miércoles, 29 de julio de 2009

En nombre de los vaqueiros


En el nombre de los vaqueiros de alzada se celebran bodas convertidas en reclamos turísticos en el Alto de Ariestébano para honrar la vanidad de algún xaldo o xalda, se levanta un museo en Naraval a golpe de subvenciones donde se reinventa la historia y el hábitat de los vaqueiros, e incluso se concibe una comarca vaqueira que divide el territorio donde se asientan los vaqueiros para tratar de justificar unas subvenciones que nunca llegan a los verdaderos protagonistas de siglos de discriminaciones. E incluso podemos saborear tanta manipulación a golpe de cucharadas saboreando un yogur al `puro sabor vaqueiro’ .
En el nombre de los vaqueiros algunos llevan medio siglo viviendo de la sopa boba emulando los bailes de la sección femenina mientras otros tratan de enterrar una cultura para reinventar la suya propia, para simplemente poner la mano allá donde caen unas subvenciones europeas, o estatales o del Principado mientras los verdaderos protagonistas siguen esperando que se haga justicia y se invierta en las necesidades de las brañas vaqueiras.
Atrás quedaron las vigas de madera, los enterramientos alejados del campo santo o los escritos en piedra en templos católicos donde se `invitaba´a los vaqueiros a no oir misa más allá de una línea que duró demasiado tiempo. Es posible que muchos quieran borrar esa historia pero lo verdaderamente triste es que continua el agravio comparativo con esa misma linea imaginaria en la que puede leerse no pasaran a tener las mismas condiciones y servicios públicos los vaqueiros de alzada’ pese a que pagamos los mismos impiuestos durante siglos a cambio de casi nada.
A la falta de inversiones se suma la apropiación en el nombre de los vaqueiros de alzada de su historia, folklore y tradiciones con la creación de festivales, museos o comarcas cuya finalidad es la de obtener beneficios privados a costa de las necesidades de mejora de servicios públicos de una parte de la población asturiana.
Hoy los mismos que enarbolan la bandera de una vaqueirada en el Alto de Ariestébano han sido incapaces en cincuenta años de dedicar un mínimo esfuerzo en recuperar la casa en ruina de la más grande trovadora de los vaqueiros, Rogelia Gayo pese a las ayudas recibidas durante este tiempo. Desde la Asociación Cultural de los Vaqueiros de Alzada proponemos a los Ayuntamientos de Tineo y Valdes que promuevan la recuperación de la casa de Rogelia para convertirla en un verdadero museo vaqueiro del folklore de las brañas y de paso que se recupere también las grabaciones realizadas por la BBC con la voz de Rogelio, hoy en depósito en una fundación en Nueva York.
A los promotores del Museo de los Xaldos en Naraval, mal llamado museo vaqueiro, no estaría mal que destinaran parte de las subvenciones recibidas para habilitar una placa allí donde fue enterrada Rogelia Gayo y otros tantos vaqueiros en el cementerio de Naraval, alejados del resto de vecinos, en el silencio y olvido de una historia repleta de discriminaciones que no hace tanto tiempo recorría las calles, Iglesia y la misma escuela de Naraval.
Que decir de una Comarca Vaqueira que se jacta de dividir el territorio de los vaqueiros y de no apoyar las brañas en la mejora de caminos y en las condiciones de vida de las personas mayores así como ofrecer una oportunidad a los jóvenes para el desarrollo del mundo rural. ¿A dónde van las ayudas del Gobierno, del Principado y de Bruselas para el desarrollo de las condiciones de vida de los hombres y mujeres de las montañas?. Desde luego, por las brañas no aparecen, ni en la mejora de las condiciones de vida, ni en el desarrollo del potencial económico pero sin embargo hay quien si que está haciendo su agosto a costa del nombre de los vaqueiros.
Es hora de que la llamada Comarca Vaqueira tome otro rumbo e integre a otros concejos vaqueiros hasta Somiedo y promueva el verdadero desarrollo rural de las brañas en el Occidente de Asturias y no sea el instrumento para que unos pocos vivan a la sopa boba a costa de no satisfacer las necesidades y la sed de justicia de los vaqueiros. Es hora de que el Principado tome cartas en este asunto para no dejar escapar las oportunidades que ofrece Europa y el Gobierno de España en el desarrollo de zonas rurales más desfavorecidas y porque es una cuestión de justicia hacia el mundo vaqueiro. Tan solo el Ayuntamiento de Tineo ha atendido proyectos de mejora en infraestructuras de poblaciones vaqueiras a través del Plan E del Gobierno de España, sin duda un ejemplo a seguir, y que sin embargo brilla por su ausencia en el resto de concejos.
Los vaqueiros de alzada pedimos que no se reinvente nuestra historia, la misma que habla de siglos de discriminaciones sufridas por nuestros mayores y antepasados y que aun hoy perdura en la falta de inversiones y servicios públicos. Los vaqueiros de alzada nos sentimos muy orgullosos de nuestras raíces y del tesón de nuestras gentes pese a que muchos tuvieron que partir a otras ‘alzadas´ para prosperar en tierras donde no había más muro ni viga que el esfuerzo personal, en igualdad de oportunidades. Es hora de que se haga justicia a los vaqueiros, a nuestras gentes de las brañas desde la necesaria solidaridad de todos los asturianos. Pido que se tome conciencia de que podemos perder parte de nuestra historia si se sigue dando la espalda a las necesidades de las brañas, en caminos, iluminación pública, agua potable, desagues, etc… ¡es tanto pedir!. Es preciso apoyo a la recuperación del patrimonio cultural para rehabilitar viviendas centenarias y mejorar las condiciones de la actividad ecológica ganadera.
Es hora de que se haga justicia y es un ruego que reitero a los asturianos para que definitivamente se destruyan todas las vigas que impiden el progreso de las brañas vaqueiras y del occidente de Asturias.

Gonzalo Gayo Corbella
Presidente de la Asociación Cultural de los Vaqueiros de Alzada
gonzalogayo@gmail.com

UNA MUERTE ANUNCIADA


La agricultura se ha convertido en refugio para cientos de parados que sufren la crisis en sus propias carnes mientras otros tratan de huir del campo ante la reiterada ruina en los precios de miseria que se pagan por las cosechas. Es la paradoja de una crisis que asfixia al campo desde la especulación de unos pocos que tratan de llenarse los bolsillos comercializando con el esfuerzo de los agricultores.
Las tierras se abandonan, los antaño florecientes cultivos se han convertido en pastizales y hasta un 40% de los agricultores está dispuesto a colgar los hábitos del esfuerzo y la laboriosidad ante la ruina de cada año. Y lo pagaremos caro, muy caro, si no somos capaces de reconocer el esfuerzo de quienes de sol a sol son capaces de obtener los frutos que ofrece la naturaleza para nuestra alimentación saludable y crecimiento económico sostenible.
Los agricultores han vuelto a ser los verdaderos sacrificados de una crisis ante las masivas importaciones que han provocado el hundimiento de precios en Europa para mayor gloria de un IPC armonizado que amenazaba con hacer estallar todas las previsiones inflacionistas por culpa de un petróleo desbocado. Los agricultores han vuelto a ser los conejillos de indias para frenar una inflación que amenazaba con llevarnos a la crisis del 29, donde la hiperinflación provocó el empobrecimiento de millones de personas tras aquel octubre negro en Wall Street.
Aún hoy los agricultores recuerdan como el llamado 'milagro de la economía española' y la convergencia con la UE se gestó en los puertos con la masiva importación de productos que provocó que las cosechas se quedaran en el campo mientras se derrumbaban los precios. Mientras los 'gurús' de la economía española subían a los altares por ser los artífices del llamado milagro español de los noventa, los agricultores sufrían en sus bolsillos la primera gran crisis silenciada que situaba su renta a niveles de los años setenta cuando debían afrontar los costes de su actividad a precio de finales de milenio y con un petróleo desaforado.
Y la historia se repite pero ahora con mayor intensidad ya que afecta a la práctica totalidad de los productos del campo ante la política de brazos caídos que practican las autoridades agrícolas viendo como el termómetro de la inflación llegaba incluso a marcar registros bajo cero. Una pasividad interesada que permite recortar los tipos de interés y aplacar la crisis con medidas de estímulo a costa del hundimiento de los productores del campo.
La crisis financiera que azota este estreno del siglo XXI afecta directamente al bolsillo de los agricultores y está provocando el mayor empobrecimiento en los últimos 40 años tras situar la renta media por debajo del 60% respecto al resto de ciudadanos europeos. Una crisis que amenaza con un 40% de los agricultores dispuestos a abandonar su actividad, con una edad media de 56 años, y sin alternativas de relevo generacional, sin que seamos aún conscientes de las desastrosas consecuencias que tendrá la desaparición de la agricultura para la economía europea y las necesarias garantías de un sector alimentario de calidad y sostenible.
Los responsables europeos creen que esto se arreglará remozando una PAC que prime a los grandes productores en detrimento de los pequeños agricultores, lo que sin duda permitirá también meter la tijera para derivarlas a la financiación de la ampliación de la UE de los países del Este. Pero se equivocan, y esta vez puede ser la última que lo haga ante el estrepitoso fracaso de la política agraria europea. Y será demasiado tarde cuando alcen la mirada desde sus cómodos despachos con aire acondicionado y montañas de seudo informes para comprobar que el ejército de hombres y mujeres que trabajan de sol a sol en las viejas y fértiles tierras de Europa dicen basta y abandonan sus tierras o las reconvierten en huertos donde lo único que fructifica son los pilares de cemento y la especulación.
Bruselas sigue sin escuchar a las organizaciones agrarias, sin querer ver más allá de su propia cuadratura de un círculo que nos sitúa en un callejón sin salida, en la que sin duda es la peor crisis agrícola de la historia, y silenciada en lo que muchos ya consideran una muerte anunciada.
Sorprende e indigna ver como los responsables de la economía europea destinan miles de millones de euros de los ciudadanos para taponar la hemorragia de entidades financieras mal gestionadas o como se bendicen ayudas multimillonarias para un sector del automóvil que sigue sin dar respuesta a las nuevas energías que hagan posible su supervivencia. Y mientras seguimos dando la espalda a una agricultura que se basa en el esfuerzo y que sin duda es el origen del progreso de Europa por lo que debe ser considerado un sector estratégico.
Los agricultores deben tener garantizado un precio justo a su esfuerzo frente a quienes se llenan los bolsillos especulando con la comercialización de su trabajo. Los agricultores deben ser reconocidos por su contribución a la mejora medioambiental mientras otros lapidan con cemento la huerta o contaminan y especulan en un mercado de emisiones de CO2 en el que se compra y vende el derecho a contaminar con la coartada de Kyoto o Copenhague. Las mujeres y hombres del campo deben tener garantizada una pensión digna y no la miseria que reciben en la actualidad por un sentido de justicia.
Los responsables de las políticas agrícolas en Madrid, Bruselas, Valencia, o allí donde asienten sus posaderas, deben tener muy claro que están al servicio de quienes no miran el reloj y trabajan de sol a sol. Es hora de que el Gobierno y los responsables de la policía, nacional, autonómica y local, se tomen enserio la impunidad en los robos del campo para que acaben en la cárcel quien se apropie de lo ajeno. Es de justicia que el agua sea un bien público, de todos los ciudadanos, incluidos los agricultores, a los que se les debe garantizar el suministro al igual que se garantiza la electricidad a las empresas. Es hora de que los consumidores premien nuestros productos con su consumo en los comercios que pagan un precio justo a los agricultores. Es hora también de que los agricultores se unan y luchen para que se haga justicia hacia quienes atesoran la sabiduría de un pacto suscrito con la naturaleza, cuyo premio no es ni más ni menos que los frutos de la vida gracias al esfuerzo de las buenas gentes del campo.
Gonzalo Gayo

sábado, 4 de julio de 2009

CON LAS FAMILIAS DE LA VICTIMAS DEL METRO DE VALENCIA


Hoy he recordado a Isabel y a sus 42 compañeros de viaje en la Línea 1 de Metro de Valencia. Su nombre me quedo escrito en sangre y fuego hace tres años cuando su padre lloraba su perdida en el accidente del Metro de Valencia y pude entrevistarlo para un medio local. Hoy he podido compartir y sentir el dolor de los familiares en el acto celebrado en la plaza de la Virgen tras tres años de silencios de una administración y el presidente Camps que no ha encontrado un solo minuto para reunirse con los familiares de las victimas y heridos, un solo minuto para escuchar y atender la demanda de justicia. Hoy como hace tres años los responsables de la FGV siguen en sus puestos, como si nada, sin un solo responsable, sin que nadie haya sentido la tentación de dimitir por dignidad, por los errores habidos.
Hoy he sentido la emoción al escuchar al marido de Isabel mientras su pequeño le acompañaba en el acto. Cientos de valencianos hemos compartido su indignación y también su determinación en esta lucha para que se haga justicia, la misma que exigen el resto de familiares. Suscribo sus palabras desesperanzadas que acrecientan la determinación de que nunca olvidaremos. Desesperanza hacia un gobierno que aun no ha recibido a los familiares, desesperanza de una sociedad que va a lo suyo cuando hoy deberíamos ser miles exigiendo la verdad. Desesperanza de 43 vidas perdidas en la oscuridad de un metro para que todo quede silenciado como si no hubiera pasado nada.
Pero pasó. Aquel 3 de julio, Isabel cogió el tren más tarde de lo habitual porque fue a cambiar un bañador de su pequeño tras una agotadora jornada en el Hospital La Fe. Isabel esperaba un hermanito para su otro hijo. Era feliz, se sentía feliz en su vida como mujer trabajadora que supo ganarse con esfuerzo el reconocimiento en el hospital y también el cariño de los suyos. Su vida quedo truncada en la estación de metro de la calle Jesús a las 13.40 h de aquel 3 de julio de hace ahora tres años. Desde entonces su familia, como la del resto de victimas del metro de Valencia solo pide que se haga justicia, la solidaridad y el cariño de todos los valencianos.as y que se sepa la verdad toda la verdad.
Cualquier ciudadano pudo viajar en aquel vagón de una línea 1 de metro que hacia un año sufrió otro accidente, aquella vez con heridos y en la que tampoco nadie asumió sus responsabilidades en este servicio público que escatimó en medidas de seguridad implantadas en otras líneas con unas simples balizas de frenado.
Han pasado tres años con demasiados silencios y ni un solo minuto del tiempo de un presidente incapaz de recibir a los familiares pese a la reiterada petición cada día tres de cada mes a las puertas de la Generalitat. Han pasado tres años de ausencias de seres queridos y de heridas que no cicatrizan porque se oculta la verdad, toda la verdad de lo que ocurrió en el mayor accidente de la historia del metro en Europa. Y mientras seguiremos esperando que se haga justicia.

Un fuerte abrazo a los familiares de las victimas del metro y uno muy especial a los padres de Isabel, sus lágrimas me acompañaran en el recuerdo y en la determinación de que se haga justicia.

Gonzalo Gayo Corbella

miércoles, 1 de julio de 2009

La necesaria lucha contra la desertización



El informe anual Terramed 2009: Nuevas perspectivas para el desarrollo rural en el Mediterráneo, que examina la adaptación de la agricultura al cambio climático, la lucha contra la desertización, y la diversificación de la actividad rural en la cuenca Mediterránea advierte de las consecuencias de la escasez de agua y las sequías en la cuenca mediterránea. El trabajo, elaborado por el Centro Internacional de Altos Estudios Agronómicos Mediterráneos (CIHEAM), repasa la situación de estos 21 países, donde más de un tercio de la población mediterránea (150 millones de personas) vive en el medio rural señala que España sufre una desertización alta en más de un tercio de su superficie y que en apenas una década hemos perdido un 12% de l tierra cultivable. La desertización consecuencia de la erosión ya es un riesgo que existe y que está siendo estudiado en el Ministerio de Medio Ambiente, que está llevando a cabo un Inventario Nacional de Erosión de Suelos (INES) a razón de cinco provincias por año. Ya están terminados los INES de las Comunidades Autónomas de Asturias, Baleares, Cantabria, Cataluña, Galicia, Madrid, Murcia, Navarra y La Rioja y, posiblemente, toda España esté inventariada en 2012,
La desertización afecta a la casi totalidad de la superficie de siete provincias españolas y dos de ellas muy especialmente y que merecen toda nuestra atención, Las Palmas y Alicante, lo están a un cien por cien. De las 48 provincias analizadas -excluidas las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla- catorce tienen erosionado más de la mitad de su territorio y de ellas, siete presentan niveles por encima del 90 por ciento de su superficie
La desertificación es un problema que nos afecta a todos y amenaza actualmente a la cuarta parte del Planeta. La desertificación afecta directamente a más de 250 millones de personas y pone en peligro los medios de vida de más de 1.000 millones de habitantes de más de 100 países, al reducir la productividad en la agricultura y la ganadería. Además, la mitad de los humedales del mundo ha desaparecido (la mayoría, destruidos en los últimos 50 años) y 24 billones de toneladas de suelo fértil desaparecen al año.
España es el país de la Unión Europea con mayor índice de desertización, aunque el país más erosionado del mundo es Madagascar, donde la mayoría de sus masas boscosas ha sido talada por la acción humana. En los países en desarrollo cada habitante consume 10 litros al día, cuando en Europa, por ejemplo, esa cifra asciende a 135 litros diarios.
La falta de agua no sólo genera procesos de sequía y problemas ambientales, sino que causa al año la muerte de unos cinco millones de personas. Un millón de estas víctimas son niños.
En nuestro país el Gobierno acaba de la creación del Observatorio de la Desertificación, como órgano encargado del seguimiento de la desertificación y de las medidas necesarias para su control y la Oficina Técnica de la Desertificación. Además anuncia que se suscribirá convenios de colaboración con las diferentes Comunidades autónomas para la lucha contra la desertificación durante el periodo 2009-2010, para los que aportará 47 millones de euros e igualmente, se están desarrollando actuaciones de reforestación en el marco del Plan E-2009 recogidas en 43 proyectos para la plantación de unos 5 millones de árboles en 5.300 hectáreas.
La lucha contra la desertización debe contar con la a veces distraída atención de las administraciones os ciudadanos así como el abastecimiento de agua de calidad y para todos los españoles. En la España del siglo XXI aun seguimos sufriendo la falta de respuesta y una solución al problema del agua, lo cual genera que mientras la provincia de Alicante espera que se resuelva el problema del agua en Castilla La Mancha se anuncian manifestaciones en contra de un trasvase que es la garantía de supervivencia de toda la provincia y del sudeste español.
Este año se esta actuando sobre una superficie aproximada de unas 5.300 hectáreas, equivalentes a la plantación de unos 5 millones y medio de árboles, para una inversión total en el presente año cercana a los 40 millones de euros, inversión en la que se incluyen no sólo repoblaciones, sino también trabajos complementarios, fundamentalmente tratamientos selvícolas de protección y mejora de la
cubierta vegetal protectora pero que debería centrarse también en las zonas más afectadas y conjuntamente con el problema del agua.
El Programa de Acción Nacional Contra la Desertificación (PAND) aporta un mapa de riesgo de desertificación en España, identificando las áreas de mayor riesgo.
Conforme los últimos datos, España tendría un 17,85% de superficie con riesgo alto y muy alto de desertificación, así como un 19,20% del territorio con un riesgo medio y es por tanto necesario que nos pongamos manos a la obra.