lunes, 13 de octubre de 2008

Estalló la burbuja de la especulación



Estalló la burbuja de la especulación, de la carrera desenfrenada por enriquecerse rápidamente a costa de la vivienda, de la energía, del suelo o materias primas. Estalló la burbuja de unos mercados financieros sobrevalorados tras más de una década de sustanciosas plusvalías artificiales. Estalló la burbuja de entidades financieras y de activos sobrevalorados, de productos financieros que ahora son humo. Estalló la burbuja en la administración Bush tras acumular una deuda impagable en el tiempo y que anuncia la bancarrota de quienes financiaron guerras y el crecimiento especulativo en Wall Street. Estallo la burbuja de una energía que dejó de ser barata para poner en jaque el sistema productivo.La especulación ha sobrepasado todos los limites hasta situar el precio de la vivienda a niveles inaccesibles, en el valor de unas acciones en las bolsas que no se corresponden ni con su valor contable ni patrimonial, o que decir del coste del petróleo a precios prohibitivos y así como un sin fin de productos financieros cuya única finalidad era el puro juego especulativo y que ha acabado siendo una autentica ruleta rusa para muchos.Es por ello que no salgo de mi asombro, de la tristeza que produce ver a los máximos mandatarios europeos anunciando medidas contra una crisis financiera cuyos beneficiarios son quienes precisamente han alimentado sus cuentas de resultados en base a la especulación, especialmente en EEUU. Me sorprende la rápida reacción de los gobiernos europeos para tratar de poner el vendaje antes que se vea la herida a unos bancos, incluso anunciando la compra de activos sobrevalorados y que han provocado serios problemas a determinadas entidades financieras. Lo bien cierto es que la crisis la sufrirán los de siempre, especialmente quienes han visto perder su puesto de trabajo ante la oleada de despidos que arrastra como una bola de nieve a miles de familias y empresas.Los jefes de Estado y de Gobierno de los países de la Eurozona ha acordado este fin de semana capitalizar los bancos comunitarios en dificultades con fondos públicos y garantizar al menos hasta finales de 2009 los préstamos interbancarios con el objetivo de reactivar este mercado, que en la actualidad se encuentra paralizado por la desconfianza entre las entidades.Sin embargo, esa no es la solución ya que los bancos y cajas de ahorro deberán afrontar la situación con los mecanismos que ofrecen los mercados a través de las fusiones y en este sentido si debe ayudar el gobierno.
El dinero público y los fondos de rescate deben ser destinados a las personas que se quedan en paro para crear empleo y riqueza, a las familias para afrontar momentos difíciles y a los sectores productivos para afianzar un sistema basado en la creación de empleo y riqueza frente a las burbujas de la especulación.
No obstante, según señaló el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero los países de la Eurozona pedirán a los bancos un compromiso claro y concreto de mantener o incrementar el volumen de créditos, en particular en beneficio de los hogares y las pequeñas y medianas empresas. De hecho, anunció que el Gobierno garantizará la deuda nueva de los bancos hasta 2009 con el objetivo de facilitar los préstamos a las empresas y el funcionamiento de la actividad financiera, tal y como se acordó en la reunión de los jefes de Estado y de Gobierno de los países de la Eurozona.Sin embargo, hasta el momento los mandatarios solo han escuchado y actuado al dictado de las grandes entidades financieras y especialmente aquellas que más directamente sufrirán el impacto de la crisis en EEUU y que han asumido más riesgos en la carrera de la especulación de los últimos 15 años. La actual crisis tiene dos componentes, la real y la psicológica. La real precisa de medidas que alienten el crecimiento del sistema productivo, de la modernización y de la mejora de competitividad. La crisis sicológica viene provocada por el intento de EEUU de globalizar una crisis financiera que sin embargo tiene su epicentro en el sistema norteamericano y su resistencia a asumir la perdida de liderazgo mundial y la bancarrota de las cuentas públicas. El presidente norteamericano, George Bush ha sido quien ha desatado todas las alarmas y alertas con las descabelladas medidas de nacionalización de entidades financieras cuando se debería haber propiciado y avalado la fusión de entidades como mecanismo propio del mercado. La actual crisis estuvo infravalorada hace unos meses y ahora se desborda artificialmente en sus dimensiones quizás también por los intereses de los grandes especuladores de iniciar un nuevo ciclo en el que volverán a comprar barato en los mercados tras estallar la burbuja de la especulación que ellos mismo crearon. Hablamos de los G. Soros y compañía, los mismos que ahora están comprando ingentes cantidades de extensiones de terreno en Argentina, Brasil, y África, con la certeza de que en los tiempos que se avecinan crecerán las necesidades alimenticias, y habrá que asentar las bases de un nuevo orden mundial donde cuente mas los valores productivos que las burbujas en el aire. Es por ello que desde Bruselas se debe mirar la crisis como una oportunidad para limpiar el sistema de la especulación reinante y proteger a las familias y pequeñas y medianas empresas. Es hora también de que el BCE baje los tipos de interés al mínimo posible y puedan también los bancos centrales inyectar liquidez directa a las personas y empresas. Es preciso que la agricultura tenga el valor que merece así como los sectores productivos industriales sabiendo que si EEUU se desmorona también en el sureste asiático surge con fuerza una nueva potencial mundial en el consumo. Los dirigentes europeos deben tener más en cuenta la mejora del sistema productivo, medidas excepcionales para crear empleo y tipos de interés sin costes financieros así como revisar la dependencia energética para que en el futuro no volvamos a ser víctimas de nuestros propios errores.

Gonzalo Gayo