miércoles, 6 de mayo de 2009

SOMOS LIDERES EN AGRICULTURA ECOLOGICA


La agricultura ecológica ha registrado en España un crecimiento espectacular tras un incremento del 33% la superficie de cultivos verdes respecto a 2007 y las explotaciones ganaderas ecológicas crecieron un 25%. Desde 2004 la agricultura ecológica ha aumentado un 80% y las explotaciones ganaderas un 115% lo que sitúa a España a la cabeza de Europa en agricultura y ganadería ecológicas y entre las seis primeras del mundo, siendo este un nuevo sector generador de empleo, valor añadido al campo y asentamiento de la población en el medio rural que además contribuye a la mejora del medio ambiente.
Sin embargo, las 1,31 millones de hectáreas cultivadas de forma respetuosa con el medio ambiente sólo suponen el 5,18% de la superficie plantada en España lo que sin duda supone que aun existe un enorme potencial de desarrollo para el futuro próximo y que puede convertir a España en potencia mundial en un segmento de la cadena alimenticia con un crecimiento de la demanda, especialmente significativa en el continente europeo.
Por comunidades autónoma es en Andalucía con el 59,5% de la superficie agrícola ecológica donde debemos tomar el ejemplo a seguir, seguida de Castilla-La Mancha, con el 9%, y Extremadura, con el 6,5%, mientras sorprendentemente la Comunitat Valenciana deja de ser referente agrícola de futuro. De hecho, la falta de apoyos a los agricultores ha hecho que incluso Aragón haya superado a la Comunitat al ocupar el cuarto puesto de regiones con superficie destinada a la agricultura ecológica. El año pasado, en la Comunidad Aragonesa se encontraba el 5,35% de los terrenos dedicados a este tipo de cultivos en España. En total, más de 1.317.000 hectáreas se destinan a los cultivos ecológicos lo que nos convierte en el principal granero de futuro en Europa.
En agricultura ecológica, España se sitúa a la cabeza de Europa. En el periodo 2004-2008 las tasas globales de incremento de superficie y operadores han sido respectivamente del 80% y del 33% y es de esperar que con el apoyo de las administraciones se siga en esta senda así como en la alianza con la industria alimentaria que se asienta en aquellas poblaciones que apuestan por la agricultura ecológica. En cuanto a las orientaciones productivas de la agricultura ecológica, destacan los bosques y pastos y praderas, que suponen, respectivamente, 187.908 y 660.501 hectáreas, y que va extendiéndose a un sinfín de productos del campo.
La industria alimenticia es uno de los principales destinos de estos productos de gran aceptación entre los consumidores europeos y con una creciente demanda en nuestro país y en el mundo por lo que es importante también el apoyo a la promoción y comercialización. El total de industrias transformadoras y elaboradoras de productos ecológicos en 2008, relacionadas con la producción vegetal, ascendió a 2.174. Por categorías, son 396 las industrias de manipulación y envasado de productos hortofrutícolas frescos frente a las 373 de 2007; 351 son bodegas y embotelladoras de vinos y 298 almazaras y envasadoras de aceite y se trata de uno de los sectores donde se está creando empleo neto año tras año y pese a la actual crisis. Destaca también que la mayoría de las iniciativas de industria alimentaria y el valor añadido que aporta al producto del campo parte de los propios agricultores rompiendo así el círculo vicioso de la escasa rentabilidad que aportan las cadenas de distribución.
La agricultura ecológica esta desarrollando una extensa gama de productos alimenticios ecológicos y en muchos casos artesanales que además contribuyen a asentar las poblaciones rurales y mejoran sustancialmente la renta agrícola. Hay que tener en cuenta que en los últimos 40 años la población de municipios españoles de menos de 10.000 habitantes ha pasado de ser el 57% de la población española a tan solo un 23% , mientras que la superficie de las zonas rurales abarca más del 80'2% de la superficie total. En este sentido, las políticas de Desarrollo Rural comunitarias englobadas en la PAC tienen por objetivo que las zonas rurales sean un lugar más atractivo en donde vivir y trabajar en un escenario en donde puedan encontrar una vida mejor gentes cada vez más diversas de todas las edades invirtiendo el proceso de envejecimiento y despoblación de las mismas, dotándolas de medios para que generen su propio desarrollo, se adapten a las nuevas circunstancias económicas y sean valoradas como merecen por el conjunto de la sociedad.
Una valoración de la sociedad que debería contar con una mayor atención de las autoridades comunitarias en el día a día ante la crisis de precios que sufren los productores de aceite de oliva y algunos productos agrícolas en los últimos meses. Aunque el precio medio del aceite de oliva durante el último mes es de 1,73 euros, la realidad es que las cifras de hoy no son las más bajas, ya que en la semana del 7 al 13 de abril se encontraba a 1,65 euros de media.
El precio aún no se encuentra dentro de los parámetros fijados por la Unión Europea para poner en marcha el sistema de almacenamiento privado, que en la actualidad sólo permite intervenir cuando el precio de mercado se encuentra durante más de dos semanas por debajo de 1.779 euros/Tm para el aceite virgen extra, 1.710 euros/Tm para el virgen y 1.524 euros/Tm para el aceite lampante.
Sin embargo, si está muy por debajo de los 2,40 euros de media, precio en el que coinciden las distintas organizaciones agraria para fijar el umbral de rentabilidad de producción del mismo
La caída de precios afecta en primer lugar a los productores tal y como indica el ultimo IPC mientras los mercados de abastos, las cadenas de hipermercados y las tiendas de conveniencia atestiguan día tras día, desde que los precios emprendieron la senda bajista, una notable relajación en el coste de los alimentos frente a los niveles de hace un año. Un alivio para los bolsillos de las familias ancladas en la crisis económica y un incentivo, sin ir más lejos, el abaratamiento del pescado, para abundar en la dieta mediterránea que -los expertos avisan- estamos abandonando poco a poco, al incluir cada vez menos frutas, verduras y pescados en nuestra dieta diaria pero que debería contar con el apoyo del gobierno en la renta de los agricultores al igual que se hace con las compañías eléctricas cuando estas negocian congelar las tarifas a cuatro millones de consumidores.
No es casualidad que la inflación haya marcado en marzo la primera tasa negativa registrada que hace planear la sombra de la deflación sobre España, un fenómeno prácticamente desconocido, salvo de oídas, en el imaginario económico local y, en definitiva, consecuencia de la crisis económica y la atonía del consumo pero que esta recayendo una vez mas sobre las sufridas espaldas de los agricultores por lo que es necesario que se pongan en marcha las anunciadas ayudas del Plan E al campo y en igualdad de condiciones con otros sectores de la actividad productiva.
Gonzalo Gayo