sigue pagando miserias a los agricultores.
A ello se suma una nueva amenaza de crisis energetica que ha disparado el precio del gasóleo agrícola un 27% en el último al año, al pasar de 0,71 euros por litro en enero de 2010 a 0,90 euros en estos momentos. Llenar el depósito de un tractor de300 litros, cuesta al agricultor unos 270 euros, 57 euros más que hace tan sólo unos meses.
Las organizaciones agrarias advierten que con la mayoría de las explotaciones al borde de la quiebra técnica, cualquier incremento de los costes de producción supone un duro revés para las castigadas rentas de los agricultores y ganaderos- Es por ello que piden sumar a la actual devolución del Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH) que grava el gasóleo (0,078 euros por litro), la eliminación del impuesto sobre ventas minoristas de determinados hidrocarburos, conocido como tasa de hidrocarburos, y la aplicación de un tipo reducido de IVA, para pasar del 18% actual al 8%.
Es hora de que los Gobiernos se tomen mas enserio las medidas a adoptar contra los especuladores en los mercados de alimentos y de paso proteger tambien a los productores de las actuaciones de estos. La crisis alimentaria vuelve a poder de manifiesto la importancia de nuestros agricultores y que reconozcamos activamente consumiendo productos de nuestra tierra.

domingo, 6 de febrero de 2011

EL CAMINO DE LAS REFORMAS

España ha emprendido el camino de las reformas que garanticen la sostenibilidad de su estado de bienestar y el progreso que permita desarrollar su potencial económico con la creación de empleo de calidad en el marco de una nueva economía y un nuevo tiempo.
Empresarios, sindicatos y gobierno, con el apoyo de grupos parlamentarios, afrontan en las próximas semanas otros acuerdos en materias de energía, mercado laboral, sistema financiero y racionalización del gasto en administraciones tras el acuerdo alcanzado en la reforma del sistema de pensiones.
Se están asentando las bases de la España del siglo XXI tras sufrir el desmoronamiento de un sistema productivo que sufría un excesivo peso del ladrillo y de un sistema crediticio que financiaba demasiados castillos en el aire en las familias, empresas y administraciones públicas.
La crisis nos ha devuelto a la cruda realidad, con una importante factura que afrontar por los excesos cometidos, y la obligación de dar respuesta a los nuevos retos de futuro. El éxito del camino de reformas que iniciamos nos permitirá ocupar el lugar que nos corresponde como país desarrollado, justo y solidario. El camino no es fácil y requerirá de sacrificios con reformas de gran calado en materias como la energía, educación, sistema financiero, formación continua, servicios públicos de empleo así como la necesaria austeridad y coordinación de las administraciones así como un nuevo marco de relaciones laborales que permita abrir nuevos caminos en tiempos de crisis antes que recurrir a los despidos en masa.
El acuerdo sobre la reforma del sistema de pensiones alcanzado la semana pasada permite allanar el camino de acuerdos hacia otras reformas desde la responsabilidad de los agentes sociales, grupos parlamentarios, administraciones y Gobierno en aras a fortalecer una economía competitiva y de futuro frente a tantos años al pairo de la especulación.
Una economía que deberá tener en la agricultura uno de sus pilares estratégicos para garantizar una alimentación saludable, así como el desarrollo rural sostenible y en conexión con el medio ambiente lo que redundará en nuevos ingresos para los agricultores en el uso y desarrollo de nuevas energías o como agentes garantes de la protección de nuestro patrimonio medioambiental. La agricultura deberá desarrollar un nuevo modelo de distribución de sus productos con nuevas estrategias comerciales dirigidas hacia sudeste Asiático, China, Rusia e India donde una creciente clase media demanda productos de calidad ‘made in Spain’.
Acuerdos que con carácter de urgencia, por el tiempo perdido, debe definir también el modelo de la España del siglo XXI en su economía, su estado del bienestar y servicios públicos y administraciones al servicio de sus ciudadanos.
La economía española debe aprovechar su posición estratégica en un mundo cada vez más globalizado así como las enormes oportunidades que ello representa como plataforma logística hacia Europa, África, Asia y el continente americano para nuestros productos y también para asentar en esta piel de toro a las grandes empresas que lideran hoy la economía global.
El aprovechamiento de las energías renovables debe ser motor del cambio de un nuevo modelo energético que apueste por el hidrogeno, la energía solar y eólica, sin descartar en el debate y estudio el papel que puede jugar, o no, una energía nuclear que garantice precio y suministro competitivo desde la seguridad y responsabilidad sobre sus deshechos nucleares y no desde la ambivalencia actual de pagar a otros países para que se hagan cargo de nuestra incapacidad de tomar decisiones.
La contratación laboral tiene que caminar hacia un único modelo de contrato indefinido en el marco de unas relaciones que permita salvar empleos en tiempos de crisis como han hecho países como Alemania desde la solidaridad y dialogo entre empresarios, trabajadores y gobierno. Alemania ha perdido en esta crisis casi el doble en términos de PIB que España y sin embargo les duplicamos en desempleo porque aquí pusimos en marcha el sálvese quien pueda que pagaron quienes sufrían un contrato temporal.
Otro aspecto del debate hace referencia a las administraciones públicas, especialmente las autonómicas y a las que hay que reconocer su protagonismo en la mayor etapa de progreso y desarrollo de servicios a los ciudadanos en toda la historia. El modelo ha sido uno de los mayores éxitos de la Constitución si bien es necesario reducir aparatos burocráticos desde la austeridad y una mayor transparencia que demandan los ciudadanos. El modelo deberá seguir creciendo en su capacidad de recaudación desde la eficiencia hasta equipararlo con el gasto de su competencia que ronda el 80% frente al 50% actual en la recaudación que realiza del IRPF e impuestos. Una mayor corresponsabilidad es posible y necesaria.
Afrontamos el inicio de una nueva década en la que se tomaran grandes decisiones que afectarán a los cimientos de este país y para ello es necesario el concurso de todos y también de nuestros agricultores para conquistar el futuro que queremos. Otros ya lo han hecho en Europa promoviendo el control de precios justos en el campo, en la mejora de sus pensiones o en apoyo en su modernización o cuando vienen mal dadas. Los agricultores no pueden quedar al margen del camino de reformas emprendidas ni dejar todo su futuro en manos de la PAC. Es hora de que la ministra se siente y negocie con las organizaciones agrarias un gran consenso de o que debe ser los cimientos de una agricultura sostenible y con garantías de futuro.
Gonzalo Gayo