miércoles, 14 de octubre de 2009

Blog Action Day: JUNTOS CONTRA EL HAMBRE EN EL MUNDO




El último informe de la FAO advierte a los gobiernos de todo el mundo que la producción de alimentos tendrá que aumentar considerablemente en los próximos años para hacer frente a la creciente población del planeta. Concretamente se estima que deberá aumentar 70 por ciento en los próximos 40 años para atender la demanda de alimentos de más de nueve mil millones de personas, además de encarar las consecuencias del cambio climático.
Es por ello que sorprende como desde Bruselas se siguen lanzando mensajes para reducir cosechas y cultivos mientras se castiga a los agricultores con la escasa rentabilidad que reporta tanto esfuerzo.
Una política que nos conduce por el camino equivocado y sin el necesario relevo generacional que permita atender la fuerte demanda que se nos avecina y las crisis alimentarias que pueden azotar al mundo si no somos capaces de articular respuestas.
La FAO nos ha devuelto a la realidad tras el Foro de Expertos de Alto Nivel que ha tratado “Cómo alimentar al mundo en 2050” y en el que se advierte que el crecimiento exponencial de la demanda de alimentos se verá agravada por una agricultura mundial que sufrirá las consecuencias del cambio climático ante el predecible aumento de las temperaturas, mayor variabilidad del régimen de lluvias y fenómenos climáticos extremos más frecuentes. Los expertos señalan que el efecto combinado del crecimiento demográfico, el fuerte aumento de los ingresos en países como China, Brasil e India, o huída de población rural a las grandes ciudades va a provocar una demanda de casi el doble de alimentos, piensos y fibra.
Desde este organismo de Naciones Unidas se apunta que la agricultura no tendrá más alternativa que ser más productiva para hacer frente a una demanda que va a crecer exponencialmente en los próximos años. Mientras en Europa se recorre el camino en sentido contrario y las consecuencias pueden ser de extrema gravedad sino se reacciona a tiempo.
Pasaremos de 6.000 millones a 9.000 millones de habitantes en el planeta mientras el cambio climático se encargará de reducir la disponibilidad de agua, incrementará las plagas y enfermedades de animales y plantas, según señala la FAO. Ademas, se apunta que los efectos combinados del cambio climático pueden llevar a una reducción potencial de la producción de hasta el 30 por ciento en África y del 21 por ciento en Asia mientras crece exponencialmente su población lo que sin duda generará tensiones sociales, migraciones y hambrunas.
A ello se suma el mercado de los biocombustibles, con una producción que se incrementará en cerca del 90 por ciento durante la próxima década y alcanzará 192.000millones de litros en 2018 lo cual provocará nuevos episodios de crisis alimentarias que sufrirán los países mas pobres, especialmente en Africa.
Se calcula que serán necesarios 44.000 millones de dólares anuales de ayuda al desarrollo para inversiones en agricultura en los países en desarrollo, frente a los 7.800 millones que se gasta en la actualidad, casi seis veces más pese a que en los ultimos años se viene registrando un preocupante descenso de la solidaridad. La crisis ha puesto de manifiesto el egoismo de los paises más ricos, con alguna honrosa excepcion como es el caso de España que ha incrementado sus aportaciones a los paises más pobres.
La FAO advierte que es urgente evitar escasez de alimentos y hace un llamamiento a los países del mundo para que incrementen sus producciones ante la previsible escasez de alimentos. De hecho, las grandes potencias mundiales están adquiriendo bastas extensiones de tierras para garantizar su suministro futuro y curiosamente las mayores operaciones de compra de terrenos se están realizando en el África subsahariana y Latinoamérica.
El objetivo de la FAO es alcanzar un acuerdo para la erradicación completa y rápida del hambre, de forma que todos los habitantes de la Tierra puedan disfrutar del más elemental de los derechos humanos: el derecho a la alimentación. Sin embargo, las estadísticas del hambre son espeluznantes desde hace ya muchas décadas mientras la ayuda humanitaria se encuentra hoy en mínimos históricos.
La lucha contra el hambre en el mundo parecía estar avanzando al fin en el último cuarto del siglo pasado. Entre 1970 y 1997 el número de hambrientos bajó de 959 millones a 791 millones, principalmente debido a los avances conseguidos en este sentido en gigantes de población como China e India.
A partir de mediados de los noventa, sin embargo, la tendencia se invirtió, y la cifra de hambrientos en los países en desarrollo comenzó a incrementarse a razón de más de un millón por año, acelerándose después hasta el número actual de 1.000 millones, el más alto de la historia.
Es hora de decir basta. es hora de escuchar el llanto de miles de niños que mueren por el egoismo de un mundo que ha de cambiar entre todos, especialmente en dias como hoy en el que juntos podemos hacerlo.








Gonzalo Gayo

The latest FAO report warned governments around the world food production must increase substantially in coming years to meet the growing world population. Specifically, it was estimated to be 70 per cent increase over the next 40 years to meet the food demand of over nine billion people, besides addressing the impact of climate change. It is therefore surprising as from Brussels to continue to send out messages while reducing crop yields and farmers are punished with low profitability that delivers both effort. A policy that leads us astray and without the necessary permits generational change that meet the strong demand that we are headed and food crises that can whip the world if we are unable to articulate answers. FAO has taken us back to reality after the Forum of Senior Experts who have tried "Feeding the World in 2050" and the warning that the exponential growth in food demand will be aggravated by global agriculture suffer the consequences of climate change before the predictable rise in temperatures, increased rainfall variability and extreme weather events more frequent. Experts say that the combined effect of population growth, strong income growth in countries such as China, Brazil and India, or flight of rural population to big cities will lead to almost double demand for food, feed and fiber . From this UN agency suggests that agriculture will have no choice but to be more productive to meet a demand that will grow exponentially in the coming years. While in Europe the way it goes in the opposite direction and the consequences can be extremely serious but will react in time. We are going from 6,000 million to 9,000 million people on the planet as climate change will reduce water availability, increased pests and diseases of animals and plants, as reported by FAO. It also points to the combined effects of climate change may lead to reduced production potential of up to 30 percent in Africa and 21 percent in Asia as its population grows exponentially which undoubtedly will generate social tensions and migrations famine. Then there is the market for biofuels, with production will increase by nearly 90 percent during the next decade and reach 192.000millones liters in 2018 which will cause new episodes of food crises that suffer the poorest countries, especially in Africa. An estimated 44,000 million will be needed per year in development assistance for investment in agriculture in developing countries, compared to 7,800 million is being spent now, almost six times even though in recent years has been recorded a worrying decline in solidarity. The crisis has revealed the selfishness of the richest countries, with some honorable exceptions like the case of Spain which has increased its contributions to the poorest countries. The FAO warns that it is urgent to prevent food shortages and calls on countries worldwide to increase their production to the expected food shortages. In fact, the great world powers are gaining vast expanse of land to ensure future supply and curiously the largest land purchase operations are being conducted in sub-Saharan Africa and Latin America. The goal of FAO is to reach an agreement for the complete and rapid eradication of hunger, so that all people on Earth can enjoy the most fundamental of human rights: the right to food. However, the statistics are staggering hunger from many decades ago while humanitarian aid is now at record lows. The fight against hunger in the world seemed to be moving at last in the last quarter century. Between 1970 and 1997 the number of hungry people fell from 959 million to 791 million, mainly due to advances made in this regard as population giants China and India. From mid-nineties, however, the trend reversed, and the number of hungry people in developing countries began to increase at more than a million per year, after accelerating to the current issue of 1.000 million, the highest in history. It's time to say enough is enough. it's time to hear the cries of thousands of children dying by the selfishness of a world that has to switch between all, especially on days like today where we can do together.

martes, 6 de octubre de 2009

El entierro de la agricultura


La verdad es que cuando en Bruselas se ponen manos a la obra no hay quien les pare. Sobre todo para hacer normas y más normas, sin ver más realidad que la que luce bajos sus luces de neón y acomodados despachos. Y no es que me desagrade la idea de armonizar el uso de pesticidas o que traten de prohibir el 66% de productos utilizados hasta la fecha. El problema es quién va a pagar la factura y mucho me temo, que como siempre serán los que trabajan de sol a sol haga frío o calor.
La nueva normativa fitosanitaria es si duda un trabajo de leones que acabaran pagando los agricultores de su bolsillo, ya que la industria farmacéutica lo tiene claro, o lo pagas o te arruinas.
Lo que me llama la atención de este asunto es el rigor y el profundo estudio que los funcionarios de Bruselas han realizado para determinar entre cientos de productos, los que valen y los que deben morir. Y lo han hecho a conciencia, siguiendo el rastro de las marcas y componentes, con profundos estudios de investigación y ensayos, dejándose aconsejar por expertos y ecologistas para al final proclamar a los cuatro vientos que Europa tiene la legislación más avanzada y ecológica en la lucha contra las plagas y que será de obligado cumplimientos para sus agricultores, y ya veremos con el resto.
Y digo que me llama la atención tanto rigor y tantos medios para determinar la trazabilidad de los pesticidas que bien podrían hacer lo mismo con los precios de ruina que sufren los productores mientras unos cuantos distribuidores se llenan los bolsillos con prácticas oligopolísticas. Y es que a estos señores de Bruselas, tan cercanos y sumisos ante la industria farmacéutica bien les vendría pasar un tiempo en el campo como condición previa a ocupar un sillón de funcionario o alto cargo relacionado con la agricultura.
Y es que puestos a luchar contra las plagas que menos que acabar con la especulación en el campo y esas ‘garrapatas’ que chupan la sangre de nuestros agricultores haciéndoles creer en las bondades de una legislación que olvida dar apoyo y recursos a los verdaderos protagonistas de una agricultura más ecológica. Les contaré una anécdota sin mencionar nombres. Durante unas jornadas celebradas en Valencia sobre la nueva normativa de plaguicidas dos altos funcionarios de Bruselas realizaron una videoconferencia para explicar los meritos del paquete legislativo que les caería a los agricultores apenas 48 horas después. Claro esta, sin ayuda conocida, porque ni se lo plantean. Pues bien, mientras intervenía uno de los ‘sabios’ en la lucha contra la plagas la otra funcionaria se puso a hablar apasionadamente por su teléfono móvil sin caer en la cuenta de que estaba siendo escuchada su conversación a mil Km. de distancia. Y tan fresca como una lechuga hasta que el moderador desde Valencia le llamo la atención, con cortesía pero sin dar crédito a tanto desatino.
No se si fue una revelación, una mas de tantas. Pero cada dia que pasa y son ya muchos años creo que el mal de la agricultura mediterránea y por extensión la europea está en los despachos de Bruselas, Madrid o Valencia ante tanta falta de sensibilidad y justicia hacia los agricultores. Hasta el punto que el arranque de cepas, el abandono del campo y la ganadería pasa a ser galones colocados en la solapa de algún mediocre funcionario con aspiraciones a conseller, ministro o comisario para justificar que lo que se recorta por ahí sirve para otros menesteres, como por ejemplo la financiación de la UE a los países del Este, y en esas estamos.
Esta semana los agricultores de AVA protestaban. No por las perdidas de las lluvias, o las atrasadas sequías. Ni tan siquiera por el abandono de Bruselas en la ayuda contra las plagas, ni apenas lamentar que un año más pese a las excelencias de cosechas en el vino se tengan que arrancar miles de cepas. Protestaban por el entierro de la agricultura, porque ya no pueden más. Porque están hartos de aguatar carros y carretas para empobrecerse cada año, para no dejar más que miseria a sus hijos que acabarán por vender un puñado de tierras con los que otros plantarán pilares de cemento o campos de golf.
Los agricultores están hartos de tener que aguantar a tanto recién titulado que pretende dar lecciones con normativas huérfanas de sentido y apoyo a los protagonistas de que podamos comer, estar sanos y vivir felices. No aguantan más tras cada jornada de sol a sol, sufriendo por el tiempo, por la sequía o las inundaciones, expuestos a todo para no recibir nada de nada.
Me revelo ante la injusticia hacia las mujeres y los hombres del campo, porque no se les reconoce su esfuerzo con el precio que merecen mientras los ‘brokers’ del trabajo ajeno hunden en la miseria a unos y a otros con una simple llamada para que un buque cargado de contenedores llegados de no se sabe donde acabe por arruinar el mercado. Los precios por los suelos, los ánimos también y así nos va, a punto de enterrar a la mejor agricultura del mundo mientras tenemos que lamentar hoy la generación de niños españoles que menos frutas y verduras come en la reciente historia. Y lo pagaremos caro con otras plagas en forma de enfermedades y con la falta de alimentos ecológicos porque cada dia habrá menos agricultores dispuestos a soportar tanta tiranía e injusticia.
Un consejo, si me lo permiten, alimenten bien a sus hijos y cuídense mientras podamos comer productos frescos del campo y no olviden comer naranjas, la gripe A esta cerca.
Gonzalo Gayo