sábado, 4 de julio de 2009

CON LAS FAMILIAS DE LA VICTIMAS DEL METRO DE VALENCIA


Hoy he recordado a Isabel y a sus 42 compañeros de viaje en la Línea 1 de Metro de Valencia. Su nombre me quedo escrito en sangre y fuego hace tres años cuando su padre lloraba su perdida en el accidente del Metro de Valencia y pude entrevistarlo para un medio local. Hoy he podido compartir y sentir el dolor de los familiares en el acto celebrado en la plaza de la Virgen tras tres años de silencios de una administración y el presidente Camps que no ha encontrado un solo minuto para reunirse con los familiares de las victimas y heridos, un solo minuto para escuchar y atender la demanda de justicia. Hoy como hace tres años los responsables de la FGV siguen en sus puestos, como si nada, sin un solo responsable, sin que nadie haya sentido la tentación de dimitir por dignidad, por los errores habidos.
Hoy he sentido la emoción al escuchar al marido de Isabel mientras su pequeño le acompañaba en el acto. Cientos de valencianos hemos compartido su indignación y también su determinación en esta lucha para que se haga justicia, la misma que exigen el resto de familiares. Suscribo sus palabras desesperanzadas que acrecientan la determinación de que nunca olvidaremos. Desesperanza hacia un gobierno que aun no ha recibido a los familiares, desesperanza de una sociedad que va a lo suyo cuando hoy deberíamos ser miles exigiendo la verdad. Desesperanza de 43 vidas perdidas en la oscuridad de un metro para que todo quede silenciado como si no hubiera pasado nada.
Pero pasó. Aquel 3 de julio, Isabel cogió el tren más tarde de lo habitual porque fue a cambiar un bañador de su pequeño tras una agotadora jornada en el Hospital La Fe. Isabel esperaba un hermanito para su otro hijo. Era feliz, se sentía feliz en su vida como mujer trabajadora que supo ganarse con esfuerzo el reconocimiento en el hospital y también el cariño de los suyos. Su vida quedo truncada en la estación de metro de la calle Jesús a las 13.40 h de aquel 3 de julio de hace ahora tres años. Desde entonces su familia, como la del resto de victimas del metro de Valencia solo pide que se haga justicia, la solidaridad y el cariño de todos los valencianos.as y que se sepa la verdad toda la verdad.
Cualquier ciudadano pudo viajar en aquel vagón de una línea 1 de metro que hacia un año sufrió otro accidente, aquella vez con heridos y en la que tampoco nadie asumió sus responsabilidades en este servicio público que escatimó en medidas de seguridad implantadas en otras líneas con unas simples balizas de frenado.
Han pasado tres años con demasiados silencios y ni un solo minuto del tiempo de un presidente incapaz de recibir a los familiares pese a la reiterada petición cada día tres de cada mes a las puertas de la Generalitat. Han pasado tres años de ausencias de seres queridos y de heridas que no cicatrizan porque se oculta la verdad, toda la verdad de lo que ocurrió en el mayor accidente de la historia del metro en Europa. Y mientras seguiremos esperando que se haga justicia.

Un fuerte abrazo a los familiares de las victimas del metro y uno muy especial a los padres de Isabel, sus lágrimas me acompañaran en el recuerdo y en la determinación de que se haga justicia.

Gonzalo Gayo Corbella