lunes, 23 de enero de 2017

La derrota de Trump

Gonzalo Gayo

La victoria de Trump no es casual. EE.UU ha tirado la toalla en un mundo globalizado frente a la pujanza de China, que gana peso y liderazgo en la economía mundial. El discurso del nuevo inquilino de la Casa Blanca confirma el enroque de la economía norteamericana a golpe de aranceles, muros y tratados que quedarán en papel mojado.
Cree el presidente norteamericano que entregando el cetro de la globalización a China fortalecerá su economía pero se equivoca, hasta el punto que Trump será el presidente que perderá el liderazgo de la economía y de la geopolítica mundial. Mientras chinos y rusos se frotan las manos ante el nuevo escenario en el tablero mundial dada la miopía que demuestran la elite de millonarios que conforman el gabinete de Trump en un país con 46 millones de pobres.
No es casual que el mandatario norteamericano haya derogado en su primer decreto las conquistas sanitarias de su antecesor para atender a la población más desfavorecida en el país con más ricos del mundo. El crecimiento de la brecha social está garantiza y la esperada reactivación de la economía norteamericana queda hoy en entredicho ante las incertidumbres de esta nueva etapa. La única certidumbre es que con Trump los ricos serán más ricos y los pobres sufrirán un nuevo revés en su sueño norteamericano.
En Europa tampoco estamos para echar cohetes. La globalización ha dejado cicatrices que alimentan el hartazgo de ciudadanos que no soportan las cargas del paro mientras otros se llenan los bolsillos. Seamos claros. La globalización juega sin reglas reguladoras y estableciendo un solo principio que para competir en costes hay que bajar los salarios y recortar derechos.
El problema no es una globalización imparable sino la falta de reglas de reciprocidad y equidad entre los estados y las áreas económicas del mundo. Y es ahí donde China ha jugado con dos barajas, arrasando tejidos industriales con sus masivas exportaciones e inventando las más peregrinas barreras para la importación de productos. Y todo ello alimentado con una moneda poco transparente cuyo banco central está dispuesto a fabricar billetes cuando sea necesario.
El panorama parece sombrío si Europa no responde. Pero quizás sea esta la oportunidad para que de una vez el viejo continente reaccione construyendo más Europa y jugando el papel que le corresponde en el concierto mundial con tratados y acuerdos que fortalezcan una globalización justa y necesaria.
Frente a quien hoy levanta muros y  tratan de abrir más brechas sociales con recortes sociales Europa debe fortalecer los pilares del bienestar logrados en los últimos 70 años. Hoy más que nunca Europa necesita de más Europa y el único que parece entenderlo es el presidente del BCE, Mario Draghi.
Las próximas citas electorales en Europa auguran el auge de los nacionalismos o de un populismo que vende discursos en donde siempre hay un culpable exterior para ensalzar a los `salvapatrias’  que se dedican a decir lo que la gente quiere oir.
Lo cierto es que no hemos aprendido nada, ni del Brexit, ni de la pujanza de movimientos que recuerdan un triste pasado en este viejo continente. Tampoco del enaltecimiento de patriotismos que triunfa en EEUU aun a costa de pisotear derechos y libertades conquistadas durante décadas de luchas y sacrificios.
Europa debe despertad, reaccionar y dar un paso adelante en este nuevo escenario mundial. Debemos liderar un nuevo tiempo que fortalezca los lazos europeos con una visión de servicio a la ciudadanía y capaz de estrechar lazos en un mundo globalizado. Como europeos necesitamos una carta magna, salvaguardar nuestras conquistas sociales y fortalecer una economía abierta al mundo practicando la solidaridad y sostenibilidad. Podemos liderar el progreso en nuestro entorno apoyando a países que hoy se destruyen en guerras. Su progreso también será el nuestro.
Este nuevo tiempo se debe construir un nuevo relato, distinto y alejado de los nacionalismos excluyentes y los discursos de salvapatrias. Un relato que favorezca el potencial de crecimiento generador de riqueza y empleo, especialmente en un país como España.
Desde la crisis iniciada en 2008 España no ha diagnosticado con acierto ni aplicado medidas correctoras de cara al futuro para hacer frente a la pandemia del paro, que duplica al de la UE, aun creciendo al 3% en el PIB. Con tasas insoportables de pobreza infantil, y miles de ciudadanos deshauciados y expulsados de sus hogares, España sigue mirando a otra parte sin poner en marcha las necesarias medidas que permitan construir un futuro de certidumbre y oportunidades.
Seguimos gestionando el día a día hasta que nos encontramos que en julio próximo ya no habrá dinero para pagar la extra de las pensiones. Nos sorprendemos al saber que crecemos más que nadie en Europa pero cuando analizamos las macrocifras nos encontramos que sigue crece la pobreza con salarios de miseria mientras los ricos atesoran más riquezas.
España debe resolver su paradigma energético para dejar de depender y exponer su economía a los avatares del petróleo o las importaciones galas. Debemos apostar por las energías renovables y también debatir sobre la nuclear para alcanzar la suficiencia energética, vital para el futuro. España debe apostar por un tejido industrial poderoso capaz de competir en el mundo y lo podemos hacer con garantías de éxito. Tenemos los jóvenes mejor preparados y una posición geoestratégica privilegiada en el mundo.
España debe apoyar sin reservas a nuestros agricultores y al sector agroalimentario que está siendo motor de progreso y empleo, y es quizás el protagonista principal de la recuperación económica. Nuestros país debe encontrar un modelo territorial cohesionado, solidario y justo en su financiación desde la cooperación y a servicio de los ciudadanos capaz de sumar esfuerzos en vez de construir muros de la diferencia.
Se inicia un nuevo tiempo que requiere de nuevos esfuerzos y caminos a los que apunta el nuevo inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump y esperemos que Europa asuma el reto de construir un futuro mejor para todos.


domingo, 19 de junio de 2016

British,¿ bye, bye?



Gonzalo Gayo
No me lo creo. Una cosa es que los ‘British’ hayan puesto cuantas piedras en el camino de la construcción de la UE durante cuarenta años y otra muy distinta que quieran hacerse el ‘harakiri’ a estas alturas de la película.
Este jueves 23 de junio, recién estrenado el verano del 2016, los ciudadanos del Reino Unido votarán si permanecen o no en la Unión Europea.  Las encuestas hablan de empate técnico tras una campaña cruenta y en la que lamentar la enorme pérdida de la diputada laboralista Jo Cox.
Les decía que no creo que triunfe el Brexit pero vayan ustedes a saber cuántos nostálgicos de los que se miran el ombligo hay repartidos en el Reino Unido. Lo cierto es que con este referéndum todos pierden y solo favorecen a los especuladores deseosos de turbulencias para  pescar en rio revuelto.  Y es que solo se explica una sinrazón tan mayúscula desde las trincheras de quienes añoran una rentabilidad desaforada a golpe de primas y terremotos financieros.
El Reino Unido entró a formar parte de lo que entonces se llamaba Comunidad Económica Europea (CEE) en 1973 y, tras renegociar las condiciones de su entrada, celebró un referendo en 1975 sobre la permanencia. Desde entonces el Reino Unido ha ido uno de los principales frenos en los avances de la UE desde su permanece individualidad frente a un proyecto común que hoy suman 28 estados miembros. Cierto es que desde Londres nunca se vio con buenos ojos el eje París – Berlín pero no menos cierto es que siempre fueron la voz de su amo, tratando de minar el gran proyecto europeo visto con recelos desde Capitolio, a la otra orilla del Atlántico. Hasta que llegó Obama que por lo que cuenta y dice, EEUU quiere una Europa fuerte con el Reino Unido dentro.
No creo, a pesar de las encuestas, que el Reino Unido esté preparado para escribir una página de la historia que va contra corriente de los tiempos que vivimos de globalización, de integración de economías y grandes áreas de comercio y desarrollo. Pero si pasa por casualidad lo que verdaderamente peligra será su posición en el mundo mientras Europa debería dar un paso adelante para avanzar en el proceso de una Constitución Europea.
Sin embargo, sorprende los silencios de la UE ante un órdago que ha debilitado a la UE poniendo en entredicho un proyecto común.
Tras el Brexit y la crisis de los refugiados se ha puesto en entredicho un mercado único que es el gran pilar de la Unión Europea con un libre mercado, sin tasas ni aranceles comerciales. Pero el mercado único europeo es mucho más que una zona de libre comercio: también incluye el movimiento libre de bienes, personas y capitales.
De momento las bolsas han hablado ante el temor a que Reino Unido elija su salida de la Unión Europea este jueves con unas pérdidas en las principales bolsas europeas de 300.000 millones de euros en los últimos diez días.
El 24 de junio, el día después, el BCE comunicará cómo va a actuar para garantizar suficiente liquidez en caso de que los británicos voten a favor de salir de la UE. De momento la Reserva Federal de EE.UU ha anunciado que no subirá los tipos de interés y esperemos que el banco europeo sea capaz de frenar cualquier intento de los especuladores en desatar la ira de las ‘primas’ en los mercados de deuda europea.
 Los expertos y organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ya han echado números sobre la exposición de los estados miembros al Brexit. España entra en la misma calificación de exposición “moderada”, similar a la de Francia y Alemania, mientras que Standard and Poor’s estima que sería la octava economía europea más afectada.
El Reino Unido es el tercer socio comercial de España. Los intercambios entre ambos países se sitúan en 55.000 millones de euros. Reino Unido es el quinto país que más invierte España, que a su vez es el sexto inversor en suelo británico: hay más de 700 empresas de capital británico en territorio español y 300 españolas allá. Las exportaciones españolas en los tres primeros meses de este año alcanzan los 4.949 millones de euros, solo por detrás de Francia y Alemania pero lo que más preocupa es que en el inicio de esta campaña turística conviene recordar que una cuarta parte de los turistas extranjeros que visitan España son ‘british’. Además, más de 300.000 británicos viven en España y unos 200.000 españoles viven en Reino Unido, una cifra que ha crecido en los últimos años de crisis económica.
Hay demasiados puentes, lazos y un futuro común por construir para creer que los partidarios del ‘Brexit’ se saldrán con la suya. Pero con todo, lo que verdaderamente preocupa es la apatía y la falta de pulso, de liderazgo de unos responsables de la Unión Europea que no están a la altura de la historia, de las circunstancias y lo peor es que ni se les espera. Así lo confirma el propio  presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, quien asegura que “no hay un plan B” ante la eventualidad de un Brexit aunque ha dicho que existe inquietud entre los socios del euro ante el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE). Mayor incompetencia de las autoridades y los burócratas europeos es imposible de concebir y sin duda son los principales aliados y causantes del Brexit.
El propio Fondo Monetario Internacional-FMI advierte que la zona euro se encuentra en “un momento decisivo” debido a las “crecientes divisiones” internas y el auge del euroescepticismo.
En cualquier caso, ocurra lo que ocurra el próximo jueves 23 de junio, Europa deberá responder a tantos interrogantes y tanto incompetente para fortalecer un proyecto social común para todos los europeos. Y también desde estas líneas un homenaje y recuerdo a la diputada laborista británica Jo Cox, vilmente asesinada en esta campaña, por su ejemplaridad en defensa de las personas más necesitadas y de una Europa Unida.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Construir el futuro



Gonzalo Gayo
¿Se puede predecir el futuro?. Los expertos en economía reunidos en el certamen de FOCUS en Valencia afirman que sí.
Jesús Navarro, experto en estudio de tendencias y uno de los últimos fichajes de la Cámara de Comercio afirma que es imprescindible adelantarnos al futuro ya que será el que marque las nuevas oportunidades y nos permitirá ser diferentes con ventajas competitivas sostenibles.
El estudio del entorno del futuro se ha puesto de moda y no es ciencia ficción. Las grandes empresas poseen departamentos interdisciplinares encargados de mantener el rumbo del éxito hacia el futuro. Ello requiere de profundos estudios no solo de nuestro sector, sino también de otros que ya están adelantando ese comportamiento del cliente.
Navarro señala que el común denominador de todos los sectores y el punto de partida de toda investigación es el consumidor. Hay que observar su comportamiento y la satisfacción de los clientes por el trato diferenciado que reciben de determinadas empresas y que pueden servir de pauta para adentrarnos en las claves de futuro y su entorno.
De hecho hay Observatorio de Futuro que miden miles de variables para generar modelos en el cambio permanente al que estamos sometidos. La prueba del algodón son aquellas empresas líderes mundiales que no supieron adaptarse a los nuevos tiempos como por ejemplo Kodak, Saab,… y así hasta 66 grandes empresas mundiales desaparecidas en combate por su falta de adaptación en la última década.
Hay que tener una visión periférica de nuestro entorno para reinventarnos constantemente y la clave de este proceso está en la información. Navarro sostiene que el mundo está cambiando constantemente, y de forma impredecible en muchos casos, marcando tendencias pero sobre todo abriendo nuevos escenarios en los que interpretar nuevas oportunidades y amenazas sobre las que actuar.
Para los expertos hay ‘macro entorno’ que define los factores que están influyendo trasversalmente en todos los sectores como por ejemplo: El 81% de la población mundial vivirá en ciudades. El crecimiento de países emergentes y otros que aspiran a serlo. La multilocalización de la producción en un mundo globalizado. La responsabilidad social de las empresas y las corrientes neo ecologistas que señalan los consumidores. La individualización y personalización del producto y su relación con la pirámide de Maslow. Los avances tecnológicos y la necesidad de comunicar a una población que navega 4 horas al día por internet y que el 65% dispone de Smartphone.
Navarro va más allá y sitúa el presente como un cambio de época “no estamos en una época  de cambios, sino en un cambio de época” por lo que es necesario dedicar esfuerzos y tiempo en el gran reto de “construir futuro. Hay que tratar de aprovechar lo que pueda suceder”.
Existe metodología y a ello se dedican cada vez más profesionales de campos interdisciplinares en observatorios que las empresas implementan para un cambio continuo en su modelo y en productos que les permita anticipar la respuesta a los clientes. Con los ojos bien abiertos, procesando toda la información, desde la macroeconomía a los comportamientos del individuo que nos permita así dar respuestas a nuevos productos a nuevos mercados desde nuevos modelos de trabajo.
Esta vigilancia constante sobre el futuro tiene en grandes empresas departamentos ampliamente dotados de medios ya que consideran que tan importante es la inversión que se destina a producir en el presente como en el futuro y cita como ejemplos a Shell, IBM,…   Concluye Navarro que en este cambio de época hay que ver más allá de las fronteras de las empresas, saber interpretar las macro tendencias y repensar contantemente el modelo de negocio para construir ese futuro de prosperidad y éxito.
Esa capacidad de conquistar el futuro tiene nombre y apellidos en la Comunidad Valenciana y que se presentó esta semana en el palau de la Generalitat. La constitución del Consell Valencià de la Innovació tratará de ser un instrumento al servicio de las empresas valencianas para conquistar el futuro desde la innovación y del trabajo conjunto de todos los agentes implicados en este ámbito. El presidente Puig ha descrito este ente como un "espacio de consenso" donde están representados empresarios, sindicatos, universidades, CSIC, institutos tecnológicos deberán ser capaces de buscar todas las sinergias para que la innovación llegue hasta el final de nuestras factorías, empresas, espacios de gestión públicos y privados, y muy especialmente en los sectores productivos.
Al frente del proyecto está Andrés García Reche como Vicepresidente Ejecutivo de este Consell Valencià de la Innovació que ha precisado que en lo primero que se va a trabajar es en someter a todo el sistema valenciano de la innovación a un minucioso análisis y definir las líneas, programas y proyectos que la agencia asumirá como propios y trasladará en forma de programas a partir de abril de 2016 una vez creada la ley. Sin duda una excelente iniciativa si queremos construir un futuro mejor para todos.

martes, 3 de noviembre de 2015

Presupuestos GVA 2016



Gonzalo Gayo
Los presupuestos de la Generalitat ya han salido del horno, con sorpresa incluida dado que incluye una partida de 1.300 millones de euros que deberá abonar el próximo Gobierno central. La política presupuestaria para el 2016 tiene como prioridades impulsar el cambio hacia un modelo productivo que permita mejorar la competitividad y, al mismo tiempo, el mantenimiento del modelo social europeo, atendiendo a las fracturas que en la cohesión social se ha producido en la Comunitat Valenciana.
El conseller de Hacienda y Modelo Económico, Vicent Soler, califica estos presupuestos de reivindicativos y subraya el giro en las prioridades de gasto, en línea con los pactos alcanzados en el Acuerdo del Botánico.
La Generalitat asume en sus políticas para 2016 nuevas partidas para el rescate de las personas afectadas por una crisis que ha empobrecido a la sociedad valenciana como nunca antes. Soler señala que estos presupuestos apuestan por las personas y dan un viraje hacia lo social, además de sentar las bases de lo que será el nuevo modelo económico mientras se pone fin a una era de recortes sociales.
Así pues se produce un incremento histórico en aquellas políticas destinadas a las personas, como son la dependencia, autonomía personal y renta garantizada de ciudadanía, que crecen un 35%. También destaca la partida destinada a vivienda social, que aumenta un 110%, y la apuesta por una línea específica de crédito destinada a cubrir la pobreza energética. Así como el incremento del 23% que experimentan las ayudas y becas para comedores escolares y los fondos destinados a cooperación, que pasan de suponer una inversión per cápita de 0,55 euros a alcanzar los 2,44 euros.
Para el máximo responsable de las cuentas públicas las prioridades presupuestarias responden a la realidad que viven los valencianos, incluida la reivindicación de una financiación que debería haber ingresado 1.300 millones de euros en las arcas de la Generalitat y que se anotan en estos presupuestos. Argumenta Soler que estos presupuestos se ajustan a las bases fijadas en la Ley, cumplen con la LOFCA y la Constitución, y por ello “hemos incluido 1.300 millones que necesitamos y reivindicamos como transferencia de urgencia para 2016 mientras no se apruebe un nuevo modelo de financiación”. De hecho, la Comunitat es la única que combina una balanza fiscal negativa y un nivel de renta 12 puntos por debajo de la media española. Somos pobres y nuestros impuestos financian a regiones más ricas.
El principal problema de los valencianos sigue siendo el empleo con uno de cada cuatro en paro, más del doble de la media europea y lejos países como Islandia y Noruega (4,2 por 100 en ambas economías), Suiza (4,4 por 100) y Alemania (5 por 100).
Más de 4.500 millones de euros destinara el gobierno valenciano a pagar los intereses de lo que debemos, siendo esta partida la segunda más importante de gasto y una autentica losa para el presente y futuro de la Generalitat. De hecho, sorprende que en estos primeros presupuestos no se haya articulado un plan de empleo que permita a la sociedad incorporar al sistema productivo a miles de valencianos que con su consumo e impuestos pondrían alas a la Comunitat Valenciana.
De hecho, hay signos para la esperanza en una economía valenciana que gana terreno en los mercados internacionales, demostrando su competitividad y buen hacer. Durante el primer semestre del año la balanza comercial valenciana sigue mostrando saldos positivos todos los meses, mientras que por el contrario la española muestra en todos ellos un saldo negativo. El superávit acumulado de enero a junio para la Comunitat Valenciana arrojaba un saldo de 2.243,7 millones de euros frente a un déficit de 11.480,4 del conjunto del Estado. En el acumulado de enero a junio, el tamaño del superávit valenciano aumentó 401,4 millones de euros respecto al mismo período de 2014, y el déficit de la economía española lo hizo en 402 millones de euros. Y a que no adivinan quien está dando el Do de pecho. Nuestros agricultores.
Las frutas son los productos agroalimentarios valencianos más exportados junto con las verduras, sobresaliendo particularmente los cítricos. Estos dos sectores, el del automóvil y el de alimentos representaron entre los dos el 41,3 por 100 del total de las exportaciones valencianas en junio de 2015. El único capítulo que redujo sus ventas al exterior fue el de productos  energéticos, cuya disminución durante los seis primeros meses del año fue del 34,2 por 100.
Es conocido que el grueso de las exportaciones valencianas se dirigen a nuestros socios europeos y más concretamente a los de la Unión Europea. Así pues, el pasado mes de junio, el 65,4 por 100 de las ventas valencianas al extranjero fueron dirigidas a países europeos, concretamente de ese 65,4 por 100, un 58,8 fue a países de la UE-28. Estados Unidos es el primer destino no europeo para las exportaciones de la Comunitat Valenciana, destacando a su vez como el mercado más dinámico entre los principales destinos.
Durante el presente año la evolución de la ocupación del sector ha sido muy positiva con crecimientos por encima del 30 por 100 en los dos trimestres del año, registrando un total de 72.400 ocupados en el sector al finalizar junio, un 36,1 por 100 más que hace un año y esperemos que siga en la senda de liderar una recuperación valenciana que requiere de apoyo a una agricultura demasiado atomizada y que debe afrontar una etapa de concentración frente a los casi  120.000 explotaciones agrarias en la actualidad. Esperemos que en el detalle de estos presupuestos y durante su tramitación parlamentaria se ponga de manifiesto el apoyo a un sector como el agrícola y alimentario llamado a escribir las mejores páginas de su historia en los próximos años.