lunes, 25 de mayo de 2009

CRISIS ALIMENTICIA EN AFRICA


El mundo necesita dar respuestas a la crisis alimentaria que sufre hoy 1.000 millones de personas en el mundo. El problema de la hambruna no hace más que crecer por la crisis financiera y el aumento de la población mundial sin que se de una decidida respuesta a nivel mundial.
Para el año 2050 habrá 9.000 millones de personas que alimentar por lo que es necesario multiplicar la producción alimentaria y mejorar la distribución en un mundo que necesita de grandes dosis de solidaridad, acabar con la especulación y mejorar la producción agrícola.
La actual crisis financiera que sacude al mundo no ha hecho más que aumentar la brecha social entre dos mundos que se dan la espalda mientras crecen las tensiones en un planeta en el que un 20% de la población acapara el 80% de la riqueza del mundo.
Hoy unos 1.000 millones de personas pasan hambre mientras los compromisos de erradicar la malnutrición quedan año tras año en papel mojado. En un futuro no muy lejano lo que condicionará el desarrollo social, la paz y la seguridad del mundo serán las respuestas que hoy deberíamos de articular para hacer frente a las necesidades de justicia del tercer mundo.
Para el continente del olvido la crisis no ha hecho más que empeorar una situación de injusticias ante los recortes de ayudas de los países más desarrollados y las crecientes tensiones que provocan las sequías en el cuerno de África. De hecho, en 2007 el número de personas que pasan hambre creció en 75 millones, sobre todo por el aumento del precio de los alimentos y en 2008 lo hizo también en 40 millones de personas especialmente grave en países en desarrollo y siendo los grupos más vulnerables mujeres y niños.
Más de 40.000 niños mueran al día por no dedicar algo menos de 10 céntimos en alimentos y medicinas. Más de 40.000 vidas inocentes silenciadas por una crisis mundial que nos hace ser más egoístas e insolidarios con el continente de las injusticias y del olvido al que incluso se le arrebata de sus tierras más fértiles.
Hoy cerca de 3,2 millones de somalíes están entre los 19 millones de personas que se estima que necesiten asistencia con carácter de urgencia en el Cuerno de África. Además, la sequía y los altos precios de los alimentos básicos también han dejado a 12 millones de personas en Etiopía y otros 3,5 millones en Kenia con escasez de comida.
A la hambruna endémica, se suman las sequías cada vez más frecuentes e intensas por un cambio climático que provocan los países desarrollados. Este año Somalia sufre su cuarto año consecutivo de sequía y alrededor del 45% de la población sufre desnutrición mientras un millón de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Uno de cada cinco niños menores de cinco años sufre desnutrición muy grave como consecuencia de la perdida de cosechas y la muerte del ganado por la sequía.
Pese a los esfuerzos de la ONU apenas se ha logrado recaudar un tercio de los 720 millones de euros para afrontar la emergencia humanitaria que sufre Somalia y que el resto del continente asume en silencio con la muerte de miles de niños cuyos nombres no figuran en la conciencia de nadie.
Sin embargo, la respuesta de los países más ricos no deja de sorprender. A los recortes de las ayudas humanitarias se suma el acopio de terrenos fértiles en África para garantizar las futuras producciones agrícolas en países como Japón, China o Corea. Un negocio que se inicio hace diez años en la Patagonia argentina y chilena donde el 10% del terreno ya esta en manos extranjeras y ahora se extiende por el continente africano para hacer acopio de grandes extensiones de terreno con lo que que hacer frente a la demanda de alimentos futura, especialmente en el continente asiático ante las previsiones de incremento de la población.
No deja de sorprender que aun hoy se este dejando morir a miles de personas en África mientras se les arrebata sus tierras fértiles para alimentar a la población futura a miles de kilómetros y aun tenemos incluso la desfachatez de celebrar este lunes el Dia iIternacional de África.
Actualmente los grandes compradores de terreno agrícola son el gobierno de Corea del Sur -que posee en el extranjero más tierras fértiles de las que tiene en su propio país-, seguido de China, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Japón. Los motivos que les impulsan a comprar terrenos son diferentes. Corea del Sur tiene que exportar alimentos, porque en sus propios territorios ha beneficiado los productos exportables como tabaco y además la presión demográfica es importante en un país con una densidad de población de 498 habitantes por kilómetro cuadrado (mientras que en España la densidad es de un 91,4). China se ve presionada por el crecimiento demográfico y no posee tierras suficientes para alimentar a su población futura. En Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y otros países del Golfo lo que les impulsa es la falta de agua. Mientras Japón se ve altamente limitado por el espacio reducido de su isla, a los que se suman muchos otros que buscan hacer negocio con la agricultura y los biocarburantes.
Hace un par de meses, las revueltas populares y violentas en Madagascar lograron salvar a este país de alquilar un millón de hectáreas de tierras fértiles a la surcoreana Daewoo para producir alimentos con destino a Corea. El contrato suponía que la mitad de las tierras cultivables de la isla quedasen en manos extranjeras durante 99 años.
Es necesario una cumbre agrícola mundial auspiciada por la ONU que ponga en valor el papel determinante y estratégico que jugará la agricultura en un nuevo orden mundial ya que será el factor que garantizará la paz y convivencia mundial y para ello es necesario que se garantice una mejor distribución de los recursos alimentarios disponibles entre una población de más de 9.000 millones de personas que se alcanzará en el 2050. Es necesario que las autoridades comunitarias pongan en valor la agricultura europea y la solidaridad con el tercer mundo porque también será factor de estabilidad ante la fuerte demanda de alimento que se experimentará en los próximos años en el mundo.
Gonzalo Gayo