lunes, 1 de marzo de 2010

Un gran pacto por el empleo

España necesita un gran pacto para generar casi 2 millones de empleos en el menor tiempo posible. Ese es el gran reto al que se enfrenta nuestro país junto a un nuevo modelo económico tanto en lo público como en sector privado a medio y largo plazo.
Sin embargo, la principal urgencia se llama empleo tras sufrir la mayor destrucción en un menor periodo de tiempo y que sin duda va a requerir del esfuerzo de todos.
La gravedad de la situación puede llegar a ser explosiva sino actuamos con contundencia para frenar esta hemorragia en la destrucción masiva de empleo sin que haya tenido una gran traslación en términos de PIB con una caída del 3,6% frente a casi haber duplicado el número de desempleados en los últimos dos años. El factor diferenciador de la crisis vivida en España frente a países como Alemania es la intensidad con la que se ha destruido empleo pese a que la caída del PIB ha sido incluso, paradójicamente, inferior en nuestro país en 2009.
Es por ello necesario aplicar medidas excepcionales en la creación de empleo por lo que la contratación de desempleados debería contemplar la exención de cargas sociales y fiscales durante un tiempo. Además, se debería destinar recursos a fondo perdido para la contratación de desempleados de larga duración y especialmente en el colectivo que ha agotado la prestación económica.
A medio y largo plazo es necesario abordar un modelo único de contratación indefinida que evite la dualidad que se ha generado en el mercado laboral con una alta precariedad que sufre una gran mayoría de trabajadores en nuestro país. Los agentes sociales, empresario y trabajadores, deben encontrar el punto de acuerdo para que en España exista un solo contrato indefinido que evite que paguen los de siempre las crisis que generan otros. La precariedad laboral es un factor discriminatorio que afecta a los colectivos más débiles y que requiere de medidas que equipare al resto de trabajadores en derechos y oportunidades de empleo y salario. Es urgente y necesario se alcance un acuerdo ante las injusticias generadas por un sistema de contrataciones obsoleto.
También se debería arbitrar un modelo para la creación de empresas que permita en menos de 24 horas constituirlas telemáticamente con el apoyo de las administraciones y el asesoramiento en tiempo real de las cámaras de comercio como instituciones publicas y a coste cero. Igualmente se debería habilitar un periodo de al menos un año de exenciones fiscales para estas nuevas empresas así como ayudas a fondo perdido o capitalización del desempleo para quienes se conviertan en sus propios jefes.
Para acompañar en este nuevo camino a jóvenes emprendedores seria de gran interés el aprovechar la experiencia de nuestros mayores a la hora de asesorar y acompañar en el proceso. De hecho existen experiencias altamente positivas como los SECOT donde un voluntariado de expertos jubilados brindan desinteresadamente sus servicios para asesorar a nuevos emprendedores y aconsejar desde la experiencia.
El modelo a seguir es el mismo que se emplea con éxito en la sanidad pública donde los grandes maestros de la medicina se hacen acompañar de los profesionales recién llegados de las facultades para transmitirles la experiencia acumulada de generación en generación.
También es preciso y urgente un nuevo modelo del INEM para reconvertirlo en un punto de encuentro de profesionales a los que es preciso apoyar en su readaptación a un mercado cambiante con mayor formación e incluso siendo capaz de generar sinergias entre los desempleados para crear su propio empleo mediante fórmulas como las sociedades laborales o cooperativas.
Respecto al sistema de pensiones es preciso resolver como ensanchar el mercado laboral para dar empleo a cuatro millones de desempleados antes que prolongar una edad laboral de jubilación. De hecho, antes se debería estimular cómo rejuvenecer la población para lo cual es necesario arbitrar medidas que permitan conciliar la vida laboral y familiar así como compartir las tareas del hogar. También las familias numerosas deberían contar con un merecido reconocimiento en su jubilación contemplando mejoras en el cómputo de su pensión en función del número de hijos. Europa no solo se juega las pensiones de sus mayores sino el ser o no ser en la medida que estimule su necesario rejuvenecimiento poblacional.
La urgente generación de empleo también se verá favorecida en la misma proporción que seamos capaces de mejorar las exportaciones, especialmente hacia aquellos países que están liderando un nuevo tiempo en la economía globalizada como son China, India y Brasil.
Junto a un plan de choque contra el desempleo se debe trabajar en la mejora de un sistema productivo que sea cada vez menos dependiente de los vaivenes en los precios energéticos dada nuestra excesiva dependencia del petróleo. La independencia energética y la autosuficiencia serán factores determinantes en la competitividad y el empleo en el futuro por lo que es importante el mayor impulso posible en la instalación de energías renovables y no descartan también el papel que aun puede desempeñar la energía nuclear en nuestro país. España necesita importar más del 80% de sus necesidades energéticas y eso no será sostenible en el futuro ya que estaremos expuestos a nuevas crisis que pagaremos con la pérdida de competitividad y más desempleo.
La agricultura no es ajena a estos tiempos de cambios y debería empezar a pensar seriamente en la conveniencia de establecer sus propias redes comerciales con las que defender la rentabilidad de los productores a precios justos. El campo es y será aun más un factor estratégico en las economías dada la creciente necesidad en la alimentación para una población que superará los 9.000 millones de personas a finales de este siglo. La agricultura ecológica y la alimentación serán generadores de riqueza y empleo en los próximos años.