lunes, 16 de febrero de 2009

Todos juntos para salir de la crisis


Estamos en el corazón de la catarsis de esta crisis. Una crisis a la que suma una legión de ‘sabios’ y analistas capaces de diagnosticar lo que no supieron predecir. Los mismos que alentaban las oportunidades de negocios en un sin fin de productos financieros hace apenas unos meses ahora son los apóstoles de la madre de todas las crisis, los Nostredamus de un túnel demasiado negro como para alumbrar algo de sensatez.
Lo cierto es que esta crisis va a ser más corta de lo que muchos creen aunque intensa y destructiva en empleo y especialmente virulenta con las entidades financieras que jugaron a tómbola de la especulación y perdieron hasta el sombrero, especialmente en EEUU. En esta segunda fase entraremos a partir de marzo, tras la publicación de memorias de resultados de 2008 y en las que no cabe operaciones de maquillaje ya que la falta de transparencia será castigado por los mercados con mayor virulencia que las posibles pérdidas. Mientras tanto, los ‘profetas’ de la economía seguirán en su empeño en bautizar a esta crisis como la mayor que se recuerda desde el 29, o lo nunca visto desde la Segunda Guerra Mundial… si bien empiezan a producirse algunas de las condiciones necesarias para salir de la recesión a la que España se incorpora con tres meses de retraso respecto a Japón, Alemania o los países de la zona Euro.
Hemos sido los últimos en entrar en recesión técnica pero también seremos los primeros en salir si somos capaces de aprovechar algunas de las palancas para salir del barrizal.
Tenemos en estos momentos la tasa de inflación más baja de los últimos 40 años y de un plumazo hemos eliminado el diferencial con la zona euro lo que sin duda contribuye a mejorar nuestra competitividad. De hecho, los auténticos emprendedores, los que son capaces de creer en sus proyectos y generar empleo, saben que las exportaciones son la estrategia a seguir en el corto plazo mientras dure la autoflagelación en la piel de toro. Por primera vez, en los últimos quince años las exportaciones crecen a un ritmo muy superior a las importaciones, lo cual a medio plazo será empleo seguro.
Otro aspecto a tener presente son los tipos de interés, los más bajos que se recuerdan y que posibilita mejora en inversiones, equipamientos e incluso en la contratación, si bien deberá transcurrir unos meses hasta que el sector bancario cumpla con su purga sin pretender que el erario publico ponga la tirita a la hemorragia de algunas cuentas de resultados.
En este sentido el ICO debería incrementar su aval y también la posible participación a través de sociedades de capital riesgo en nuevos sectores estratégicos y generadores de empleo.
No podemos olvidar también el respiro que da un petróleo a 45 dólares el barril cuando apenas hace un trimestre alcanzaba los 160 dólares, lo que sin duda debería contribuir a generar mayor actividad, pero también a avanzar a pasos agigantados hacia la independencia energética financiando proyectos de energías renovables.
La disposición de las empresas a reinvertir beneficios y salir más a los mercados internacionales es sin duda el camino a seguir, siendo un error y hasta la propia tumba la descapitalización de los recursos humanos que muchas pretenden con tal de meter la tijera allí donde no toca.
Con tipos de interés y petróleo barato, inflación por los suelos y mejora de las exportaciones tenemos sin duda unas interesantes cartas para afrontar la crisis y tratar de salir fortalecidos aprovechando las nuevas oportunidades y los huecos de mercado que dejaron los que tiraron la toalla.
Que les voy a contar a aquellos que peinan canas al frente de empresas, que vieron como hacer frente a tipos de interés de dos dígitos, con lo justo para poder vender en el exterior y unos costes salariales que se disparaban al ritmo de una inflación que marcaba un antes y un después cada fin de mes. Eran otros tiempos, sin duda, pero nunca nos faltó la capacidad de sacrificio y la voluntad de que entre todos haríamos lo posible para salir adelante con tal de dejar para siempre un pasado triste y gris. Y lo logramos. Entramos en la CE, luego en la UE y el euro y ahora somos la octava potencia del mundo y la sexta en volumen de inversión extrajera en España en 2008.
Más allá de los Pirineos, de Tarifa o el cabo de Finisterre creen en nosotros e invierten en nuestro país por su estabilidad, por la paz social lograda, por su calidad y formación y por situación geoestratégica privilegiada y hasta nuestros productos triunfan hoy más que antes de la crisis en el exterior.
No pretendo levantar el animo, ni tan siquiera señalar a quienes tratan de hundir la autoestima de este país, pero lo cierto es que saldremos de esta crisis fortalecidos si somos capaces de aprender de nuestros errores y hacer una lectura correcta de por dónde camina los nuevos tiempos de la economía española y mundial.
En nuestro país hemos puesto en marcha un sin fin de medidas que contribuirán a frenar la hemorragia de desempleo con los 8.000 millones de euros que se destinarán a nuevas obras en los ayuntamientos, con más de 31.000 proyectos aprobados y que comenzarán a plasmarse en abril. También la aceleración de las ejecuciones del PEIT supondrá un nuevo impulso a las infraestructuras, especialmente en el ferrocarril, puertos, aeropuertos y carreteras que mejorarán la competitividad de la economía española, adelantando su disponibilidad al servicio de la economía y de la cohesión territorial. Por su parte, el Plan E, de Estimulo a la Economía y el Empleo, se ha convertido en un auténtico ‘plan marshall’ que debe ser aprovechado por las empresas como una oportunidad para mejorar sus inversiones en modernización y nuevos sectores e actividad. En apenas cinco días, el sector turístico ha solicitado más del 50% de las ayudas previstas para modernizar la planta hotelera en España y sin duda que se aumentara esta línea como otras tantas. El error sin duda es haber puesto el Paln E a recaudo de la banca cuando deberían ser las Cámaras de Comercio, las organizaciones empresariales y hasta los sindicatos las que se implicarán en dar el OK a los proyectos ante el ICO.
Las cámaras de comercio, como entes públicos consultivos de las administraciones tienen y deben jugar un importante papel para salir de esta crisis fortalecidos, en estrecha colaboración con el ICO y con las entidades financieras. Por su parte, el sistema financiero debe atender a sus ajustes, afrontar en el breve plazo de tiempo un proceso de fusiones y concentraciones y sanear su situación con ayudas fiscales para quienes hagan los deberes pero no a costa de inyecciones de dinero publico y en la compra de activos sobre valorados.
El sistema financiero español es sin duda de los más saneados y quizás de los que más fortalecidos puede salir de esta crisis ya que se pondrán a tiro grandes oportunidades en EE.UU., Japón y Reino Unido, entre otros. En España, tanto el BBVA como el Santander, herederos de los siete grandes de la banca de los ochenta, deben liderar un proceso de acercamiento hacia otras entidades para su absorción o alianzas estratégicas, al igual que en las cajas de ahorro, la Caixa, Caja Madrid o Bancaja-Cam deben hacer lo propio.
Una mayor apertura de la economía española al exterior y el necesario apoyo a desarrollo de las energías renovables, implantación del auto eléctrico, una agricultura ecológica e industria alimentaría, la modernización de un turismo sostenible que ponga en valor el medio ambiente, la eficiencia e independencia energética, el uso racional del agua, la construcción al servicio de las necesidades de los ciudadanos y mejora de infraestructuras, todo ello hará posible una recuperación del empleo desde la unidad de esfuerzos de las administraciones y la estrecha colaboración de entidades como las cámaras de comercio, organizaciones agrarias, empresariales y sindicatos.
No podemos perder de vista que parte de esta crisis ha sido por el crecimiento artificial de occidente frente a quienes hoy abanderan el crecimiento de sus economías al ritmos cercanos al 10% en China o la India, lo que sin duda pondrá en el mercado nuevas demandas de productos y servicios. No obstante hay que exigir a China que juegue limpio, que su moneda entre en la misma cesta que el dólar y el euro, y que se respete las normas de la OIT. Tampoco podemos olvidar a Africa que tras el muro de esta crisis sufre la condena a la nada y merece la atención del resto de países para potenciar su desarrollo que les permita salir de la pobreza y participar del progreso sostenible en nuevo tiempo. Africa será el granero del mundo y ya hoy empieza a serlo, sorprendentemente como reserva de países como Japón.
Habrá un después de esta crisis y será más pronto en la medida en que nos pongamos manos a la obra para abrir un nuevo tiempo mejor de cómo entramos.

Gonzalo Gayo