lunes, 12 de enero de 2009

Que lleguen las ayudas al campo


Muchas de las ayudas prometidas al campo no llegan a los agricultores. Es lo que denuncian algunos afectados, así como organizaciones agrarias que subrayan la insuficiencia de recursos y la excesiva burocracia para quienes reclaman apoyo. Ese es el caso de Frutemsa, una empresa agrícola que decidió renovar su maquinaria al son de las ayudas prometidas. Tras un mar de papeleos, de viajes de ventanilla en ventanilla, de escritos y justificantes al departamento de Agricultura y Alimentación del Gobierno de Aragón el director general de desarrollo rural señala por escrito al gerente de esta empresa que en base al informe de la comisión de valoración y a los criterios establecidos “Frutemsa cumple los requisitos pero procede denegar la ayuda al solicitante por no disponer de presupuesto”.
No se trata de un simple botón de muestra, ni tan siquiera de un caso aislado a tenor de las quejas que llegan hasta las organizaciones agrarias o las redacciones de los medios especializados agrícolas, sino más bien de una preocupante realidad al constatar que las ayudas no llegan como deberían al campo para apoyar su modernización, el relevo generacional o la industrialización de los productos agrícolas.
Los emprendedores dispuestos a crear riqueza y empleo, a modernizar sus explotaciones agrarias, a plantar cara a la crisis para mejorar sus productos, la calidad y eficiencia merecen todo el apoyo de las administraciones y por ello es necesario que las ayudas lleguen a sus destinatarios que lo merecen, ampliando si es necesario los presupuestos iniciales para las mismas.
En la actual crisis, recesión o como quiera llamarla solo hay un camino que es el esfuerzo, el trabajo y la valentía frente a quienes eligieron el camino de la especulación o el derrotismo. En lo tiempos que corren muchas empresas han decidido echar el cerrojo y con ello renuncian a la cuota de mercado y el empleo cualificado que otros empresarios recuperarán y que permitirá crecer a los verdaderos emprendedores de estos nuevos tiempos, a quienes entienden que su labor contribuye al desarrollo económico y social sostenible.
La actual crisis que sufre el planeta tiene su origen en la especulación de las tres últimas décadas que ha provocado que los balances de muchas entidades financieras no se correspondan con el verdadero valor de los bienes que conforman su patrimonio, desde la vivienda a las bolsas pasando por las materias primas o la energía. La actual crisis afecta especialmente a las entidades financieras que hicieron acopio de estos bienes sobre valorados para garantizar créditos o que jugaron a engrandecer sus beneficios hasta el 30% de media cuando el precio oficial del dinero no alcanzaba el 5%.
Los nuevos tiempos premiarán el esfuerzo y la mejora productiva del que sin duda son un ejemplo la agricultura por su intensiva creación de empleo, por su calidad que garantiza la salud de la población y porque su desarrollo es sin duda la mayor garantía de creciendo económico sostenible siendo los productos ecólogos los que gozan de un potencial e crecimiento exponencial en los próximos años.
Es cierto que los últimos paquetes de medidas anunciados por el gobierno central así como en las administraciones autonómicas constatan la necesidad de apoyar con mayor intensidad a los agricultores como factor estratégico para el asentamiento de la población rural, para la modernización de un sector que estratégico y para a creación de empleo intensivo. Sin embargo, el excesivo papeleo, o que las ayudas apenas llegan a los grandes productores hace que los pequeños productores apenas perciban ayudas siendo este uno de los grandes errores cometidos por Bruselas y que reproducen las políticas nacionales y locales.
De hecho el futuro de los fondos de la Política Agrícola Común (PAC) a partir de 2013 y la ratificación de la reforma acordada recientemente figura entre las prioridades de la Unión Europea (UE) para este semestre, durante el que la República Checa ejerce la presidencia rotatoria. La agenda de trabajo de la presidencia checa incluye las discusiones sobre el futuro de la PAC después de 2013 y más teniendo en cuenta los debates entre los Veintisiete sobre la revisión del presupuesto general comunitario. Entre tanto, los ministros de Agricultura darán el visto bueno definitivo a la revisión a corto plazo o chequeo médico de la PAC acordada en noviembre y es de esperar que el del próximo Consejo agrícola de la UE, que se celebrará el día 19, y esperemos que se mejore la PAC ya que aún no está cerrada, y se actualicen las ayudas a los tiempos de crisis, al menos con la misma celeridad con la que Bruselas atiende a la banca o al sector automovilístico.
Sin embargo, los burócratas de Bruselas entienden que la reforma agraria debe rebajar las ayudas directas para los agricultores con el fin de destinar ese dinero a otras políticas en el campo, las de desarrollo rural; prevé además una subida de las cuotas lecheras y la desaparición de estos cupos en 2015.
Respecto de la PAC después de 2013 la presidencia checa de la UE ha señalado que estimulará un debate para que haya un uso más eficaz de los recursos financieros, pero mucho me temo que algunos confunden la eficacia con los recortes cuando ahora más que nunca el campo necesita de apoyo.


Gonzalo Gayo